Turisteando en Santiago

La banda más prometedora del rock argentino debutó en Santiago. Y nos regresaron a la época del lo-fi, la movida "sónica" y claro, las grandes melodías.

26 de Junio de 2009 | 18:41 |

La argentina Banda de Turistas (en una foto de archivo) tocó el pasado miércoles 24 en el Bar Constitución del barrio Bellavista en la capital.

Foto: Juampi Bonino.
Hacía frío afuera del Bar Constitución. Pero adentro sonaba The Kinks, quizá la banda más suvalorada de la historia. Grupo que se relaciona directo con Banda de Turistas. Sobre todo por el ritmo marchoso y la búsqueda de melodías bellas pero no demasiado obvias.

Los argentinos, a diferencia de los muchachos de Ray Davies, ya son lo suficientemente valorados: elegidos por Jarvis Cocker para telonearlo el 2006, sin tener ningún elepé editado, sólo escuchándolos por myspace. Aunque a ellos no les importó demasiado: prefirieron pensar que fue su manager. Después vinieron los elogios de Dárgelos (el cantante de Babasónicos), la revista "Rolling Stone", el gran programa radial "Pinkmoon" o medios más generalistas como "Página/12", que los declaran banda revelación 2008.

Con estas referencias se subieron al escenario capitalino para presentar su disco Mágico corazón radiofónico (2008). En cerca de una hora demostraron que tienen futuro más allá del molesto hype porteño. Primero, la facilidad para el estribillo. "La máquina favorita", por ejemplo, suena como lo que quiere lograr Babasónicos, si estuviese presionado de gustarle a todo el mundo. También, su manejo del ruidismo y las atmósferas. Cuando quieren se meten a explorar acoples, ambientes y efectos de teclados, en especial hacia el final, donde, tras superar algunos problemas de sonido, se lanzaron en una interesante improvisación no-virtuosa. Por algo dicen que también están influidos por el viejo krautrock alemán.

Pero sobre todo es notable la forma en que "procesan" el rock y pop inglés. Mientras Los Bunkers, con el mismo material,  siguen estancados en la canción melodramática, Banda de Turistas pasan de los sesentas al britpop, del rescate del shoegaze y la psicodelia tardía al nuevo indie argentino y del ritmo marchoso ("Las flores del mal") a las canciones de estribillos generosos ("Todo mío el otoño"). Recién pasando la veintena, este grupo demostró por qué es la banda más prometedora del rock argentino. Y cómo fueron capaz de tapar a guitarrazo limpio a los aburridos de siempre que intentaban tomarse un trago en lugar de disfrutar la música. ¿No era eso el rock?
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