La disciplina de Isabel Allende

Conversando con su público,la escritora dejó en claro que para llegar a tener el éxito que ella goza ha desarrollado una rigurosidad literaria comparable a cualquier otro oficio.

21 de Abril de 2004 | 13:10 | Ilona Goyeneche, El Mercurio en Internet
Isabel Allende.
Una apretada agenda tuvo la escritora durante su estadía.
SANTIAGO.- El mundo de los jóvenes y su ficción ha sido uno de los nuevos terrenos que ha explorado la escritora. Según ella, ha vuelto al realismo mágico con el cual no había trabajado hace tiempo. Nacieron así "La ciudad de las bestias" y "Reino del Dragón de Oro", que durante semanas lideró el ranking de ventas en Argentina, Venezuela, Colombia y Perú, entre otros países latinoamericanos, y del cual donó cinco mil ejemplares a distintas bibliotecas del país; y próximamente estará en librerías el "El bosque de los Pirineos".

La agenda de Isabel Allende durante los días que estuvo en Chile se centró principalmente en tener un contacto directo con su público. El lunes se llenó con lectores de todas las edades el restaurante-librería Antártica-Le Fournil del Parque Arauco; el martes la autora participó en la premiación del concurso "Leer por placer", instaurado por ella en alianza con el Mineduc, y hoy conversó con los alumnos de la Universidad del Pacífico.

Frente a un auditorio lleno inició una conversación "abierta e informal", como la catalogó, alentando al alumnado a preguntar lo que quisieran. Durante la hora que estuvo respondiendo preguntas, la escritora de la famosa novela "La casa de los espíritus" contó que su método de trabajo se caracteriza por la disciplina, la cual se traduce "en que todos los días me levanto en la mañana, me arreglo, me pongo zapatos de taco, me maquillo y me siento a escribir entre 8 y 10 horas. O más, en la medida que voy terminando una obra, porque me voy metiendo en un universo cerrado del cual no puedo salir".

Contó que durante los 22 años que lleva escribiendo aprendió que la creatividad nace en la medida que uno le da una oportunidad de aparecer y eso, según ella, sucede a través de la disciplina. Agregó que puede escribir en cualquier lugar y le subrayó al público presente que la única manera de ejercer este oficio es escribir durante todo el año, aunque sea solamente una plana.

Tanta es su rigurosidad literaria que todas sus obras las comienza el mismo día: el 8 de enero. "Ese día empecé a escribir "La casa de los espíritus" y como ese libro ha sido afortunado, comienzo todos mis libros esa fecha. Hasta ahora he tenido muy buenos resultados con mis novelas y ya me da miedo cambiar ese día".

El aura más característica que rodea a esta escritora es el del realismo mágico, los mitos y fantasmas. Sin embargo, no puede abstraerse totalmente de la realidad. La fantasía pura no le nace; sí el misterio que tiene un nexo con la realidad. Ella misma dice que no sabe distinguir entre la ficción de sus libros y la vida de ella. "Desde el punto de vista emocional, yo siempre estoy ahí o tengo un nexo con lo que escribo en mis obras. Hay una identificación personal, porque si no no podría hablar sobre esos temas".

Isabel Allende, que comenzó su carrera como periodista, comenta que "era pésima". Sin embargo, niega rotundamente haber inventado entrevistas y reportajes como le atribuyen. "Inflaba un poco las notas, pero nunca inventé. Tuve suerte que no me pillaron. Pero la verdad es que me siento más cómoda en la ficción. Sin embargo, el periodismo me dio algo que me ha servido como autora: escribir en poco tiempo y en poco espacio; concentrarme en no perder al interlocutor en mi relato y saber cómo averiguar la información, aprender con la gente y observar".

A la autora -que hace cuatro días terminó de escribir un libro de 680 páginas basado en la historia del Zorro de Diego de la Vega-, no le molesta que digan que sus obras tienen una fuerte influencia de "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez. "Yo creo que es posible que haya mucha influencia de éste y otros libros. Sin embargo, a estas alturas ya tengo una voz propia, independiente de que llevo encima un manto de mis experiencias literarias."

Tampoco en esta ocasión faltó la soltura y manera directa de hablar y contestar que caracteriza a la escritora, quien actualmente reside en Estados Unidos. Aires de diva que no olvida recordar que lean sus libros y una gran dosis de humor, sobre todo consigo misma, marcan las presentaciones y respuestas de Isabel Allende. Y para todo tiene una respuesta. ¿Qué opina de los autores jóvenes nacionales? Que aunque viven un gran despertar cultural aún son muy poco audaces a meter la pata, a equivocarse y a dejar de seguir cautelosamente los pases de sus antepasados.
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