Todas las voces del saxofón

Son cuatro variantes básicas en el instrumento que inventó un tal Adolfo Sax entre Bruselas y París en 1846: soprano, alto, tenor y barítono. Igual que en las cuerdas corales. Paulo Montero presenta esta semana el primer disco de jazz de 2009: Variante, donde utiliza los saxos alto, tenor y soprano. “El barítono lo tengo en casa, pero todavía no lo he tocado formalmente”. Con los tres restantes basta y sobra para elaborar sus primeros relatos jazzísticos en el liderazgo de ensambles y la composición.

03 de Marzo de 2009 | 17:12 |

Al mismo tiempo que saxofonistas chilenos como Claudio Rubio, Maxi Alarcón o Jimmy Coll ganaban horas de vuelo tocando noche a noche en los clubes de jazz de la ciudad, él figuraba recluido entre cuatro paredes sin que nadie pudiera escucharlo. Paulo Montero había escogido el estudio del saxofón clásico con su maestro, el cubano Miguel Villafruela, en la Universidad Católica y esa elección resultó determinante.

-Ahí conseguí un nivel técnico importante como intérprete. Claro, a mí me gustaba mucho la música popular pero en ese tiempo estudiaba con rigor y tocaba obras de cámara. El saxofón clásico es distinto al saxofón jazzístico. Yo no me considero un bebopero-, dice.

Pero ésa es una figura contraproducente hoy por hoy, porque por muy saxofonista clásico que sea Montero, se convertirá este viernes en el primer músico de jazz de 2009. Es la fecha agendada para estrenar en el Club de Jazz ñuñoíno el disco Variante, que grabó junto a su primer quinteto: “Variante es un buen título, porque explica muchas cosas”.

-¿La variedad de los timbres del saxo, por ejemplo?
-Claro. Cuando un músico estudia la modalidad clásica del saxofón, lo hace en el alto, que es como la herramienta más útil y eficiente. Así me di a conocer en un principio, con el alto, pero en el disco hay harto saxo soprano también. Además ahora estoy enamorado del saxo tenor.

-¿Y el barítono?
-Tengo un saxo barítono en la casa, aunque no me he metido a estudiarlo tanto ni a tocarlo formalmente.

-¿Por qué dejaste el alto?
-Es que nunca lo he dejado. Lo que pasa es que ahora último he estado probando más en el tenor. Tengo un pequeño trauma con el alto. Es complicado para grabar, por ejemplo, y para trabajar con los armónicos. Es el más difícil de todos, por un tema físico del propio instrumento. Para que suene bien necesita un espacio con una cierta cantidad volumen. El tenor es más ductil en cuanto a emisión de sonido. Me compré uno en la gira que hicimos con el Cuarteto Latinoamericano de Saxofones a San Francisco, en California. Ahí me dio la onda de tocarlo y fue muy cómodo. Pero a ese viaje fui como sopranista, para reemplazar a Alejandro Vásquez, su director musical, que no iba a estar. De todas formas yo estudié en el saxo alto con Villafruela y de hecho soy el primer intérprete egresado de la carrera en la Católica.

-Durante tu época de estudio del clásico, también tocaste jazz en distintas modalidades: con la Big Band UC y con el Quinteto Oriente.
-Yo fui uno de los fundadores de la orquesta. Con algunos músicos de otras carreras (trombón y trompeta) queríamos tocar jazz, teníamos las ganas y la energía, pero no teníamos un director para empezar a trabajar. Uno de los profesores del instituto tenía esos dos conocimientos: clásico y jazz. Y lo llamamos para que nos dirigiera: el vibrafonista Carlos Vera. La big band empezó a funcionar en el año 2000. Tocamos en una serie de festivales de orquestas de jazz en Valparaíso y también en festivales grandes que se hicieron en el 2004 y 2005 en el Campus Oriente. Yo era el primer saxofón alto. Desde hace poco me cambié al primer tenor ahí. En el Campus Oriente fue también donde conocí a Carlos Vera hijo, que también estudiaba percusión y era vibrafonista como su papá. Con él armamos el Quinteto Oriente. Llegamos a ser bastante conocidos, hasta que él se fue a estudiar vibráfono fuera de Chile.

-¿Ahí comenzaste a convocar a tu quinteto?
-Tenía algo de material preparado pero hasta ese momento no había tomado una banda propia. El Quinteto Oriente era un grupo de standards que armamos entre dos. También estaban Felipe Peña (guitarra), Alonso Durán (contrabajo) y César Vilca (batería). Ahora armé un quinteto distinto, porque la música también es distinta. Son composiciones originales. Tenemos a Gabriel Feller (guitarra), Edgardo Parraguez (piano eléctrico), Pablo Vidal (contrabajo) y Nicolás Ríos (batería).

-Nicolás Ríos figura además como compositor de un tema de Variante.
-Él es compositor primero y baterista después. De hecho tiene un disco de jazz muy riguroso en cuanto a composición (Fuera de foco, 2005). En Variante escribió “Elección / coacción” y se nota su mano como compositor. El resto del repertorio lo escribí yo.

-¿Cómo lo describirías? ¿Se acerca a un disco de jazz más intencional?
-Está más alejado de la experiencia bopera, no es tan-tan de la tradición. Hay bastante improvisación, pero también hay mucha composición muy definida. Hay pasajes enteros que están escritos. Incluso el contrabajo está escrito. “Siamético” es una obra contrapuntística, “Ossa” es un laberinto. Suena muy simple, con todos los apoyos escritos. En “Definitivo” todo está escrito. Ahí está la influencia docta, con el contrapunto del saxo y la guitarra y la participación de Alejandro Rivas en el barítono.

-¿No tienes algo jazzero entonces?
-“Mogakepa” es una composición muy jazzera, con sonido de piano, y “Aclamación” tiene una melodía simple de rubatto. Ahora, “Ecos” es una composición influenciada por el rock, con un ritmo más cuadrado, casi un riff rockero. Mi idea de la improvisacion es jugar con el ritmo pero sin tener una patrón predeterminado y respetando las posibilidades armónicas, aunque aplico muchas veces improvisación atonal pero de una manera más timbristica que melódica.

-Una buena cantidad de variantes…
-Variante también tiene su variante. Las variantes son además formas de defensa en el ajedrez.

-¿En el ajedrez?
-Sí. Es una disciplina y un gusto que muchos músicos de jazz chileno comparten, aunque no se sabe. Muchos juegan ajedrez. En los descansos de la grabación de Variante, los músicos jugaban ajedrez. Además mi papá (Cristián Montero) es un ajedrecista histórico en Chile, incluso fue a unos juegos olímpicos. Yo me muevo dentro de una perspectiva distinta en el saxofón. La mayor influencia en Chile es el lenguaje del bebop. Con la llegada del saxofón clásico más o menos desde 1997 han surgido alternativas de improvisadores que enriquecieron los estilos y los lenguajes y que ha generado todo un lado B de solistas que ya esta tomando fuerza.

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