Rockera de puño y letra 5/11/2004

05 de Noviembre de 2004 | 00:00 |
Rockera de puño y letra

La mejor cantante de rock de los últimos años, de visita en sudamérica en estos días, prefiere escribir cartas a mandar e-mails. Y ni siquiera tiene celular: ya casi no quedan personas como Polly Jean Harvey.



David Ponce 5/11/2004

Con esta voz que tiene, Polly Jean Harvey ha gritado hasta desgañitarse en sus salvajes primeros discos de 1992 y 1993, ha sacudido su garganta en inusuales arrestos operáticos, ha entonado la más sugerente canción de cuna en su éxito "Down by the water" (1995), ha cantado la desolación del amor en el disco "Is this desire?" (1998), ha susurrado a dúo con Thom Yorke, de Radiohead, en el brillante álbum "Stories from the city, stories from the sea" y este año ha grabado uno de los mejores discos de la temporada, "Uh huh her" ("Ahá, her"), el mismo que en estos días está presentando por primera vez en Sudamérica. Con esa voz que tiene, hace una semana Polly Jean Harvey, indispensable rockera inglesa de 34 años más conocida como P J Harvey, tomaba el teléfono en un hotel de Los Angeles, California, y también sabía sonar dulce y distendida, como pocas veces se oye en sus discos.

- Estuvo brillante. La gente terminó gritando más, más y más - dice P J Harvey, al día siguiente de tocar en un club para unas mil quinientas personas en L.A. Bastante menos que los estadios que visitará en su gira por Chile, Argentina y Brasil junto a compañeros de cartel como Primal Scream o Morrissey.

- Prefiero los lugares pequeños sólo porque es más íntimo y es más fácil establecer un sentimiento y una atmósfera con el público - susurra- . Pero a veces me sorprende cómo la intimidad se puede sentir incluso en un estadio grande.

- Ibas a tocar con Morrissey en el festival Lollapalooza este año en EE.UU., pero fue finalmente cancelado.

- Correcto. Estoy esperando por tocar con Morrissey, de hecho.

- ¿Así que va a ser la primera vez?

- Sí.

- ¿Qué expectativas tienes de tocar con él o con Primal Scream o con otros grupos?

- Bueno, no soy para nada una fan de Primal Scream, pero siempre he sido una admiradora de Morrissey, remontándome obviamente hasta The Smiths (el grupo de ese cantante en los años ’80). Escuché mucho esa música cuando era más chica. Creo que es un gran cantante y un gran autor de letras.

- ¿Qué cosas encontrabas en la música de los Smiths?

- Creo que la belleza de la melancolía. El tipo de tristeza. Y también, como adolescente, obviamente me sentía identificada con toda esa clase de sufrimientos de crecer. Creo que él describe muy bien el sentimiento de estar solo y estar perdido. Imaginaba que Morrissey era mi amigo cuando estaba pasando por todo eso durante la adolescencia.

- Tocaste casi todos los intrumentos salvo batería en tu nuevo disco. Ahora tienes un grupo. ¿Tuviste que enseñarles a tocarlo?

- Los músicos que elegí para estar en este grupo (Rob Ellis en batería, Josh Klinghoffer en guitarra, Dingo en bajo) son muy espontáneos. Admiro lo que hacen con su propio estilo, de modo que me siento muy libre con la música y de verdad puedo dejarlos ser intérpretes de las partes que yo inicialmente hice. Cuando estás de gira por mucho tiempo, es importante que los músicos sientan que tienen energía creativa. Es distinto a hacer un disco.

- Cuando haces un disco siempre pareces tener muy claras las ideas antes de grabar.

- Sí, y estos músicos son muy especiales, me tomé un largo tiempo eligiendo a la banda correcta y encontrando a la gente que me hiciera sentir que podía hacer cosas mejores para la música. Los elegí por ese carisma.

- ¿Pero no te pone en una situación de poder ser la que hizo el disco? ¿Como "Aquí mando yo"?

