Se descubrió el gran misterio de Granjeras

La Maca, la cebra de Farellones, la chica de cuerpo perforado reconoció que no era muy amiga de la ducha en el fundo precordillerano.

15 de Diciembre de 2005 | 03:01 | El Televidente, El Mercurio en Internet
SANTIAGO.- Se trataba del penúltimo capítulo de este espectáculo televisivo. Y el Televidente sabía que el penúltimo capítulo es...el penúltimo capítulo.

Nada describe mejor al penúltimo capítulo, que su propia condición de penúltimo, pensaba el Televidente: no es mejor que el último, pero es mucho mejor que todos los que han pasado.



Y no se equivocaba el Televidente en esta expectativa.

Se viven ya los últimos días al interior del fundo precordillerano. Era la undécima asamblea, el úndécimo duelo. Ya lo sabemos todo, pero lo mejor es callar.

Elvis ponía la música de fondo a las actividades campestres de las chicas. Elvis es un intérprete y compositor que al Televidente le da la impresión que utilizan mucho para programas televisivos. Que en realidad lo utilizan mucho para todo tipo de cosas.

El Televidente veía filosofar a Claudia: “Hay otra conciencia ahora de las cosas”, decía. Y el Televidente se sorprendió al comprender que para él, la paisana buena para las pichangas había adquirido también otro cariz (todo cambió desde que se fue la pérfida de Romina).

En otra escena, el Televidente veía a Maca decir que con o sin el esguince, para ella Débora era la rival a derrotar. Algo en ella se lo decía.

Claudia insistía en hondas reflexiones: “Si una cambia, todas tenemos que cambiar”.



Se estaba refiriendo a la inminente votación en la asamblea, por supuesto. Eran esas ya clásicas estrategias de última hora que al Televidente nunca le han quedado del todo claras.

Mientras todo esto sucedía, Angélica se miraba despreocupadamente al espejo. Y claro, si estaba con inmunidad por haber vencido en la más reciente prueba personal (¿es que no se cansa de vencer esta muchacha? se pregunta el Televidente con una sonrisa. No puede ocultar que es su favorita, a pesar de su extraña personalidad).



Como ya fue dicho, se trataba de la penúltima asamblea, que más que asamblea, parecía funeral, por la cara incomprensiblemente desencajada de todas las muchachas. Como si de verdad se tratara para ellas de un trance sumamente complejo. ¿Y qué si lo es? se preguntaba el Televidente, quien más allá de todo lo que haya dicho o pueda decir, no puede negar que en alguna medida se ha encariñado con el programa (una medida no demasiado grande, pero bien).

Fueron cuatro votos para Débora y tres para Claudia y la mayor de las chicas, la de facciones duras, la que debía enfrentar el duelo. Con esguince en el tobillo y todo. El Televidente no podía comprender a los gorilas de la producción por tamaña injusticia. ¡Es un esguince en el tobillo, por el amor de Dios!



Tras la asamblea, Débora decidió no hacer nada. Se tiró sobre la cama, se tapó con una manta delgada y se puso a divagar. Y así se quedó hasta que vino el duelo, en el que las chicas debían encajar unas estacas, que pendían de hilos, en una caja compartimentada.

Un duelo de paciencia y reflexión, en el que prevaleció la mayor experiencia de Débora. El esguince prácticamente no incidió en el trámite del duelo, en el que a pesar de haber estado en un momento 2 a 3 abajo, Débora logró repuntar para llevarse la prueba.



De inmediato se desató el drama. Rompiendo todo protocolo, Maca corrió a abrazar a sus amigas que presenciaron estupefactas, la derrota de la cebra iquiqueña. “No me quiero ir”, decía entre sollozos la chica de cuerpo perforado, mientras se deshacía en un abrazo con Viví.

“Hay una fuerza mayor que me está llamando de afuera”, le escuchó decir después El Televidente. “Acá adentro recuperé la alegría”, dijo después en off, mientras la mostraban dejando la casona, y ahí el Televidente entendió por qué tanto escándalo.



En Encuentros Cercanos la rutina fue la habitual. Maca entró al escenario con toda esa alegría recuperada en el reality y desde su entrada empezó a hacer alarde de su interesante personalidad y de su poderosa retórica.

“Hay que estar adentro de La Granja para saber lo que es estar adentro”, fue una de las primeras frases para el bronce que lanzó la muchacha de pelo bicolor. “Estuve dentro del programa hasta que estuve dentro del programa”, dijo luego. “Jugué y me fui porque me fui”, remató.

Dijo que antes de entrar a La Granja no lo estaba pasando muy bien en su vida, dijo que estando adentro se dio cuenta de que se estaba poniendo fome. Y fue así como comenzó a recuperar esa energía, retrotrayéndose a la infancia.



Lagos alternaba con la eliminada y los auspiciadores del programa. Había vuelto Valeria. “Nos diste un susto la semana pasada”, le dijo el hiperkinético conductor, pero sin entrar en detalles, lo que al Televidente dejó aún más intrigado que la semana pasada.

Pero no es posible detenerse. No había un segundo para respirar. Porque después de revisar los videos varios con las diversas facetas de Maca en su paso por la encierro, Sergio Lagos hizo la pregunta que le había venido estado haciendo a todas y cada una de las chicas que salían eliminadas en los capítulos anteriores.



“¿Quién cresta era la que no se bañaba en cuatro días?” le preguntó el animador. Y a la chica que vino del norte no se le arrugó un solo músculo de la cara para decir que era ella, y que no le quedaba muy claro si su récord había sido de cuatro o cinco o hasta seis días, dijo haciendo cálculos mentales.

Surgieron exclamaciones desde todas partes, pero al Televidente le fue imposible juzgarla, porque de haber estado viviendo en esas condiciones (quizás sea éste el momento para reconocer que el Televidente ha acudido a todos los castings para integrarse a cualquiera de estos programas), él hubiera hecho exactamente lo mismo (y quizás el récord habría sido aún mayor).



Dilucidado el misterio, el programa perdió absolutamente su interés. Quizás lo último que sorprendió al Televidente fue que tanto la hermana de Maca, como su pololo, tenían también la cara perforada y no alcanzaba a salir el Televidente de su asombro cuando pudo apreciar que la chica y su pareja entrelazaron sus bolitas de metal frente a la pantalla, en directo para todo el país.
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