Función gratuita de la ópera "El Buque Fantasma" en el Municipal

Las entradas podrán ser retiradas a partir de las 10.00 horas de mañana miércoles 23, por la puerta del teatro que da a Tenderini (máximo dos por persona).

21 de Septiembre de 2004 | 19:02 | El Mercurio en Internet
SANTIAGO.- Continuando con su política de difusión y gracias al patrocinio de la Ley de Donaciones Culturales, el Teatro Municipal de Santiago abre nuevamente sus puertas al público para ofrecer en forma gratuita, una ópera. En esta oportunidad se trata de "El Buque Fantasma" (también conocida como "El Holandés Errante"), de Richard Wagner.

La presentación abierta se realizará el miércoles 23 de septiembre a las 18.00 horas y en la ocasión la Orquesta Filarmónica de Santiago será dirigida por el maestro Frank Beermann. El elenco de cantantes será encabezado por la soprano Katja Beer, por el tenor Thomas Jesatko y por el bajo chileno Carsten Sabrowsky. A ellos se sumará el trabajo del régisseur, escenógrafo e iluminador Roberto Oswald y del iluminador Aníbal Lápiz.

Las entradas podrán ser retiradas el mismo día de la función, a partir de las 10:00 hrs, en Tenderini (máxima dos por persona).


Detalles de la obra

Desde que los hombres recorren el mar aparecen en sus mitos y leyendas e historias de barcos misteriosos, buques fantasmas (buques perdidos, o abandonados por alguna razón por sus tripulantes, o buques cuya tripulación ha perecido a causa de las epidemias, los asesinatos o el hambre), la fantasía humana inventa destinos de marinos que han sido condenados a recorrer sin descanso los océanos, así como la posibilidad de su redención por medio de la muerte. El poeta romántico alemán Heinrich Heine adaptó la leyenda y la incluyó en sus "Memorias del señor de Schnabelewopski".

Es posible que Wagner leyera esta novela ya en Riga, en 1838. Su temerario viaje por el Báltico y por el mar del Norte hizo que volviera a leer el texto o que sintiera el destino del personaje; y de ese modo surgió el primer esbozo de la ópera. Wagner lo redactó detalladamente poco después de su llegada a París (1839), pero, necesitado urgentemente de dinero, lo vendió a la ópera de esa ciudad, que encargó la puesta en música del texto de Wagner, al compositor francés Pierre Louis Philippe Dietsch. Wagner obtuvo 500 francos por su trabajo, pero se reservó el derecho de adaptarlo musicalmente. De hecho, poco tiempo después volvió sobre el asunto y escribió un libreto brillante, en el que proveyó de características nuevas a la antiquísima leyenda.

Es sorprendente la descripción que Wagner hace de la naturaleza, que ofrece mucho espacio para la música. La figura del holandés, que se diferencia por su gran plasticidad de Daland y Erik, es grandiosa: nos encontramos frente a un hombre perteneciente a un reino intermedio, un personaje muy estimado por el romanticismo, lleno de trágica grandeza, que se sale de todo marco terrenal. La idea favorita de Wagner, la de la redención por el amor, encuentra aquí su primera realización: Senta es la primera de las grandes figuras femeninas de Wagner. Es sorprendente el vigor poético de Wagner en esos años juveniles; su lenguaje es plástico, exacto, pictórico. EL personaje del holandés errante alcanza, en la caracterización de Wagner, la altura de las grandes figuras de la literatura mundial.

En esta obra se produce de manera nítida el paso de la ópera al drama musical. La partitura contiene todavía algunos números musicales, pero no están separados de manera rigurosa. Es clara la tendencia de crear síntesis cada vez más amplias. También es clara la transformación de la melodía en sí en el canto recitativo-dramático.
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