Carlos Álvarez: "La época de los ‘Tres Tenores’ está en su ocaso"

"Lo que hacemos los cantantes es un trabajo, una obligación. El que se cree un divo no tiene porqué demostrar sus características fuera del escenario", señaló el barítono español.

29 de Octubre de 2004 | 12:49 | DPA
MADRID.- El barítono español Carlos Álvarez, que a partir del 2 de noviembre encarna al Macbeth de Giussepe Verdi en el Teatro Real de Madrid, opina que el "divismo" en la ópera está a punto de extinguirse gracias a una nueva generación de cantantes que representa un estilo moderno de "trabajadores de la voz", alejados del glamour habitual que marcó épocas pasadas.

En entrevista con la agencia dpa, el barítono malagueño comenta que prefiere vivir alejado de la presión mediática que rodea al universo de la ópera. "Yo soy un privilegiado por hacer lo que me gusta, por eso yo dejo de lado esa opinión que tiene el público en general de que vivimos en un mundo con glamour y poder, de que éste es un universo en el que sólo se vive la parte más espectacular: la época de los ‘Tres Tenores’, por poner un ejemplo gráfico, puede estar en su ocaso".

"Lo que hacemos los cantantes es un trabajo, una obligación. El que se cree un divo no tiene porqué demostrar sus características fuera del escenario. Nosotros somos o reconocidos o enjuiciados por el trabajo que hacemos sobre el escenario no por ninguna otra actividad distinta y eso es la única fuente de conocimiento con el público, de trascendencia al público, y todo lo que se salga de ahí no tiene nada que ver con el desarrollo normal de un trabajo cultural: yo soy un simple trabajador de la ópera por si alguien pensaba otra cosa", opina.

Álvarez, considerado por los expertos un auténtico barítono "verdiano", ha creado en su ciudad natal, Málaga, una fundación que lleva su nombre precisamente para potenciar los nuevos talentos vocales. El cantante, que estrenará en el Real una nueva producción de Macbeth de Giuseppe Verdi (1813-1901) con dirección musical de Jesús López Cobos y una iconoclasta dirección de escena de Gerardo Vera, que sitúa a Macbeth en un búnker de cemento en lugar de en un castillo de Escocia, se muestra muy satisfecho con ese tipo de repertorio.

"Eso que me dicen de que soy un ‘verdiano’, me lo tomo como un dulce epíteto: es como ese adjetivo que te califica perfectamente, es como un magnífico piropo. Además no solamente porque implica una adecuación muy precisa, de unas características vocales, a un determinado repertorio, sino porque me permite además expresar encima del escenario -como en éste Macbeth- (basado en la obra homónima de William Shakespeare - 1564-1616) cosas que están de plena actualidad, como el ansia de poder y la ambición", comenta.

A pesar de identificarse más con el repertorio de Verdi, Álvarez, quien estará acompañado de la soprano Paoletta Marrocu, en el papel de Lady Macbeth, subraya que no desea renunciar a explorar también otros terrenos canoros:

"El repertorio verdiano está de plena actualidad y eso es una suerte para un intérprete de ahora porque no solamente te obliga a tener una línea de canto que se asemeje a lo que se espera del canto verdiano, sino a tener una actividad actoral importante. De todas formas quiero reservarme la posibilidad de tener una flexibilidad que me permita asumir otros retos".

"No quiero olvidar el repertorio mozartiano, que me da muchas satisfacciones y me permite asumir personajes que son muy densos y complejos o también el repertorio francés e incluso explorar algo inesperado, no sólo lo italiano", matiza.

Cuando se le pregunta si considera que su voz está cercana a quizás dos de los más grandes barítonos italianos de la Historia, Ricardo Stracciari (1875-1955) o Ettore Bastianini (1922-1967), Álvarez opina que "a una conjunción de ambos". No obstante matiza que "todavía estoy en pleno proceso de desarrollo y maduración vocal".

El barítono comenta, no obstante, que aunque está dispuesto a demarcarse del repertorio verdiano, no lo hará "asumiendo riesgos".

"No voy a explorar gratuitamente, de tal manera que pudiera cometer un fallo al querer asumir una responsabilidad que no pudiera asumir. Quiero ser consecuente con el trabajo y sé lo que la gente espera de mí, no solamente el público sino aquellos que me dan la oportunidad de elegir mi repertorio. Tengo claro que defraudar es una palabra que no figura en mi diccionario", subraya, al tiempo que defiende la necesidad de divulgar más el bel canto:

"Hay que acercar el público a la ópera porque las posibles correcciones que haya que hacer para divulgar más este mundo no son tanto artísticas. Las lecturas que se hacen ahora de las óperas son mucho más interesantes de las que se hacían en el momento original de la obra. El trabajo que hay detrás es mucho más elaborado del que se podía presentar cuando sólo estaba el cantante en ‘mesa de camilla’, como digo yo: cuando el cantante salía, cantaba su parte y se desentendía de cualquier otra cosa que tuviera que ver con la actuación o con la interrelación con los demas", asegura.

"Lo que sí hay que hacer es una ‘corrección administrativa’. La cultura tiene que estar al servicio de la ciudadanía y hay que dar la oportunidad al público de que conozca producciones con la suficiente calidad como para enganchar a quien se acerque por primera vez: que no se sientan sorprendidos de manera que piensen que la ópera es inaccesible. O hacemos que sea algo que se convierta en usual con la misma facilidad que la gente va al cine o no se conseguirá que la población se sienta partícipe de la ópera", agrega Álvarez.
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