MPB de cámara 23/5/2005

27 de Mayo de 2005 | 19:47 |
Íñigo Díaz

Los atardeceres de viernes tienen un oculto sabor al Brasil. El público masivo no tiene ni idea dónde se realizan estas degustaciones, pero siempre es mejor que lleguen los que tienen que llegar a la hora y al lugar indicado. Las coordenadas casi siempre se conocen por el boca a boca y no se echa de menos a nadie en la sala de conciertos.

El Centro de Estudios Brasileños, a un costado de la Embajada del mismo país, tiene cocktails de delicatessen sonoras tan variadas como múltiple es su música popular. Un mundo de canciones paralelo al que todos conocemos y que algunos músicos chilenos faltos de negritud han sabido ir en su busca, traerlo a sus casas y hacerlo propio con el mejor de los "portuñoles". Como ocurre con Ana María Barría, una cantante del universo alternativo que pone su voz en favor de la música popular brasileña (MPB) con evidente devoción.

Fue el viernes en que le tocó el turno. Después de las fechas en que actuaron Zeca Barreto, Francesca Ancarola y Emerson Araujo (y que auditores como nosotros torpemente dejamos pasar), ella encabezó un set de MPB en formato camerístico. Cuando se tienen detrás a músicos tan expresivos como los jazzistas Ariel Pino (piano), Andrés Gastelo (bajo) y Carlos Cortés (batería), todas las canciones puestas por este grupo llamado Tarambana suenan perfectas (los tres, por cierto, conocen cada gesto y mirada del otro puesto que hace mucho tiempo actúan como sección rítmica del ensamble del saxofonista Pedro Villagra).

Pero el clima invernal iba a ser más hostil de lo que hubiéramos querido a esa hora gélida. El malestar en la zona de las cuerdas vocales hizo que la dulce pero pequeña voz de Ana María Barría se mantuviera siempre en un equilibrio muy amenazado. Caer hacia desafinaciones decimales era muy probable en esas condiciones. Ana María Barría no se sintió bien. Luchó durante una hora contra esa inestabilidad defendiendo el repertorio de música desde Tom Jobim y Caetano Veloso hasta Bebel Gilberto y Maria Rita que había escogido. Fue superada en algunos pasajes. Pero en otros como "Aguas de março" o la estupenda versión de "Corcovado" únicamente a piano y voz (ideal para escuchar en hoteles de lujo) se puso muy por encima de los contratiempos con el magnetismo que ella genera de manera natural. Dicen que cuando Ana María Barría canta en toda su forma se nota. Y cuando entra en su repertorio de modinhas favoritas se nota el doble.

Viernes 20, el último episodio de una cronología escrita por intérpretes femeninas de bossa nova y MPB. Una historia que se inició en los años 60 con voces maestras como las de Inés Délano y Rita Góngora, siguió en los 80 con Ana María Meza y Cristina Gálvez, y se extendió a los 90 con Ammy Amorette, Cristina Araya (al frente del cuarteto eléctrico Branco), María Paz Bajas (y su trío Maracatú), Florencia Romero (con el grupo Saudade), Cristina Ortega (a la cabeza de Preto) y Valentina Carrillo (como solista de los acústicos Jeito). Ahora nos toca conocer a Ana María Barría y su magnífico MPB de cámara, a cargo del grupo Tarambana.

Próximas presentaciones de música brasileña

Centro de Estudios Brasileños (Alameda 1650, 19:30 horas, entrada liberada)

Mayo
Viernes 27: Samba y pagode

Junio
Viernes 3: Os Desafinados (MPB)
Viernes 10: Paulina Muñoz (MPB)
Viernes 17: modinhas y valsas
Viernes 24: Alberto Cumplido (música contemporánea de Villa-Lobos y Gismonti)
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