"El centro del flamenco siempre es el cante"

Y lo dice una bailarina y coreógrafa de flamenco. Natalia García-Huidobro, radicada desde 2003 en España, presenta en Chile su más reciente obra, Desde el silencio.

15 de Abril de 2009 | 20:09 |

Santiago, Madrid y Londres. Desde tres lugares confluyen los integrantes de la compañía de danza y música flamenca La Típica, dirigida por la bailarina y coreógrafa chilena Natalia García-Huidobro, que esta semana inicia una gira local para mostrar en Chile su reciente obra "Desde el silencio".

Estrenada en Inglaterra en 2008, la pieza será presentada desde este viernes 17 y hasta el sábado 25 de abril en escenarios de Santiago y el Teatro Municipal de Viña del Mar. Al mando del elenco entre Francisco Delgado (bailaor), Ulises Díaz (cantaor), Jorge Bravo (guitarra), Meg Hamilton (violín) y Marcelo Montero (percusión), Natalia García-Huidobro es autora de las coreografías de la obra, la primera de cuyas fechas tendrá lugar en un escenario especial para ella; el Teatro Oriente de la capital.

-Es muy emotivo volver a Santiago -explica, radicada desde 2003 en Madrid-. Y es muy emotivo ir al Oriente, porque yo cuando tenía quince años vi a Paco de Lucía ahí. Mi relación con el flamenco era cero. A mi papá (el actor Cristián García-Huidobro) le gustaba el flamenco. Y fui a ver a Paco y me enamoré de eso, me acuerdo de que lloraba como una niña. Ahora es emocionante estar ahí, en ese escenario.


Flamenco y castigo

La primera visita a España de la artista fue entre 1998 y 2000, y desde 2003 vive en Madrid, donde ha avanzado en el oficio coreográfico. "Es primera vez que hago una coreografía más compleja también, con más conocimiento", explica acerca de "desde el silencio".

-No hay un argumento literal. La obra es muy de emociones intensas, muy oscura, pero muy alegre, jugamos mucho. He tomado una antigua letras que hacemos en off, de la música popular flamenca, y es una manera de hablar de los quiebres, de los breaking points, de la vida, que marcan tu camino -dice, cita esos versos: "Yo no soy aquel que era, ni quien debía de ser, soy un mueble de tristezas, arrumbado a la pared", son parte de las rimas. "Y si no es verdad esto que yo digo, que Dios me mande un castigo…".

-Son versos octosílabos, como los de la cueca.
-Lo cogí de una grabación antigua. Y hay  una reflexión religiosa también. El castigo, Dios, la idea de la religión. Es curioso lo que pasa con eso al presentarlo en Londres o en España, es diferente. Londres es una sociedad súper abierta, incluso es como si les molestara el tema religioso, recibir preguntas sobre eso. España es un país súper religioso, católico, creyente.

-Chile posiblemente sea más conservador. ¿Qué esperas de la obra aquí?
-También es un cuestionamiento al castigo, a la religión y vienen una serie de reflexiones, sin querer ser tampoco una obra intelectual ni una gran dramaturgia. No sé qué va a pasar acá (en Santiago), porque además para lo que están acostumbrados a ver flamenco es bastante contemporáneo. Es flamenco como lenguaje.

"El gran protagonista de esta obra es el cantaor, y de alguna manera exacerbé ese flamenco natural. A alguna gente le puede parecer muy contemporáneo que el cantaor sea parte de la planta de movimientos", conjetura. "El centro del flamenco siempre es el cante, y lo quise poner en escena, más allá del la diva del espectáculo".

Jorge Bravo es el integrante clave del conjunto, como guitarrista y autor de la música. "Es básico, es esencial", define Natalia García-Huidobro. "Tenemos una relación de trabajo desde hace diez años ya. Hemos desarrollado nuestros instintos similarmente, este fanatismo por el flamenco que tuvimos alguna vez, se ha convertido en una cabeza más libre, con más libertad de ese lenguaje. No encerrarnos. Si hay algún tipo de dramaturgia, ésa es la música".


Evolución


-Has dicho que la evolución del flamenco ha sido acelerada en los últimos años, en qué se nota eso?
-Mira, si escuchas cualquier grabación previa a Paco de Lucía, Niño Ricardo, Sabicas, si bien el flamenco rítmicamente era una cosa compleja, difícil, de por sí, con las armonías no pasaba nada. Mucho ritmo, mucha velocidad, pero nada de armonías, y de hecho es muy difícil escuchar ese flamenco. De repente vino Paco, integró otros instrumentos, otro tipo de músicos, y esto ha traído una serie de corrientes, ha impulsado el baile, el cante, y se abrió un abanico de posibilidades. Estuve cuatros años sin ir a España, a fines de 2003 volví y lo que había pasado en esos cuatro años era impresionante, a nivel de baile, de coreógrafos, era otro universo.

-¿Cómo repercute eso específicamente en las coreografías?
-Ha pasado que gente joven se ha lanzado al flamenco desde el mundo de la danza. El flamenco se está alejando de esta cosa del solista, y es muy bueno. El arte purista no se va a morir nunca, eso tiene mucha fuerza también, pero está todo ese movimiento renovador, con músicos como Chick Corea que se van a España, y no es que él vaya a ser un músico flamenco, pero va a tomar elementos.

-¿De hecho que seas chilena también tiene que ver con eso, con sumar otras sensibilidades al flamenco?
-Me ha marcado mucho que he sido criada en una familia de teatro. Estoy buscando este tipo de cosas, la teatralidad, los espectáculos. Cuando el flamenco es tan solista me aburre. He heredado esa visión teatral de mi papá actor, mi mamá trabaja en el teatro también. Es una visión distinta, no me afecta que sea flamenco o no, doy gracias por esa libertad a la hora de crear.

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