Easy come, easy go

Fue la jovencita más radiante del Swingin' London en los '60, novia de Mick Jagger, amante de Keith Richards y Brian Jones, cantante pop y actriz de teatro clásico. Lo tuvo todo antes, pero nadie sabe mucho de ella ahora. Una Faithfull de 62 años es modelo para un pop único que ocupa la madurez a su beneficio en vez de luchar contra ella.

20 de Enero de 2009 | 14:30 |

Carga Marianne Faithfull con un peso ineludible para las víctimas del comidillo rockero: todos conocen su nombre, pero pocos han escuchado su música. Al menos un par de párrafos de la historia del rock reserva espacio para sus escarceos juveniles junto a la crema artística del "Swingin' London" y la serie de canciones que su frágil y aventurada belleza les inspiró a los Rolling Stones. Su historia está esencialmente vinculada a esa banda, pero no sólo por el o los romances con sus integrantes, sino por la inolvidable "As tears go by", que Jagger y Richards le cedieron y que la cantante convirtió en éxito hace 44 años.

Easy come, easy go es un disco peculiar por muchas razones, la primera de las cuales porque se aventura con un formato doble en tiempos de una comentada crisis del disco. Faithful ha necesitado más de una hora para ordenar la selección de standards y oscuros temas rockeros que aquí interpreta junto a una prestigiosa lista de invitados, asociables a lo más prestigiado del "indie" rockero: Cat Power, Jarvis Cocker, Nick Cave y Rufus Wainwright, entre otros. Similar encuentro intergeneracional mostaron recientes álbumes de Nancy Sinatra y Jane Birkin: la muchachada rockera gusta de las musas, y Faithfull se merece el título como la que más. La inglesa invita a su lectura sombría del pop (logra que suene inquietante hasta "Black coffee", de Julie London) a quien sea se ubique junto a ella en el micrófono, sea para revisar temas del cancionero más clásico del blues y el music-hall (Julie London, Bessie Smith, Sarah Vaughan, Leonard Bernstein), sea para compartir sorprendentes joyas de los últimos años de rock: Decemberists, Morrissey, Black Rebel Motorcycle Club.

Son canciones diversas en origen, pero homogeneizadas por orquestaciones suaves, percusión sutil y espacios de cuerdas que tensionan y luego aquietan el ambiente. Otras cantantes han tenido el buen criterio de saber a qué invitados precisos incorporar a sus discos, pero sólo Marianne Faithfull ha sabido, también, qué repertorio y arreglos defenderán la arraigada identidad de su voz. Doce años mayor que Madonna, Faithful es modelo para un pop único que ocupa la madurez a su beneficio en vez de luchar contra ella.

—Marisol García

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