Grandioso estreno de "Juana de Arco en la hoguera" (26/08/2004)

29 de Septiembre de 2004 | 12:58 |
Mario Córdova
(26/08/2004)

Con ribetes de gran acontecimiento musical, la temporada de conciertos de la Orquesta Sinfónica de Chile acaba de estrenar en su sede de plaza Baquedano el oratorio dramático "Juana de Arco en la hoguera" de Arthur Honegger, el cual, por la masiva convocatoria lograda en dos funciones de abono y un ensayo abierto, ha dejado absolutamente en claro el alto interés existente por conocer las obras más importantes del siglo 20, aún no interpretadas en Chile.

Sabido es que las grandes creaciones del repertorio sinfónico-coral siempre concitan grandes audiencias en nuestro medio y así es como en forma absolutamente paralela a la interpretación de esta obra, en otras salas se tuvieron funciones de la "Misa en si menor" de Bach y de la ópera "Rigoletto" de Verdi, también colmadas de público.

"Juana de Arco" da la posibilidad de interpretarse en forma escenificada a modo de opera, sin embargo la producción que se comenta estuvo mucho más cerca de los moldes de un concierto tradicional, siendo esto un acierto, ya que permitió concentrarse estrictamente en la música y el texto, una buena parte de él magníficamente declamado por la actriz Sonia Petrovna.

Bajo la dirección general del francés Laurent Petitgirard, confluyeron en este montaje casi dos centenares de intérpretes, contándose la Orquesta Sinfónica de Chile, el Coro Sinfónico de la Universidad de Chile, el Coro de Niñas del Colegio Sagrados Corazones, cinco solistas cantantes y cinco solistas recitantes, aparte de la señalada actriz.

En sus ochenta minutos sin intermedio, la ejecución de la magna obra fue un momento de constantes impactos. Siendo esencial la proyección de la traducción de los textos en español, la audiencia fue penetrando en una obra muy profunda y sólida que, no obstante sus inserciones bufonescas y desvíos musicales, decanta en la patética muerte de la aguerrida muchacha, santa desde 1920.

Si al maestro Petitgirard debe atribuírsele la mayor responsabilidad en el éxito de este trascendental estreno, injusto sería no señalar que su ejecución llegó en uno de los mejores momentos por los que pasa tanto la Orquesta Sinfónica como el Coro de la Universidad de Chile. Hace tiempo que estos conjuntos están mostrando una firme calidad, que los capacita plenamente para poder aceptar el desafío de dar vida a esta obra de Honegger y a muchas otras de la factura sinfónico-coral, de similar complejidad, que aún no conocemos.

Más allá de los altos logros del enorme recurso sonoro de estas agrupaciones, destacó, en el plano solista, el actor Claudio Bello, el tenor Jaime Caicompai, el barítono Leonardo Aguilar, la soprano Miryam Singer y la contralto Carmen Luisa Letelier, esta vez no cantando sino declamando.
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