Fiesta de la Promesa 2004: Baile y música se toman Santuario de Maipú

Miles de fieles se reunieron este fin de semana en la Basílica Santuario Nacional de Maipú, para conmemorar con bailes y música, el voto hecho por el Pueblo Chileno con los Padres de la Patria de construir un templo a la Virgen del Carmen.

14 de Marzo de 2004 | 17:21 | Mauro Pastén, El Mercurio en Internet
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Fiesta
La música hizo bailar a miles de entusiastas peregrinos que rinde culto a la Virgen del Carmen.
SANTIAGO.- Con 63 grupos de bailes religiosos, miles de personas, música, fervor, y millones de colores, se celebró este fin de semana en la Basílica Santuario Nacional de Maipú, la Fiesta de la Promesa 2004.

La ceremonia que se realiza desde hace 31 años, conmemora el voto que hizo el Pueblo Chileno hace más de un siglo mediante los Padres de la Patria de levantar un templo a la Virgen del Carmen en el lugar donde se librara la batalla final de la Independencia.

Cofradías provenientes de toda la zona Centro, e incluso del Norte Chico, compuestos por jóvenes, niños, adultos y ancianos, se reúnen a partir de ayer en la explanada del Santuario, para manifestar mediante el baile y la música su devoción a la "Patrona de Chile". Todo comenzó anoche con una bienvenida a las agrupaciones, quienes bailaron incansablemente alrededor de un gran fogón a los pies del templo.

Este mediodía, todos participaron de la Eucaristía presidida por el Obispo Auxiliar de Santiago, Monseñor Ricardo Ezzatti, quien manifestó su alegría de ver esa "profunda manifestación de la experiencia cristiana de nuestro pueblo. Hemos visto fiesta, colorido, baile, música, que expresa lo que es el alma cristiana de nuestra gente, acercándose al Señor y al compromiso de vida cristiano".

"Son bailes que manifiestan que queremos construir el alma de Chile, que es la fe profunda que el pueblo manifiesta en el Señor, a través de la Virgen del Carmen", puntualizó el prelado.

La celebración finalizó esta tarde con la presentación final de los grupos en la explanada del Santuario.

Por su parte, el Rector del Santuario, sacerdote Raúl Feres, resaltó "el esfuerzo que hacen los bailarines por venir hasta acá y conservar las tradiciones populares, es un gran sacrificio, pero el amor a la Virgen es más fuerte".

También llamó a reflexionar sobre el futuro del baile religioso como expresión popular de la fe. "Da gusto ver tanta juventud, es una manifestación de la fe popular que no se ha perdido, sino que tiene mucho futuro. Ver que jóvenes, niños, y familias enteras que se integran a la actividad, nos da una alegría enorme", dijo el presbítero.

La historia de la Promesa

El 14 de marzo de 1818, ante el avance de las tropas del ejército español al mando de Mariano Osorio, el obispo de Santiago Monseñor Ignacio Cifuentes, y las principales autoridades civiles y religiosas chilenas, acudieron a la Catedral a pedir la intercesión de la Virgen del Carmen, reiterando la promesa que un año antes había hecho el Libertador Bernardo O'Higgins antes de iniciar la Batalla de Chacabuco, y juran construir un Templo en su memoria donde se firme para siempre la libertad de Chile.

Finalmente, el 5 de abril de 1818 se libra en la explanada de Maipú, la definitiva batalla entre los criollos y los realistas, que otorga la Independencia chilena de la monarquía española.

En ese lugar se erigió una capilla -de la que aún se conservan sus murallas laterales- , pero la idea de un templo monumental quedó en ciernes por varias décadas, sólo en 1944 se inició la construcción de obra, que fue terminada en su obra gruesa en 1974, pero recién en los últimos años ha sido acabada en su totalidad.

La fiesta

Recogiendo la tradición de los bailes religiosas - que tiene más de cuatrocientos años, expresada masivamente en el norte del país-, esta "Tirana Chica", como la define el padre Feres, se inició en 1973 esta fiesta con sólo cinco grupos de baile. Hoy participan, 63 grupos de bailes y chinos, provenientes de distintas de comunas como Petorca, Limache, Pichilemu, San Bernardo, y otras con cerca de 2.000 bailarines.

El fervor y el amor a Jesucristo que los mueve, los hace bailar incesantemente con un intenso calor, destacando el esfuerzo que realizan niños, jóvenes y varios ancianos.

A un costado de la explanada, la habitación de primeros auxilios se repleta con un sinfín de bailarines con problemas de hipertensión arterial, problemas en las articulaciones, dolores de espalda, y signos de deshidratación, producto del esfuerzo que significa estar varias horas siguiendo el ritmo de los bombos y bronces bajo un intenso calor.

Leonardo Martínez, miembro de la Cofradía de Puente Alto, participa con toda su familia en la fiesta, y destaca que "familias completas participamos de ella, mi madre con 68 años danza, mi señora y mis tres hijos ya están bailando. Esto es una maravilla del pueblo de Dios".

Sin embargo, no todo es fiesta, Leonardo Murúa, funcionario del templo hace 20 años, recuerda con nostalgia épocas pretéritas donde "no cabía un alfiler", y se congregaban varios miles de personas. "Antes se llenaba esto, venían más de 150 grupos. Ahora se está apagando", manifestó un acongojado Murúa.
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