Funerales de Brando cumplen con sus deseos de escapar de la fama

Brando falleció la noche del jueves en el centro médico de la Universidad de Los Angeles (UCLA), en California, víctima de un problema respiratorio.

03 de Julio de 2004 | 09:02 | EFE
LOS ANGELES, EE.UU.- La muerte de Marlon Brando y los planes de su funeral, en la intimidad de su familia, hacen realidad el único deseo de este "actor de actores" que soñaba con escapar de la prisión de la fama.

Brando falleció la noche del jueves en el centro médico de la Universidad de Los Angeles (UCLA), en California, víctima de un problema respiratorio.

Son los únicos datos facilitados por su abogado, David Seeley, o por la portavoz del centro, que han preferido cumplir los deseos del intérprete, incluso después de su muerte.

Ese mismo deseo se verá cumplido por su familia, cuando ultimen los detalles de un funeral que prefieren que tenga lugar en privado, probablemente en Omaha (Nebraska), donde nació hace 80 años, y no entre las loas de Hollywood.

"Marlon odiaba la idea de que la gente hiciera comentarios sobre su muerte", recordó su realizador y amigo Francis Ford Coppola.

Aún así es difícil acallar la muerte de una leyenda y desde que surgieron los primeros rumores de su fallecimiento, sus amigos, seguidores o los que trabajaron con él no han dejado de recordar a este gigante de la pantalla.

"Cambió el estilo de la interpretación en Estados Unidos", subrayó el actor Karl Malden, amigo con el que colaboró en tres ocasiones.

"Fue una gran influencia en los actores de todo el mundo y en especial en los de EEUU", añadió Robert Duvall, a su lado en tres películas, en declaraciones por televisión.

"Trabajar con él era como tener ese instrumento perfectamente afinado con el que puedes tocar cualquier cosa", insistió Eva Marie-Saint, con quien compartió el reparto de "La ley del silencio".

"Era el más grande", resumió Harry Dean Stanton, otro actor y amigo al que le faltaron las palabras para describir el talento de Brando. "El era quien era", concluyó.

Como persona, Brando supo mantener el enigma, padre de nueve hijos de diferentes relaciones y capaz de abandonar el aspecto físico que le ganó el estatus de galán por una gordura descomunal que sus amigos citan como posible causa que aceleró su muerte.

Sin embargo, como actor su trabajo fue un libro abierto, el mayor exponente del "método" que ofreció al mundo muchas de las frases e imágenes que han hecho del cine esa parte tan importante de la cultura popular.
El deseo escondido en su grito de "Stella" en "Un tranvía llamado Deseo", "el horror" de la guerra que supo personificar en "Apocalypse Now" o el erotismo contenido en una simple barra de mantequilla en "El último tango en París" son algunas de las mejores muestras.

Aún así, ningún personaje como Vito Corleone, el capo de la mafia que interpretó en "El padrino", un trabajo por el que recibió el segundo Oscar de su carrera, estatuilla que nunca recogió.

"Afortunadamente todo su trabajo está en las películas, así que podrá seguir influyendo en futuras generaciones", especificó el intérprete Dennis Hopper.

"Es una lástima que nunca le dieran la oportunidad de dirigir de nuevo", opinó Harry Dean Stanton, quien tuvo la oportunidad de trabajar con él en su único intento como realizador, "One Eye Jack".

Todos estos elogios se mezclan con las ocasionales críticas por haber dejado marchitar una de las mejores carreras de Hollywood, o, para algunos, la mejor.

Incluso después de muerto, cuando las críticas desaparecen, muchos en Hollywood han querido recordar los fracasos de una leyenda que desde hace más de una década no interpretaba ningún papel de una talla similar a los que le dieron la fama.

"Fue una de las mayores decepciones de Hollywood", se atrevió a recordar el historiador Robert Osborne.
No está solo en su crítica contra un actor que indignó a la elite de Hollywood al rechazar su segundo Oscar, estatuilla que años más tarde quiso reclamar, y por su ostracismo, que muchos entendían como una forma de arrogancia.

Además están sus excéntricos comportamientos, cada vez más comunes en sus rodajes y que generaron más titulares que la valía de sus últimos trabajos.

O sus problemas económicos, que según una última biografía pueden superar los 28 millones de dólares.
Detalles que, como confirmó el actor Matthew Broderick, no pasarán de ser una anécdota en una carrera donde lo más importante, su arte, permanecerá para siempre en la pantalla.
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