Sin culpa

26 de Mayo de 2009 | 19:17 |

Son dos instrumentos, no más. Una guitarra acústica y una viola da gamba ocasional en el camino. Por eso es mayor el contraste con la última canción que había sido posible escuchar de Evelyn Fuentes hasta la fecha, y que es difícil de pasar por alto si se trata de identificarla: ese hit llamado "Mírame sólo una vez" que grabó cuando era la cantante del disuelto grupo chileno Christianes en 1995 y que suena hasta hoy en la radio. Muchos podrían hablar de reinventarse, de volver a las raíces o de cosas por el estilo, pero ella hace parecer todo más simple, con el gesto de tocar con la mayor austeridad posible. Así se oye su primer disco, Sin culpa.

Son tres instrumentos en realidad, incluida la voz de Evelyn Fuentes. O cuatro, con la respiración de la cantante, que de tan cercana también se puede escuchar antes de varios de estos versos. Ya era sofisticado su acento para cantar en los años '90, y hoy ella es la que lleva más lejos esa forma de alargar y deformar ciertas vocales, pero sobre todo es una voz cruzada por susurros y también por volúmenes altos y vibratos, que se llevaba bien en compañía de un grupo de dream pop noventero y también se lleva bien con las cuerdas acústicas.

Como la producción musical de Sin culpa es así de esencial, todo depende de las composiciones. No sólo la sonoridad de las canciones es parecida; varias de ellas tienen un pulso similar y reposado, lo que crea entre todas ellas un tono homogéneo y a veces monótono. Y sin embargo se mueve. A veces cambia el pulso en "Acompáñame" y "Corrientes de aire". En "Maraña" es un juego descubrir cuál es el verdadero compás de la canción, y las armonías emprenden vuelo en "Corre agua", que es de lo mejor del disco. Evelyn Fuentes también se ha movido en el tiempo, desde la voz de niña que se oye en "Mírame solo una vez" hasta la voz de mujer que tiene ahora en una melodía llamada "Es el amor… tal vez… quizás…" y en las letras personales que sugiere este disco, disponible para ser descargado desde Internet. Porque la invitación es literal, por lo demás: "Descargar sin culpa", escribió ahí Evelyn Fuentes.

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