Mafalda celebra 40 años

La popular creación de Quino apareció por primera vez el 29 de septiembre de 1964.

29 de Septiembre de 2004 | 10:07 | Alejandro Herrero, El Mercurio en Internet
SANTIAGO.- Los tranquilos pasillos de la ONU hoy están revolucionados. Su traductora más conocida está de cumpleaños, pero es imposible convencerla: no quiere celebrar.

Mafalda alega que la situación no está para "pavadas", que hay cosas más importantes de que preocuparse. Sus 40 años, para ella, no son algo importante porque su querido y viejo planeta tierra aún debe soportar a los "zanahorias" que se pelean en Irak, y en su país la "guita" no alcanza para nada.

La niña tiene su carácter y cuando algo se le mete en la cabeza, los frascos de "nervocalm" escasean en las farmacias. Así ha sido desde que el mundo supo de su existencia, el 29 de septiembre de 1963, cuando Quino comenzó a contar sus historias en Primera Plana.

Además, cualquier posibilidad de festejar se acabó con la noticia sobre la posibilidad de que el asesino de John Lennon salga en libertad. "A ése deberían condenarlo a comer sopa toda su vida", exclamó cuando leyó la noticia.

La creación más popular de Joaquín Salvador Lavado es así, mientras todos los niños de su edad pensaban en ser doctores o bomberos, ella ya soñaba con traducir las conversaciones entre importantes líderes mundiales para ayudar a mantener la paz.

Las muñecas nunca fueron una prioridad para ella, prefería entretenerse escuchando noticias, jugar a ser presidente con Felipe y Manolito, o discutir con Susanita, que siempre la aburría con sus largos monólogos sobre los hijos que soñaba tener.

Ahora no sólo está preocupada de su labor diplomática, también está pendiente de ayudar a Libertad cada vez que ella se mete en problemas por andar protestando en alguna marcha feminista, ambientalista o cualquier otra que esté contra el sistema.

Las invitaciones a distintos homenajes en su honor se acumulan en su escritorio, pero ella decidió no aceptar ninguna. Prefiere seguir siendo una niña, la misma que le echó jabón a una olla de sopa que su mamá estaba preparando, para no tomársela; o la que se enojaba cuando le compraban uniformes más grandes, para que le duraran más, y ella alegaba que le estaban haciendo dobleces a su futuro.

No está dispuesta a dejar su labor de reclamar por las tonteras que los grandes hacen. Y sus fanáticos están contentos, porque tampoco ellos están dispuestos a olvidarla.
Ediciones especiales
Comentaristas
PUBLICACIONES DESTACADAS
Más me gusta
Más comentarios
Más seguidores