Adulta prodigio

Aunque su rostro se dio a conocer hace casi 20 años en la factoría infantil de Televisa, la cantante superó los estigmas para ubicarse como una de las principales voces de una nueva generación de cantautoras mexicanas, algo que ratificó con su aplaudido debut: Mediocre.

23 de Abril de 2009 | 09:20 |

La historia de la televisión y la industria del espectáculo en México está llena de niños artistas. Pequeños que participaron en programas o teleseries, que fueron famosos por quince minutos y que almacenan ese período como una anécdota más en sus ahora normales vidas. La cara contraria y dramática, en tanto, está en quienes nunca asumieron el carácter temporal de su condición, y hoy tratan infructuosamente de mantenerse en un ámbito que les fue impuesto y de exhibir talentos que la madurez no les dio.

Pero hay unos pocos, los menos, que han logrado recorrer un camino como artistas con mayúsculas. Lejos del anonimato y los escándalos, lograron que hoy se hable de ellos simplemente por su trabajo. Una delegación que probablemente tenga por abanderado al actor Gael García Bernal, pero que también tiene en lugares de avanzada a una joven cantante de 23 años llamada Ximena Sariñana.

Con un primer trabajo en televisión cuando apenas tenía cuatro años, y con roles en teleseries tan populares como "Luz Clarita", Sariñana es hoy ubicada como una de las principales voces de una nueva generación de cantautoras mexicanas, lo que confirmó con su alabado disco Mediocre, del que hoy suenan en Chile canciones como "Normal" y "Vidas paralelas".

El álbum, de una fórmula pop cuidada e íntima, anclada en el piano que ella misma interpreta, la ubicó como natural sucesora de figuras como Julieta Venegas, una comparación que recibe con una mezcla de acogida y distancia. "Definitivamente algo tengo, por el simple hecho de ser mexicanas. A Julieta Venegas la escuchaba mucho a los quince años, y su disco Bueninvento (2000) fue una gran influencia para mí, es lo que he escuchado durante mucho tiempo. Es natural y no me importa la comparación, porque el simple hecho de ser una persona auténtica, de buscar ser honesta, va a hacer que tu música sea diferente a cualquier otra cosa que pueda haber en el planeta. Por una pura cuestión genética, independiente de si eres súper creativa o no".

-Me imagino que ya se habla de una nueva generación de cantautoras mexicanas, con artistas como tú o Natalia Lafourcade...
-Yo creo que sí, hay una serie de chicas que están abriendo el panorama. A pesar que somos muy cercanas como amigas y en edad, Natalia (Lafourcade) está unos pasos más arriba que yo. Salió antes y gracias a ella se abrió una brecha que permitió que yo pudiera salir y hacer algo parecido. Pero a mí me encanta pensar que somos una especie de movimiento entre todas las mujeres, que podemos ayudar a que las mujeres de México sean más escuchadas.

-¿Cuánto crees que marca tus canciones el que compongas al piano?
-Claro que influye, lo noto cuando trato de componer en otros instrumentos. Las canciones que he escrito con charango me han salido diferentes. El piano tiene un lenguaje y un color particular.

-¿Te educaste en piano clásico?
-De más chiquita sí. En el período en que más aprendí fue a los trece o catorce, y ahí estudié más piano clásico. Pero lo dejé mucho tiempo como para que ya se me olvidara. Nunca estudié tanto ni soy tan talentosa en cuestión motriz. Pero el piano es el instrumento que mejor sé ocupar después de la voz, en el que musicalmente me ubico más y en el que puedo componer. Por eso decidí tomarlo como instrumento principal.

En pantalla grande

La carrera actoral de Ximena Sariñana no se quedó en teleseries. Hija del conocido cineasta mexicano Fernando Sariñana, a sus 23 años acumula una buena cantidad de películas en su currículo, actividad que mantiene hasta hoy.

-¿Siempre has mantenido en paralelo las carreras de actriz y cantante?
-No, la actuación vino primero, pero por cuestión circunstancial. Fue lo primero en que empecé a trabajar. Y la música fue algo que siempre estuvo ahí, de repente hacía ciertas cosas, pero no fue hasta los quince o dieciséis años que empezó a tomar un papel primordial en mi vida.

-¿Y si yo voy a México y hablo de ti, qué es más probable que me digan? ¿"La actriz" o "la cantante"?
-Quién sabe, ahora no sé en qué momento esté. Pero los dos. En México estuve en películas bastante taquilleras, como "Amar te duele" o "Todo el poder", que marcaron una pauta como del "nuevo cine mexicano", un poco más abierto al público, más en la industria del cine.

-¿Crees que ser actriz puede influir en tu actitud en escena?
-La gente dice que sí. Yo creo que me pasaba más eso cuando cantaba standards de jazz, en que usaba mucho la identificación con el personaje imaginario de la canción para poder transmitirlo de una mejor forma al público. Siempre las canciones que escogía eran sobre cosas con las que me sentía muy identificada para poder cantarlas de una forma más profunda.

-¿Y ahora cómo desarrollas ese aspecto?
-Ahora es más fácil, porque a fin de cuentas todas las canciones hablan de mí. No necesito hacer ningún ejercicio de identificación.

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