"No fui a buscar Chile a Nueva York"

29 de Julio de 2004 | 00:00 |
Sabe que ya no es un factor sorpresa. Que ya presentó su primer disco y gozó de su debut. Ahora está en la etapa de tomar riesgos, imponer su estilo y mantener su reputación.

Ilona Goyeneche


Su leve acento responde de alguna manera a la pregunta si piensa volver a Chile. Ya perdió el sonsonete puramente nacional y los diez años de Nueva York se están haciendo escuchar mientras habla. Especialmente cuando algunas palabras aparecen primero en inglés.

Claudia Acuña ya se armó su hogar en la Gran Manzana con otros amigos inmigrantes, con otros latinos, con las salidas a andar en bicicleta, con las casi obsesivas ganas de asear su departamento cuando vuelve de gira, con una agenda copada de compromisos. Ya logró el cincuenta por ciento de sus sueños.

Aún así no se acostumbra a que le esté yendo tan bien, aunque es eso lo que fue a buscar hace diez años. La invitación del trompetista Wynton Marsalis para interpretar una canción de su próximo disco es para ella algo similar como para una adolescente cantar con Ricky Martin. Le sigue alucinando haber ingresado hace un par de semanas al selecto grupo de mujeres que han actuado en el Jazz Showcase en Chicago, uno de los más prestigiosos escenarios de jazz, y tampoco oculta la impresión que le causó leer los alentadores comentarios sobre esa presentación.

Recién levantada, envuelta en un chal para hacerle el quite al frío de Santiago un poco más atenuado dentro de la casa de una amiga, Claudia Acuña comienza un día de entrevistas. Son tan pocas las veces que llega visitar su país, que confiesa que se trasforma en una pequeña carrera. Sin embargo, su voz suave y el hablar pausado de esta cantante de jazz de tez blanca y treinta y un años, son los que mejor reflejan su estado actual.

Ahora que está presentando su tercer disco Luna -luego de Wind from the south (2000) y Rhythm of live (2002)-, ya dejó atrás los años amargos del inicio en Nueva York y de los cuales se cansó de hablar en entrevistas y goza los frutos de haber desarrollado un estilo propio.

- ¿Con qué Claudia Acuña nos encontramos ahora?

- Con una Claudia que está mucho más establecida en el mercado del jazz; con una reputación que no tenía hace nueve años atrás; y una persona que ya no tiene que pagar el piso, sino que está en una etapa en la cual solamente quiero seguir creciendo como artista y reafirmando más mi nombre.

- En entrevistas anteriores se sentía un cierto resentimiento hacia la falta de apoyo que tuviste. Finalmente lograste tu carrera por cuenta propia, ¿cuándo sentiste que lo lograste?

- Primero, nunca hubo resentimiento. Hubo pena y un poco de desilusión porque tú piensas que, como en otros lugares te están dando apoyo, en tu país también vas a recibirlo, lo cual fue una desilusión. Pero eso también te da fuerza. No me podía dar por vencida porque mi sueño, es mi sueño, y tengo que buscar formas como seguir desarrollándome.

"Nunca sentí que lo logré. Yo siento sí que he ido subiendo escalón por escalón, pasito por pasito, lo cual me ha llevado a ser un músico muy bien catalogado, lo cual me llena de orgullo, pero lo que no quiere decir que lo logré".

Esta mujer de baja estatura y una explosión de rulos negros sobre su cabeza subió esos escalones del mundo del jazz a pulso. No lo hizo coleccionando estudios destacados ni escuelas prestigiosas sino sólo cantando, buscando y "escuchando su guata" para saber si iba por buen camino. De hecho recién hace un año volvió a tomar clases de canto con Joan Lader: una apetecida maestra que preparó a Madonna para su rol como Evita, y a quien muchos artistas le agradecen a la hora de ganarse un Grammy. Y es también ahora que está pensando entrar a estudiar. Si es que su agenda se lo permite.

Si Nueva York es la Meca del jazz adonde todos luchan por llegar, uno se pregunta ¿qué la hizo destacar?

"Yo creo que nunca fui arrogante. Por el contrario, estoy súper conectada con mi arte y en esa medida fui desarrollando mi propia voz. Porque yo igual puedo cantar un estándar, pero lo llevo a mi propia versión con mis propios arreglos, con todas las texturas musicales que puedo incluir, con más soul, jazz y latin. Hago una mezcolanza que es súper entretenida y que hace sentido con una generación de la que vengo yo, que es súper inquieta. Al no haber llegado con la idea de querer impresionar a alguien, me fui desarrollando, me fui haciendo un espacio y como lo dijo una periodista que tiene un programa de radio en NY ‘cuando se escucha en la radio tu voz, uno sabe que es Claudia Acuña’, y para mí eso es lo mejor que me pueden decir."

