Infierno total 8/9/2004

23 de Septiembre de 2004 | 13:01 |
Infierno total

Marcelo Contreras 8/9/2004

Era algo más que fervor. Era el peldaño antes del descontrol lo que se vivió anoche en el Teatro Providencia. Porque 1.600 personas llegaron para ver a Morbid Angel, después de ocho años de ausencia de Chile. Una eternidad para las huestes del death metal, y una sobrepoblación para un recinto que cuando está repleto alberga 1.300 espectadores.

Con tal asistencia, Carabineros aplicó rigor. Aunque no hubo detenidos, unas cuantas lumas frenaron las intentonas de algunos fanáticos que trataron de aplicar la vieja estrategia metalera de presionar hasta doblegar las vallas.

En el teatro, los gritos por Morbid Angel parecían cánticos wagnerianos. Cuando la figura del bajista y cantante David Vincent apareció en escena, los fans aullaron a las tinieblas por tenerlo al frente. Sucede que Vincent sólo ha regresado para esta gira, porque mantiene su propio proyecto. Consciente de la expectativa, Vincent mantuvo fluido contacto con el público. Conversó amablemente entre tema y tema. Pero la sonrisa se borraba de su rostro cuando la metralla del batería Pete Sandoval, y los fusilamientos de los guitarristas Prey Azagthoth y Tony Norman montaban cada descarga. Un impacto potentísimo y aun así resuelto en su sonido. Un mazazo compuesto por una leyenda del thrash todavía resplandeciente.
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