Empezó la fiesta de Shakira en Chile

Ante una Arena Santiago colmada de fans incondicionales, la cantante pop del momento mostró un show de hora y media con canciones, baile y una maquinaria ajustada sin improvisaciones al servicio del entretenimiento. Hoy toca en el Estadio Nacional.

22 de Noviembre de 2006 | 01:35 | David Ponce, El Mercurio Online

SANTIAGO.- "Fijación oral" se llama la gira, pero en vivo Shakira probó desde el primero de sus dos conciertos de este año en Santiago que su fijación es oral, visual, musical y global: canciones y baile, coreografías y vestuario, guiños latinos y árabes, momentos rockeros y desenchufados, éxitos en inglés y español, todo en una hora y media de show sin respiro, son los ingredientes con que la cantante colombiana sedujo en su espectáculo al público que anoche repletó la capitalina Arena Santiago, en su tercer concierto en Chile.

"Bien, mi Chile. No saben lo bonito que es volver a este país y estar aquí con ustedes, que desde Viña del Mar han sido como un amuleto de la buena suerte", fue su primer saludo, en alusión a su ya remoto paso por el Festival de Viña de 1993. Fue justo tras "Estoy aquí", la canción inicial del concierto, y aunque tuviera mucho de frase hecha, el saludo fue de lo más espontáneo que hubo en la jornada, porque todo el tiempo el show de Shakira es una maquinaria ajustada con máxima precisión y destinada sin fallas ni improvisaciones al entretenimiento constante para la audiencia.

El ombligo del mundo

No es un concierto en especial extenso, pero a lo largo de dieciséis canciones en una hora y 38 minutos la cantante nunca baja en intensidad, y en un espectáculo de variadas atracciones se mantiene siempre y literalmente al centro, desde el minuto en que Shakira trae consigo a escena el estómago más célebre del mundo y lo pone en movimiento.


Su actual gira se llama como sus dos más recientes discos, Fijación oral vol. 1 (2005) y Oral fixation vol. 2 (2006), pero también hay en el repertorio éxitos de sus once años de carrera internacional, a partir de canciones de su álbum Pies descalzos (1996) como la balada "Antología" o la mencionada "Estoy aquí" y hasta los nuevos megaimpactos mundiales que la cantante ha obtenido con el reggaetón "La tortura" y el hip-hop "Hips don’t lie" en los últimos dos años.


Shakira no se queda quieta. En "Te dejo Madrid" toca armónica. En "Don’t bother", una de las dos que canta en inglés, se calza una guitarra eléctrica y hasta toca un solo de seis notas. En "Antología" monta el usual tramado unplugged con los músicos en hilera, sentados en pisos y con bongó y guitarras acústicas. Ella lo hace fácil. Cuando cuenta "era inevitable que esa noche saliera una canción", los miles de asistentes saben que va a tocar "Inevitable". Y "La pared" y "Si te vas" traen más fórmulas del concierto pop para las masas: la imagen de la cantante sentada a solas con su pianista y el momento en que la música deja de sonar y la letra queda acompañada sólo por las palmas de la gente.


El instante sorprendente es el de "Obtener un sí", la canción más distinta del disco Fijación oral, vol. 1 (2005), en la que Shakira se rodea de una orquestación al modo de Björk y saca el máximo provecho al escenario. Pero luego ella misma pone las cosas en el lugar más esperado. "Y ahora todos a mover la cintura", dice, porque viene "La tortura" y, tal como pasará al final con "Hips don’t lie", a falta de Alejandro Sanz y Wyclef Jean bien bueno es Albert Menéndez, el estiloso tecladista cubano de su banda que en esas dos canciones se hace cargo de rapear a dúo con ella. Y más ovación habrá cuando en "Suerte" la cantante haga la danza del vientre y las caderas, aunque en la misma canción ella entone un verso tan anti-silicona como "Suerte que mis pechos sean pequeños y nos los confundas con montañas": Shakira lo mueve, pero todo lo que mueve es natural.

Ídola o mijita, todo depende

Todo el tiempo queda claro que la cantante colombiana está hecha para apropiarse de estos signos del pop. Se apropia de ellos hasta en las frases cancheras que manda al presentar a sus músicos, como "alguien a quien conocí en mi MTV Unplugged" o "Como dice Wyclef, un amigo mío" y hay que adivinar que es el rapero Wyclef Jean. Ella misma es uno de esos signos pop, desde el minuto en que es posible verla, ahí, al frente, agitando el torso y la pelvis como todo el Mundo la ha visto hacerlo: aunque el cuerpo de Shakira es real, al punto de que está a unos metros más o menos de distancia aquí en la Arena Santiago, al mismo tiempo es como el ícono de McDonalds, la voz de Homero Simpson, la fama de Paris Hilton o el cabezazo de Zidane. Es un símbolo pop.


Secundada por una banda de siete músicos en la que no faltan instrumentos como charango, percusión árabe y el koto japonés con que parte el concierto, la cantante echa mano además a una seguidilla de rutinas de baile, a efectos visuales proyectados sobre un telón y a seis cambios de vestuario que arrancan ovaciones de la audiencia, en especial cuando Shakira agita un amplio traje rojo mientras asegura que no se puede vivir con tanto veneno y cuando, más tarde, baja a la platea y gasta varios minutos cantando entre un público enfervorizado en las primeras filas. "Mis caderas no mienten" es una de las cosas que dijo a su llegada a Chile, y lo cierto es que al menos no descansan, agitadas en las canciones más rítmicas, en constante movimiento por el escenario y ante las cámaras que proyectan su imagen en dos pantallas gigantes laterales.


"Ídola, ídola", es el grito espontáneo que en la pausa antes del bis crece entre el público, integrado por una mayoría absoluta de mujeres jóvenes, aunque también por niños, abuelas, madres y un buen contingente de novios de esas mismas mujeres jóvenes: novios que no resisten la tentación de sustituir el grito de "ídola" por el de "mijita rica". Ídola para ellas, símbolo sexual declarado para ellos, Shakira tiene algo que ofrecer a cada uno y, aunque no hay ni un asomo de un nuevo bis fuera de programa tras el cierre bailable con "Hips don’t lie", ella deja satisfechas a las más de diez mil personas que han llegado a este primer encuentro de su actual visita y que se van a sus hogares bañadas en papel picado. Esta noche da un segundo show a mayor escala en el Estadio Nacional, pero la fiesta ya está declarada desde antes.

Casi no hay espacio para lo que no sea éxito seguro en el repertorio de Shakira, con tres canciones de su disco Pies descalzos (1996), tres de ¿Dónde están los ladrones? (1999), una de MTV Unplugged (2000), sólo dos de Laundry service o Servicio de lavandería (2001), cinco de Fijación oral, vol. 1 (2005) y dos del reciente Oral fixation, vol. 2 (2006). Éste fue el cancionero de su primer reencuentro en Santiago.

Estoy aquí (1996)
Te dejo Madrid (2001)
Don’t bother (2006)
Antología (1996)
Inevitable (1999)
Si te vas (1999)
Obtener un sí (2005)
La tortura (2005)
No (2005)
Suerte (2001)
La pared (2005)
Día de enero (2005)
Pies descalzos, sueños blancos (1996)
Ciega sordomuda (1999)
Ojos así (2000)
Hips don’t lie (2006)

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