- No. Creo que he tomado esa decisión consciente: quería un tipo distinto de grupo. Somos cuatro músicos en mi banda, cada uno es único, fuerte y carismático e importa en el escenario tanto como yo.

- Es bien sabido que cada uno de tus siete discos ha sido distinto uno del otro. ¿No tienes problema en mezclarlos en el concierto?

- No, porque lo que da unidad es que todo está tocado por la misma gente, el mismo grupo interpretando cada canción. Cuando toco en vivo canciones de antiguos discos se trata principalmente de traerlas hasta lo que estoy haciendo ahora, de actualizarlas. No siento que estén petrificadas: creo que las canciones son fluidas y pueden ser tocadas en cualquier momento.

- La canción "The letter", que ha sonado aquí en la radio, y tiene un lado conservador en la letra, el ejercicio de escribir cartas. ¿Te gusta ese lado a la antigua?

- Es cierto. De hecho yo soy muy a la antigua también. Escribir cartas es, como dicen, un arte en extinción. Es algo muy personal. El mundo en general está perdiendo esa cualidad personal, esa cualidad táctil, tocable, de usar cosas reales, no sintéticas.

- Hasta descubres la dimensión sexual de escribir cartas: lamer el sobre, jugar con el lápiz. Tal vez habíamos perdido también ese sentido de mandar cartas.

- Bueno, tú sabes que, pensando en años atrás, cuando la gente se enamoraba, todo lo que les quedaba era escribir. Escribir apasionadas cartas de amor para el otro. Es una cosa hermosa y romántica.

- ¿Eres igual de anticuada en toda tu vida?

- Yo diría que sí, sí. De hecho me he vuelto más técnica y me compré una máquina grabadora de ocho pistas, digital (sonríe), pero eso es lo más que soy capaz, en realidad. Trato de usar muchas cosas viejas, no tengo un computador... cosas así.

- Así que en término de correspondencia, por ejemplo, no escribes e-mails.

- No, no tengo correo electrónico.

- En serio.

- Sí (se ríe).

- Tampoco tendrás un celular.

- No. No, no tengo.

- Qué bueno. Felicitaciones, entonces.

- (Pequeña carcajada). Bueno, supongo que soy capaz de no vivir de esa manera porque tengo una representante que sí lo hace (sonríe). Tengo la suerte de no tener que hacerlo.

- En parte de este disco, y en los anteriores, el amor tiende a ser un asunto oscuro, desesperado. ¿Es difícil escribir sobre el sufrimiento o es más posible hallar cosas en esos estados de ánimo?

- Lo que me encanta es sólo tratar de capturar ciertas emociones y sentimientos en la música. La música es un medio muy apasionado para las emociones, así que es absolutamente natural para mí usarla como una vía para traer esos sentimientos del ser humano. La canción "You come through", por ejemplo, es una celebración de la amistad. Es muy esperanzadora, de hecho.

- ¿Es la única del disco? También está "Who the fuck?" (algo así como "¿Quién coño?"), que es divertida.

- Sí, y "Desperate kingdom of love" es una canción muy bonita y esperanzadora. "It’s you" es una canción divertida. Ciertamente no creo que este disco esté pintando un cuadro oscuro.

- En un disco anterior, "Dance hall at louse point" (1996), el título de cada canción está asociado a una ciudad: Bristol, Tokio, Módena, Estocolmo. ¿Por qué?

- Las canciones de ese disco fueron escritas en esos lugares. Lo hice para ese disco particular. No le he hecho más.

- O sea, nadie dice que vayas a hacer una canción en Santiago de Chile.

- No (se ríe). Tal vez debería tratar. Es interesante. Son diferentes ciudades, países distintos con los que no estás familiarizado. Sólo quiero ir y saborear de qué se trata, aunque no haya demasiado tiempo para estar ahí. Sólo aspirar el aire, sentir el clima, el clima de la gente, un poco más. Sé que estaré abierta al paisaje que voy a encontrar.

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