Murió Frank Thomas, legendario animador Disney y padre de "Bambi"

El artista dio vida al malvado capitán Hook en "Peter Pan", a la reina de corazones de "Alicia en el país de las maravillas" y a la escena de la "La dama y el vagabundo" compartiendo la última albóndiga de un plato de tallarines.

09 de Septiembre de 2004 | 17:18 | EFE
LOS ANGELES.- El legendario animador de los estudios Walt Disney Frank Thomas, más conocido como el padre del cervatillo de "Bambi", murió tras una larga carrera dedicada a dar vida a algunos de los personajes animados más famosos.

Thomas, que había cumplido los 92 años hace menos de una semana, falleció anoche mientras dormía en su casa de La Cañada, California, informaron hoy fuentes de los estudios Disney.

Aunque padecía numerosos achaques, Thomas no había perdido su humor ni su disposición para seguir compartiendo su conocimiento sobre los dibujos animados.

De hecho, participó hasta el final en numerosas conferencias o presentaciones sobre el mundo de la animación, para las que usaba un andador que le facilitaba el movimiento y que había decorado con un molinillo de viento y una bocina de bicicleta.

Nacido en Santa Mónica el 5 de septiembre de 1912, Thomas se especializó en dar sensibilidad a sus animaciones y, como Disney solía decir, era el artista perfecto para "las escenas que te ponen un nudo en la garganta".

Junto al cervatillo huérfano de "Bambi", Thomas dio vida al malvado capitán Hook (Garfio) en "Peter Pan", a la reina de corazones de "Alicia en el país de las maravillas" y al Mickey Mouse de "El sastrecillo valiente" (The Brave Little Tailor).

Entre otras de sus escenas más recordadas por todas las generaciones está la de "La dama y el vagabundo" compartiendo la última albóndiga de un plato de tallarines o la de "Pinocho" cuando canta feliz que no necesita cuerdas para moverse.

De todas ellas, la que primero le dio la fama en Disney, estudio del que pasó a formar parte en 1934, fue la de los enanitos rodeando la cama de Blancanieves cuando la princesa se despierta.

Sin embargo, su aporte al mundo de la animación fue más allá de la gran pantalla, pues fue autor de numerosos libros que han enseñado a las posteriores generaciones de animadores este arte que él siempre definió como "la ilusión de la vida".

Éste fue el título que puso a uno de sus libros más conocidos, "The Illusion of Life", que siguió con "Too Funny for Words", "Bambi, the story and the film" y "The Disney Villains".

En todos ellos colaboró con su mejor amigo y también animador Ollie Johnston, al que conoció en la universidad

Con él compartió además su afición por los trenes en miniatura que recorrían las propiedades de ambos, pues eran vecinos en un barrio del norte de Los Angeles.

Johnston, a punto de cumplir los 92, es ahora el último de los llamados "Nine Old Men" o "nueve viejitos" en los que se apoyó la magia de las animaciones más inolvidables de los estudios Disney.

Ambos protagonizaron en 1995 un documental que, rodado por el hijo de Thomas, Theodor, relataba la amistad de estos dos animadores a la vez que echaba la vista atrás en los años dorados de los estudios Disney.

"Thomas ha sido fuente de inspiración para todos los animadores, alguien capaz de emocionarse y emocionar cada vez que hablaba de su pasión por este arte o de la muerte de su gran héroe, Walt Disney", afirmó Raúl García, director de animación que coincidió con él en numerosas ocasiones mientras trabajaba en los estudios Disney.
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