
SANTIAGO.- El fiero duelo final entre Gonzalo Egas y Álex Gerhard pareció durar una eternidad. Había pasado más de una hora de transmisión y ellos seguían sin tocarse un pelo. Por esto, cuando al fin las cámaras de Canal 13 los mostraron frente a frente, el suspenso se vivió al compás de cada grito, gota de sudor y quejido de estos granjeros, convertidos ya en desesperados gladiadores.
El clímax del encierro televisado más exitoso de Chile llegó justo en el momento en que los finalistas parecían estar a punto de tirar la toalla. Mientras, el público que había llegado hasta el fundo-estudio gritaba desaforado con cada ir y venir de la barra apostada sobre dos rieles que ambos finalistas movían el uno contra el otro.
Álex estaba fuera de sí. Tanto, que mirando fijamente a los ojos de sus enemigo, pareció pedir clemencia.
Y aquí vino la polémica: "¡Álex, no puedo!, ponte en mi lugar", se le escuchó a Egas, mientras su contrincante balbuceaba algo en voz baja, que no logró entenderse bien ya que el microempresario había perdido su micrófono en el fragor de la competencia. Los gritos del público hicieron aún más difícil descifrar lo que estaba pasando, pero en un instante a Álex se le escuchó una frase parecida a "déjame ganar a mí".
Segundos más tarde, Gonzalo Egas agarraba su tercera bandera (la segunda la había obtenido gracias a una "falta técnica" de Álex quien se apoyó en un madero) con lo que se llevaba los 50 millones de pesos y la flamante 4x4, el premio final de "La granja". A esa hora, el 13 conseguía un promedio de sintonía on line de 41 puntos -entre las 22.30 y 1.00- seguido por Mega, que en ese horario obtuvo 10 unidades.
Tras el cierre de la transmisión, el fin más controversial de un reality que los chilenos hayan presenciado sólo aumentó su polémica. Álex y Gonzalo (que terminó con su nariz sangrando de tanto esfuerzo) fueron, literalmente, agarrados por un piquete de guardias de seguridad y de inmediato llevados a la casona donde vivieron sus más de cien días de encierro.
Y en una desordenada conferencia de prensa post duelo, que se realizó en una casona de Pirque atestada de gente que se repartía entre familiares de los finalistas, fue Álex quien explicó cuál había sido su diálogo con Gonzalo. "Le dije que necesitaba tomar agua, y le pedí (a Egas) que paráramos para tomar agua, pero no me dejó y tuvimos que seguir compitiendo", aclaró. A su lado, el rey de los combates Vale Todo sólo asintió con la cabeza.
Competencia justa
"Creo que la competencia fue más que justa, teníamos los mismos palos, los mismos rieles, las mismas banderas", siguió Gerhard en su conversación con la prensa.
Egas tomó la palabra para explicar por qué había vencido: "Porque me tocó ganar nomás, si me hubiese tropezado o algo no gano. Si hubiese tenido una mala noche, no hubiese sacado una bandera, quizás por ahí me gana", confidenció.
Agregó que si se pudiera hablar de factor clave para el éxito, esto fue "la concentración". Y ya con la mano en el corazón, el chico rudo contó que mientras estaba en el duelo le había pedido a su madre que "le pusiera" a sus tres sobrinos en primera fila porque "aunque mucha gente no lo crea, mi razón de vivir son mis sobrinos... Yo quería tres cosas, los 50 millones, respeto y admiración. Me encanta que mis sobrinos me admiren". Arturo Longton, quien quedó fuera de la final por el voto de sus ex compañeros, también tomó la palabra. Y fue humilde. "No creo que (hubiera podido ganar), pero me hubiese llevado un segundo lugar que era bien bueno".