El futuro está en las baladas

Rodrigo Ramírez anuncia la disolución de su grupo. Índice es una banda de buenos estribillos que terminó engrosando las filas del pop impopular. Sin embargo su líder, en vez de quejarse prefiere cambiar de giro y dedicarse a las baladas en la línea de Los Ángeles Negros.

01 de Octubre de 2009 | 12:58 |

“Índice ya no existe”, explica sorpresivamente su cantante y guitarrista Rodrigo Ramírez (29). “Hacer rock en Chile e intentar parecerse a las bandas anglosajonas es tonto. Sobretodo cuando hay géneros tan interesantes como la balada. Y lo más chistoso es que muchos la miran en menos hasta que se ponga de moda decir que es buena, obviamente”, dice sin una gota de ironía.

Su “ex” grupo pertenecería a una serie de bandas certeramente bautizadas  como “pop impopular”. Una contradictoria mezcla de excelentes estribillos y total desinterés por parte de sellos, radio o prensa. Una generación huérfana como Primavera de Praga, Yeti, Polter o Jirafa Ardiendo. Sobre estos últimos Ramírez no lo duda: “¡Eran tan buenos! Y pensar que no entraron a la radio porque algunos tipos con poder no les gustaba. Era más seguro seguir tocando a Los Tres”.

Debutaron el 2005 con el álbum Hágalo usted mismo (El Escarabajo). Llevaban dos años tocando y esta obra originalmente iba a ser editada por Warner, pero justo vino una crisis que congeló todos los proyectos nacionales del sello. Producido por Marcelo Aldunate, el título coincidió con el disco de regreso de Los Tres un año después lo que dio a la banda de Ramírez algo de publicidad con titulares tipo: “Una banda debutante pone en jaque el camino de Los Tres”.

“Pregúntale a Dylan” es una clásica canción de country-rock que pertenecía a un nuevo disco donde trabajaron Álvaro y Gonzalo López de Los Bunkers, explica Ramírez. Inicialmente pertenecería a su segundo disco titulado Piénsalo mejor, que al parecer quedará inédito. “Es nuestra despedida en realidad”. La banda la completan Óscar Bello ( bajo), Fabián López ( guitarra y voz) y Sebastián Riffo (batería).

-¿En serio prefieres dedicarte a la balada?
-Claro. Es triste intentar ser rockstar en un país como Chile. Sobretodo si la balada es un género tan rico y que nos interpreta tan bien. Hay un pudor de la gente a reconocerlo. Como lo que pasaba con las canciones de Koko Stambuck en Glup! o Supernova. Es como si los chilenos esperaran la aprobación del resto, para recién reconocer que una canción le gusta.

-Y tal vez el gran aporte de la Hispanoamérica a la música popular universal no sea el folclor sino la canción melodramática…
-Sí (se entusiasma). Una canción de Los Ángeles Negros o Los Golpes es mucho más interesante que el rock.

-¿Y ya tienes grabado el disco?
-Estamos trabajando en las canciones, pero estoy muy interesado en cosas que no tienen que ver con el rock.

-¿Te parece que cantantes como Luis Miguel o nuestro Luis Jara está más preocupada de cantar bien que de sentir lo que dicen?
-Es verdad. Ése es un problema, cuando uno no compone ni siente que lo que está cantando tiene que ver con uno.

-Ése es un problema del rock chileno: la falta de himnos, de letras que te involucren.
-Es que tenemos la fantasía de ser como las bandas extranjeras de éxito. Y la prensa quiere sentirse protagonista de un movimiento. Entonces se inflan bandas que no tienen canciones y se miran en menos otras. Afortunadamente la radio no importa tanto ahora, y la difusión se da por otros canales.

-¿Y qué esperas con este single de despedida?
-Lo más simple: que la gente lo escuche.

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