BARCELONA.- Obras que no pretenden decorar pero en cambio sí transformar y cuestionarse, es la propuesta del movimiento artístico "Interferencia", que ha logrado sorprender y hacer reflexionar a gran número de espectadores por las calles de Barcelona a lo largo del fin de semana.
Interferencia nació en el 2004 con la voluntad de "sacar al arte de los espacios museísticos y acercarlo a la vida cotidiana de la ciudad, para hacer del territorio urbano una parte más del proceso creativo", explican sus organizadores.
Entre las actuaciones de la segunda Muestra de Intervenciones artísticas en Espacios públicos destacaron "¡Conéctate!", de la coreana Kim Yeun-Hee, la artista norteamericana Jenny Holzer y actuaciones acrobáticas, entre otras muestras coproducidas por la Asociación Maratón del Espectáculo y el Festival Barcelona Grec.
De las diferentes manifestaciones celebradas este fin de semana, la más sorprendente estuvo a cargo del artista alemán Johan Lorbeer, quien parece "levitar" en pleno centro barcelonés.
Algunos se lo creen...el público le rodea, haciendo preguntas y hablando entre ellos, que es lo que Lorbeer quiere conseguir con su actuación, Tarzán, inspirado en el héroe de la jungla, aunque se desplaza por ella alejado del suelo.
Lorbeer viste traje gris y sugiere una versión urbana de un Tarzán moderno que ha cambiado la jungla por la gran metrópolis.
La actuación trata del cuerpo humano, el espacio y la gravedad, y si los paseantes no han reflexionado sobre estos temas, "el factor sorpresa les mueve a hacerlo", sugiere el artista que busca con su cuerpo lograr una escultura viva que, "en una actitud absurda, atrae la atención del público e invita al transeúnte a la reflexión...".
Piropos en Barcelona
Otra de las actuaciones se llamó PRP-Piropo y estuvo a cargo del arquitecto venezolano Julio César Palacio, para quien, en el espacio público, "la mayoría de las veces el anonimato de un individuo está garantizado. Pero, existe una manifestación (quizá ancestral), que interfiere y rompe este factor anónimo para individualizar un sentimiento de agrado o admiración que es dirigido de un desconocido hacía otro: el piropo".
Palacios estudió en Berlín investigación de espacio urbano y nuevos medios en el arte y para su proyecto se seleccionaron piropos agradables, amorosos, simpáticos y divertidos para ser colocados en una ciudad como Barcelona, llena de habitantes y visitantes de diversas procedencias, nacionalidades y etnias, por lo que los piropos fueron expresados en diversos idiomas.
A diferencia de los monumentos o esculturas, los creadores de "Interferencia" tienen una visión del arte que no busca decorar, sino transformar y cuestionar. Estas intervenciones artísticas pretenden apropiarse de calles y plazas para hacer de la ciudad "un espacio más digno, más humano, más creativo y más respetuoso con las personas que lo habitan", explican en un tríptico distribuido entre el atónito público.
En el viejo puerto, se presentó la composición sueco-argentina, el "Art de Triomphe", como un gran arco de triunfo construido con 22 contenedores de transporte, de enormes dimensiones (15x17x6ms) que según uno de sus autores, el arquitecto y escritor argentino residente en Suecia Carlos Narvaja "es un nuevo espacio dentro del arte contemporáneo".
"Art de triomphe" es una paráfrasis de uno de los monumentos europeos más famosos, L’Arc de Triomphe de Paris, pero el Art de Triomphe barcelonés "sueña con una victoria de las artes. Toda su apariencia escultural sencilla exige una extremada precisión y coordinación técnica en su construcción", admitió.