Fiesta de 15 9/7/2004

09 de Julio de 2004 | 00:00 |
Fiesta de 15

La Ley cumple su aniversario con una gira por EE.UU. y un disco para vender globalmente a la audiencia que sepa hablar castellano. “Estamos más cerca de la reinvención que de transformarnos en unos clásicos”, dice Beto Cuevas.


David Ponce 9/7/2004

El primer disco que Alberto Cuevas recuerda haber comprado en su vida, cuando tenía once años y vivía con su familia en Montreal, Canadá, es uno del pintarrajeado grupo Kiss. “Dynasty”. Es donde venía el éxito del año, “I was made for loving you”, una canción demasiado buena para haber sido hecha sólo por Kiss, y que fue escrita en conjunto con el compositor estadounidense Desmond Child.

Eso era en 1979. Para el último disco de La Ley, “Libertad”, 22 años más tarde, Beto Cuevas, que tiene 37, se juntó a hacer una canción con Desmond Child, un tipo que en el camino ha firmado hits para Bon Jovi y Ricky Martin. Juntos hicieron “Más allá”, una de las mejores canciones del disco, que lleva vendido medio millón de copias en las regiones de habla hispana del mundo.

Es una vuelta de la vida como varias en la vida de este grupo, que de hecho ahora está girando por EE.UU. como parte de un tour de 25 fechas, iniciado en Puerto Rico y programado hasta el 24 de julio en Los Ángeles. Están justo en la mitad de la gira. Bibi McGill, la llamativa afroguitarrista que acompaña como refuerzo a La Ley, está contenta: su familia es de Denver, Colorado, y el grupo va camino para allá. Justo antes de embarcar, Beto Cuevas responde el teléfono desde el aeropuerto de Toronto.

- Esta gira ya la hicimos el año pasado, por muchos lugares pequeños de Estados Unidos. Ahora hemos vuelto y hay gente que nos recordaba de la vez pasada - dice el cantante. Este es además un tour de aniversario: en 2004 La Ley está cumpliendo quince años, contados no desde su inicio en 1987, sino desde 1989, cuando quedó lista su formación más fuerte con la llegada de músicos como Beto Cuevas y Mauricio Clavería, los dos veteranos que siguen a bordo con el guitarrista Pedro Frugone. Los mismos tres que, el 1 de junio pasado, tras anunciar la gira en Nueva York, se fueron de tragos. La fiesta de quince de La Ley.

- Mauricio, Pedro y yo nos emborrachamos. Lo encuentro anecdótico porque muy pocas veces lo hacemos, pero esa vez celebramos como grupo - recuerda Beto Cuevas, cuyo grupo pasa por un momento aventajado. La Ley vive en Los Ángeles, tiene un contrato por dos discos más con la filial mexicana del sello Warner que los distribuirá por los mercados hispanos de América Latina, EE.UU. y Europa. Y tras esta gira elegirá las canciones de su próximo disco, previsto para octubre: un álbum de grandes éxitos y tres canciones nuevas, una de las cuales se llama “Ojos incandescentes” y es la que se oye en la teleserie “Los Pincheira”.

- Para hacer una analogía, en este concierto, a nivel de energía, estamos catatónicos. Parecemos una banda epiléptica. Los más escépticos creen que me tomo algo para salir al escenario. No saben que mi secreto es agua con miel - revela- . Y también ha sido interesante para pasar algunos mensajes a propósito de que ya vienen las elecciones en este país, para decir que al votar al próximo Presidente no escojan las bombas.

- ¿Y qué reacción tienen esos llamados?

- Súper bien. En todos lados han sido ovaciones. Tampoco he hecho de los conciertos una tribuna para hablar de eso, es sólo un momento entre una canción y otra. Doy mi punto de vista y más allá de politiquear es decir a la gente que se involucre. Ahora que salió “Fahrenheit 9/11”, de Michael Moore, todos se están enterando de cosas que no sabían por el simple hecho de que no leen.

- Pronto van a tocar en Texas, que es la cuna de Bush y un lugar conservador. ¿Ahí va a pasar lo mismo?

- Te tendría que decir después.

- ¿No vas a moderar el discurso?

