"El rockabilly siempre estuvo en mi corazón"

El músico estadounidense, que ha agitado la historia del rock en sus grupos previos Pussy Galore y Jon Spencer Blues Explosion, vuelve a Chile a mostrar el estilo de su nueva banda, Heavy Trash: rock and roll de la vieja guardia. Él mismo lo define mejor: "el rockabilly es una especie de blues punk".

20 de Abril de 2009 | 18:53 |

La primera vez que Jon Spencer estuvo en Chile fue en abril de 2001, en uno de los hitos de la serie de conciertos internacionales de rock independiente que ha habido en Santiago. En esa ocasión dio con su grupo previo, Jon Spencer Blues Explosion, un concierto memorable en el Teatro Providencia. Sólo que, al respecto, a Spencer le pasa lo que debe ocurrir con la mayoría de los músicos en una situación similar, aunque nadie esté dispuesto a decirlo. Salvo él.

-En realidad no tengo ningún recuerdo de ese concierto. Creo que tiene que ver con mi propia mala memoria. Algo me acuerdo del lugar, pero no mucho -dice por larga distancia Jon Spencer, el hombre que tiene en su historial la participación en nombres tan relevantes como los iconoclastas Pussy Galore entre 1985 y 1990 y los mencionados Jon Spencer Blues Explosion a partir de 1990, uno de los grupos que mejor han cruzado los sonidos del rock, el punk y el blues en una sola y cruda descarga eléctrica.

Ahora faltan días para su segunda venida a nuestro país, y el músico estadounidense llega esta vez con su nuevo grupo, Heavy Thrash, que dará este viernes un concierto en el Teatro Novedades (ver recuadro) con la recepción de las rockeras Lilits como grupo anfitrión. Jon Spencer y Matt Verta-Ray son los cabecillas de Heavy Trash, un grupo en el que es posible reconocer el gusto por el rock and roll de vieja guardia, también llamado rockabilly: la estimulante forma temprana que esa música adoptó en los años '50 en manos de agitadores como Gene Vincent, Eddie Cochran, Ronnie Self o Ersel Hickey entre otros.

Así suenan las canciones de Heavy Trash: rock and roll original con guitarras vibrantes, contrabajos y baterías marchantes. El mismo sonido que Spencer gararantiza que se escuchará en vivo en Santiago. "Estamos yendo con la banda completa", explica. "Se nos unen tres amigos, músicos de Dinamarca, integrantes de un par de bandas danesas. Son una muy buena sección rítmica y nos acompañan en toda la gira de Heavy Trash hace un par de años, además de haber tocado también en el último disco".

-Ése es un tipo de música universal, pero al mismo tiempo muy norteamericana. ¿Es distinta la reacción del público según los lugares donde han tocado?
-Sí, hemos tocado en Estados Unidos y también en Canadá, en Japón y en toda Europa. Tenemos una buena reacción en todas partes, aunque creo que el grupo es probablemente más popular en Europa.

-¿Alguna explicación para eso?
-No lo sé. Debe ser que tienen mejor gusto por allá... en realidad no tengo una buena explicación.

-Ésa es buena.
-Sí. Nos va un poco mejor en Europa.

Desde ahora Heavy Trash tendrá un nuevo elemento de juicio: ésta es su primera visita a Sudamérica. "Espero que la gente en Chile llegue a escucharnos y que lo disfruten", dice el cantante. "Mi sospecha es que sí, la gente en Sudamérica va a llevarse bien con Heavy Trash".


Vida después de la explosión


Dos discos trae el grupo para exprimir en vivo, entre Heavy Trash (2005) y Going way out with Heavy Trash (2007). "Entre el primero y el segundo dimos un montón de grandes conciertos. Salimos mucho de gira y esa experiencia fue de gran importancia para el segundo álbum", explica Spencer.

-¿Existe un mismo espíritu entre tocar blues, punk rock, rockabilly, hay un link común a todo eso?
-Oh, sí, para mí absolutamente lo hay. No pienso en eso como cosas separadas. En algún sentido el rockabilly podría ser descrito como una especie de blues punk. Y hay algo de verdad en eso.

-Esa música también está asociada a un sonido a la antigua, con equipos análogos. ¿Traen su propio equipamiento a esta gira?
-Sí, usamos algunos equipos viejos, en busca del sonido análogo, pero no insistimos tanto en eso. A veces también está OK usar tecnología moderna. No tengo un reglamento al respecto. Puedes hacer música con muchos distintos tipos de máquinas. De otro modo uno puede quedar atrapado en una idea del tipo "si vas a tocar esta clase de música tienes que tener esta clase de guitarra o de estudio de grabación". A veces eso puede una trampa. Pero por supuesto que el sonido bello es lo que buscamos.

-¿En escena sientes algo afín a lo que pasaba cuando tocabas con los Blues Explosion, el público puede esperar algo similar?
-A veces sí funciona de ese modo, a veces no tanto. Heavy Trash es un espacio un poco diferente para mí como cantante que el de los Blues Explosion, me permite un tipo de canción diferente. El corazón de Heavy Trash es una sociedad entre Matt y yo, que somos los que escriben las canciones.

-¿Qué tan importante fue él en empujarte hacia un sonido más rockabilly en este grupo?
-Creo que Matt definitivamente me empujó en algún sentido, aunque ese sonido es algo que los dos compartimos y por el que tenemos la misma fascinación. Es por eso que empezamos este grupo, justamente para tocar este tipo de música. Pero no podría decir que Matt me empujó hacia el rockabilly porque es algo que siempre estuvo en mi corazón.

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