Paul Anka en Chile: “No soy el artista más talentoso”

A menos de 24 horas de su concierto en Arena Movistar, el ídolo adolescente de los años '50 vuelve a sorprender. Tiene todo lo que una estrella aspiracional tendría, pero no se conforma. "Yo no me olvido de mis orígenes: cuando me fui de casa tenía tres dólares en el bolsillo".

24 de Agosto de 2009 | 18:38 | Iñigo Díaz, El Mercurio Online

Chile te saluda. El cantante canadiense Paul Anka y su esposa sueca Anna. La estrella se presenta este martes en Arena Movistar. Virtualmente no quedan tickets para ver en acción a uno de los cantantes más grandes de la era moderna.

Macarena Pérez

SANTIAGO.- Tiene 52 años de carrera en el pop. Tiempo suficiente y experiencia de sobra para recibir una andanada de flashazos por un minuto sin parar y jamás modificar su estampa de corrección y menos su sonrisa. Usted puede rastrearlo en YouTube y verá a Paul Anka de 19 años interpretando un meddley de sus éxitos, “Diana” (la primera canción que escribió) o “Put your head on my shoulder” (el himno sin tiempo) con exactamente la misma expresión y manejo escénico.

Ese mismo Paul Anka el que está aquí, el teen idol de la historia, salvo que ahora uno lo puede aterrizar. Apenas por sobre el metro 65 (ayudado por unos buenos tacones), en excelente estado físico y bronceado por el sol de la temporada estival que sea en la que se encuentre durante el año. Viene acompañado por su mujer, Anna, una presentadora de televisión sueca y deportista. “Así nos conocimos en Los Angeles. Ella es atleta y yo también hago mucho deporte. Podrán imaginarse cómo nos veíamos”, dice en una de sus pocas intervenciones sobre vida personal. Es resto es música.

Paul Anka arribó a Chile hace escasas horas, junto a parte de los catorce músicos que conforman su pequeña orquesta. Es la formación con la que reproducirá sus éxitos de todas las épocas y parte del espléndido espectáculo que ha generado nuevos fanáticos a partir del disco Rock swings (2005), donde abordó grandes hits del rock y el pop de los '80 y '90 en plan big band de jazz. Esos músicos han ido llegando a Chile también a cuentagotas, debido a los problemas con diversas líneas aéreas y retrasos. El crooner canadiense viene desde Finlandia, Beirut y Chipre, donde ofreció conciertos recientemente.

-Soy un investigador de los públicos frente a los que me presento. Soy un artista sensible y por eso me preocupo de cantar canciones que sé que a los distintos públicos les va a gustar. Por ejemplo, vamos a hacer en Santiago una canción que no canto hace muchos años, “Something happened”, porque sé que gusta mucho aquí. Quiero que la gente se vaya feliz de haber escuchado lo que quería escuchar cuando pagó su entrada y que por ese dinero tenga lo que quiso.

Paul Anka tiene preparado un concierto para este martes en Arena Movistar que sorprenderá, básicamente gracias a los elementos tecnológicos. “Pero la mayor sorpresa seré yo”, bromea. Es cierto: ya es una sorpresa que exista Paul Anka. "Yo me voy a retirar cuando mi cuerpo y mi alma me lo digan. Mientras sienta la pasión que siento estaré activo. Todos nos vamos a morir, pero cuando ese día llegue yo no quiero estar allí", bromea por segundo vez y entonces arranca aplausos espontáneos.

La tecnología que utilizará en su show le permitirá, entre otras cosas, cantar a dúo con Sammy Davis Jr, uno de sus antiguos amigos de la época de Las Vegas, como parte del Rat Pack, grupo estelar de celebridades donde también estaba una voz conocida por Paul Anka: Frank Sinatra.

-Usted escribió la canción “Let me try again” que cantó Sinatra y que logró un triunfo en el Festival de Viña del Mar…
-Sinatra odiaba la música pop. No le gustaba Elvis. Siempre me decía cuándo le iba a escribir una canción pop. A mí me daba miedo hacerlo porque yo escribía sobre desamores y sobre muchachos solitarios y eso era justo todo lo que no era Frank Sinatra. En 1967 o 1968 yo estaba viviendo en Francia escribí “My way”. Con esa canción Sinatra regresó a los escenarios. Después, con otro compositor, hice “Let my try again”, con la que él tuvo un segundo regreso. Luego supe que había obtenido éxito en Viña del Mar. Vamos a hacer un arreglo especial para esta canción.

Ser bueno no alcanza para ser grandioso

El cantante canadiense se mantiene al pie de sus creencias personales y según dice son las que lo han mantenido actual y en forma. La vida sana, el deporte, el autocontrol sobre el éxito y la popularidad: “Yo nunca me olvido de mis orígenes. Cuando salí de mi casa lo hice con tres dólares en el bolsillo”. Pero entre todas estas ideas figura una filosofía a escala humana de la que Paul Anka se aferra hoy, aún a sus 68 años: “lo bueno es enemigo de lo grandioso”, dice el propio crooner mundial.

-Es el trabajo el que te mantiene. Hoy el talento es algo que se da por sentado, es un denominador común. Para sobresalir hay que trabajar. Yo no soy el artista más talentoso. Siempre va a haber alguien mejor. Hay que ponerle millas al talento. Viajar, recorrer el mundo, que el mundo te conozca. Ahí está el ejemplo de los Beatles o de Elton John, que trabajaron por sus carreras. Para tener éxito tienes que ser mejor que bueno.

-Hay una canción que usted compuso con Michael Jackson y que no se conoce tanto. ¿Cómo recibió la  noticia de su muerte?
-Conocía a la familia Jackson desde hace muchos años. Ellos iban a verme cantar al Caesar’s Palace en Las Vegas. A Michael Jackson lo recuerdo como un niño inocente al que el éxito lo sobrepasó, como a Elvis Presley. Cuando tienes éxito tienes que saber que es un amigo y también es un enemigo. Se te acerca mucha gente en la que no puedes confiar. Compusimos juntos la canción “Love never felt so good”, que grabó Johnny Mathis. Fue en la época en que Michael Jackson estaba con todo el éxito de Thriller (1982). Creo que Michael Jackson no pudo salir de la máquina. Cuando yo cantaba en Las Vegas venía John Kennedy, había música, fiesta y mujeres y eso no importaba. Ahora eso sería imposible. Estamos en un mundo dominado por los medios y damos un mensaje de narcisismo. Qué hace alguien como Paris Hilton, por ejemplo. Michael Jackson sabía que no podría dar esos conciertos. Lo recuerdo más como un niño que como un hombre.

Fue en 1996 cuando el cantante canadiense editó un disco de duetos con estrellas latinas. El álbum se llamó Amigos y tuvo entre su elenco a gente como el astro hispano Julio Iglesias, la estrella mexicana Juan Gabriel y el aspirante Ricky Martin, "cuando aún no era conocido", asegura el propio Paul Anka. Pero entre ese cartel, también había una joven baladista chilena llamada Myriam Hernández.

La cantante, de entonces 29 años, grabó en Amigos la canción "Tu cabeza en mi hombro", una versión traducida del clásico de los años '50 "Put your head on my shoulder". "Me gustaba mucho la música latina y en esos años aún no estallaba como luego lo hizo. Me gustó mucho Myriam Hernández y a ella llegué a través del productor Humberto Gatica, quien me la presentó", recuerda.  

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