- No, estás loco. Oye, pero si estamos en el país de la libertad. Hacerlo sería la prueba más fehaciente de que estamos en una dictadura. Por ahí han pasado sus cosas: de repente llegan personas con el pelo corto, que parecen mormones, y te dicen que en ciertas cosas mejor no te metas, pero me meto porque aparte de vivir acá, me importa porque lamentablemente este país tiene una influencia para todos lados. Pero sobre todo se trata de que estamos tocando muchos temas que no hacemos hace siglos. Cuando vayamos a tocar (a Chile) vamos a estar ajustadísimos.

- ¿Cuándo?

- Algunas personas me han preguntado, sobre todo a través del website, por qué no vamos a llevar el aniversario allá. Hay que decir que hay mucho interés por ver a La Ley en estos lados, hay patrocinadores interesados en poner plata y hacer que el grupo gire. Y al mismo tiempo es lamentable saber que en Chile el (festival de rock) “Vive latino” lo cancelaron porque hubo baja venta de entradas. Entonces no vamos a tocar cuatro veces al año, sino una. Sí tenemos interés de ir antes de fin de año.

- A propósito de Chile, ¿cuál fue tu colaboración en el nuevo disco de Los Prisioneros?

- La última vez que fui a Chile estuve con Jorge (González) en su casa, me mostró su estudio y me pasó la grabación del disco para que escogiera canciones en las que quisiera grabar. Elegí “Insatisfacción” y “Eres mi hogar”. Él tiene el disco en la red, y desde mi estudio en Los Ángeles hice mis grabaciones de guitarras y voces.

- ¿Cómo está el disco?

“Está entretenido, es bastante clásico, no con gran experimentación: es un disco de Los Prisioneros, que hace tiempo se echaba de menos algo así, hecho por ellos, con su influencia y no con tantas manos externas que a veces pueden cambiar la esencia.

- ¿Puedes pensar en el objetivo siguiente de La Ley?

- El mundo de la música está cambiando todos los días, y los objetivos también. No tenemos la ansiedad que a lo mejor teníamos en otras épocas, porque es un proceso. Si estamos firmados en Warner México es evidente que ellos van a tener interés en que no dejemos de lado el mercado en ese idioma. Para mí es fundamental terminar ese compromiso. Es cerrar un ciclo y empezar otro. El título del más reciente disco lo dice todo: quiero sentirme libre, y luego repasar profundamente y ver hacia qué lado va la brújula. Completar una etapa y reinventarse. Estamos más cerca de la reinvención que de transformarnos en unos clásicos.

Para Beto Cuevas, la cultura DJ es parte de la reinvención.

- Es bueno abrirse, aparte de que lo de los DJs es tan fuerte que ya llegó hasta mi familia. La Estela (Mora, su mujer) se compró sus tornamesas y su mezclador, y ella tiene una onda más lounge, le gusta mucho la bossa nova. Ella y Diego (el hijo de ambos) están aprendiendo con un tipo que es experto en drum ‘n’ bass, y que conocieron en una tienda de vinilos.

- ¿Te imaginas a tu hijo como un músico?

- Sí, pero soy muy cauteloso con eso. No soy ese tipo de papá que lo va a empezar a presionar, porque es algo que tiene que nacer. Con los papás que tiene hay alrededor suyo todo para convertirse en un músico. Hasta un estudio para grabar... Pero fíjate que sí, porque hace un tiempo bajé a su computador un programa que se llama ‘Garage Band’, que es bastante bueno para componer música, porque tiene sonidos hechos de batería, bajos, guitarras, voces y sonidos. Y lo aprendió en un día. Empezó a hacer canciones, pero con un gusto muy especial. Lo que para mí es un puente o un coro para él es otra cosa. Ya hizo un disco de ocho canciones. La Estela y yo lo tenemos en el auto.

- ¿Cuántos años tiene?

- Once.

- ¿La edad tuya cuando compraste ese disco de Kiss?

- Sí (sonríe). Pero me parece que él está mucho más preparado que nosotros. Uno no tiene la relación ojo-mouse-pantalla. Yo estaba en la etapa del cartridge en esa época.

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