Mueven las industrias

El sábado pasado, en el Teatro Oriente de la capital, el grupo pop chileno dio el show más importante de lo que va de su carrera.

23 de Junio de 2009 | 14:57 |

Álex Andwanter es el cantante, compositor y líder de Teleradio Donoso. Dio una lección de como montar un show teatral de pop en vivo.

El Mercurio

A grandes rasgos Teleradio Donoso ha dado tres tipos de conciertos desde sus inicios hace cuatro años. Está la mayoría de ellos, en bares y lugares chicos, igual que gran parte de los grupos chilenos. Están otros, con más preparación y con invitados especiales, en sitios elegidos como la discoteca Blondie o el Galpón Víctor Jara de la capital. Y está el que dio la noche del sábado 20 de junio recién pasado, en el santiaguino Teatro Oriente.

Ése es el más importante hasta ahora. El grupo ha venido subiendo escalones hasta llegar a la imagen de un teatro lleno con mil fans en platea alta y baja, y hasta confirmarse como una especie de anfitrión que no existe mucho en la música pop chilena de ahora, más bien dividida en cuartos separados. Teleradio Donoso es un dueño de casa capaz de juntar en un mismo escenario a Francisca Valenzuela, a Gepe, o antes, a Javiera Mena, y armar un concierto de más de dos horas ante un público incondicional que ya tienen ganado.

Verlos en vivo es asegurarse de la opción que tomaron justo entre su primer disco, Gran Santiago (2007) y el segundo, Bailar y llorar (2008). Ya sabían hacer una música pop impecable, y muchos podrían haber desarrollado esas aptitudes durante el resto de una carrera, pero ellos apuntaron además al objetivo de ser populares. De eso se trata dividir un disco en sendas partes destinadas a hacer bailar y a pretender emocionar, que son los dos efectos de la música pop. Eso es también preocuparse de una pantalla gigante o del vestuario rojo llamativo con el que el cantante Álex Anwandter termina el show en una actuación dramática y teatralizada, y eso explica la postal de un teatro lleno de fans arriba y abajo.

El concierto terminó de sorprender por el saludo final del mismo Anwandter, que pareció dejar de lado la ironía justo ante un millar de personas al frente, y a riesgo de sonar cursi mandó un mensaje contra la animosidad frecuente en la Internet 2.0, frente a la cual, aunque intentara blindarse con la advertencia "no me gusta dar mensajes" terminó diciendo "ya que estamos aquí y que ustedes son nuestro público, mi mensaje sería éste: sean propositivos". Y al final sonó más genuino que evangelizador, sumado al hecho de que buena parte de esa gente estaba allí también gracias a Internet 2.0.

En los años '90 este mismo tipo de grupo podía pretender llenar un teatro con los medios de comunicación involucrados; pero ahora lo hacen sin TV y con radio y prensa escasas. Y la última postal, aunque menos notoria, era más elocuente, con el productor del grupo, Carlos Fonseca, alguna vez manager de Los Prisioneros desde 1984, en un pasillo del teatro y rodeado a esa hora de un nuevo público para un nuevo grupo en un nuevo siglo. De 1984 a 2009 la escala es diferente, pero el efecto es el mismo. Con nuevas herramientas igual parece posible mover las industrias al fin y al cabo.

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