- ¿Está mezcla con lo latino es algo muy tuyo o es más bien un estilo que sentías que se esperaba de ti, siendo latina?

- Yo no podría pretender cantar como Ella Fitzgerald, porque tendría que haber nacido de nuevo. Puedes imitar a cierta gente y eso te ayuda de cierto modo a encontrar tu espacio. Pero yo soy una mujer latinoamericana y hablo español, y a pesar de que yo canto muy bien en inglés y me encanta, yo siempre soñé que adonde mis pies me llevaran yo voy a llevar lo que yo sé.

"Yo cuando me fui de Chile me prometí incluir siempre una canción en español. Sentía que si no lo hacía iba a dejar de lado un poco quien soy. Porque no busco a mi Chile allá, lo que hago es buscar lo latino con los otros inmigrantes, con los cuales hacemos casa".

Ese sello personal se mezclaba cada vez más a sus interpretaciones y permitió que boleros y las letras de "Volver a los 17" de Violeta Parra o las de "Te recuerdo Amanda" de Víctor Jara comenzaran a sonar al ritmo del jazz. Lo latino cobra fuerza, tanto que en su último disco "Luna", nueve de las 11 canciones son en español. También es su propia productora y cada vez más canta canciones de su autoría.

- ¿Buscas dejar la interpretación para dedicarte exclusivamente a la creación?

- Yo siempre estoy creando, porque aunque tomo una canción que no ha sido escrita por mí la elegí porque cuenta una historia que a mí me pertenece o me toca. Por ende, el tipo de tratamiento que le puedo dar a una canción la hace ser mía.

- ¿Cuál crees tú que es tu mayor limitación?

- A veces, mi inseguridad.

- ¿Porque no has seguido el camino tradicional de estudios?

- A lo mejor, pero también con el tiempo me he ido relajando con eso porque he encontrado mi propia forma de dirigir mi banda y hacer mi línea.

- ¿Puede ser entonces que sea un plus el no contar con una cierta purificación académica?

- Bueno, hay gente que me ha dicho que lo mejor que me podría haber pasado es que no haya ido a la escuela porque desarrollé mi propia escuela, mi propia voz, a tal nivel que hay gente que quiere que yo vaya a dar clases. Pero a mí no me gusta, me da vergüenza.

Presentando sus dos primeros discos que grabó bajo el alero del prestigioso sello Verve, Claudia Acuña recorrió prácticamente todos los continentes, pero sólo cuenta con dos presentaciones en Chile. El próximo lunes será la tercera, en grande y casi simbólica.

- ¿Qué significa para ti el concierto a beneficio organizado por la Gala de Amigos del Teatro Municipal?

- Consiste en un evento súper mágico porque en algún minuto los Amigos del Municipal fueron los que me negaron la ayuda para mi beca y, por estas vueltas de la vida, ellos son los que me dan la responsabilidad de llenar el teatro para que ellos puedan reunir fondos para sus becas. Lo cual a mí me genera una energía súper linda ya que eso me dan a entender que ellos ya no van a descalificar si alguien llega a pedirles ayuda si es clásico o no, y que se van a fijar más en el talento.

Es súper emocionante para mí volver a Chile. Es la tierra que me vio nacer y crecer, entonces por mucho que yo haya tocado en el North Sea Jazz Festival, en Monterrey, Montreal y Japón, Chile tiene esa cosa romántica, no sé, es como volver a los brazos de tu madre. Entonces es emocionante, es nervioso…

- Siempre sientes esos nervios cuando te presentas en Chile…

- Es súper loco, ni yo sé cómo explicarlo, simplemente es una sensación así extremadamente palpable, física, así que me duele el estómago. Creo que es porque soy chilena, por la expectación, por la gana de que la gente le guste lo que yo hago y de volver a hacer conciertos. Desde un punto de vista muy personal el reconocimiento del público, en general, pero por sobre todo de tu gente, es importante. Qué mejor para una artista que ha hecho su carrera afuera, a pulso y sola porque no me quedó otra, que volver a tu país y tener un teatro lleno.

"Yo siempre he querido dos cosas: cantar y tener familia. Sueño subir una vez al escenario con una enorme guata".

- ¿Se podría decir entonces que optaste más por tu carrera que por tu vida personal?

- No, simplemente eso, aún no me ha llegado.

Lee el comentario de Luna aquí

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