La mejor fiesta

El dúo que integran Neil Tennant y Chris Lowe trajo por tercera vez su colorido espectáculo: un show que en ingenio, dedicación, autenticidad y legado, tiene todo lo que no cuenta en presupuesto. Más que suficiente para que la velada resulte amena y entrañable.

08 de Octubre de 2009 | 11:59 |

Neil Tennant es el animador oficial de la ceremonia: El emblemático cantante mantiene su particular registro intacto con las décadas.

Héctor Flores, El Mercurio

Neil Tennant va y vuelve del escenario: Con sombrero de Charlot, con lentes de sol, con humita, con plumas, con chaqueta de cuero, como sea. El emblemático cantante de los británicos Pet Shop Boys sale de escena cada tanto, sutilmente, mientras su siempre impertérrito compañero Chris Lowe trata de seguir en algo el juego desde su eterna posición, a un costado del escenario.

Es, entre otros elementos, el reflejo de una moral que el dúo no ha hecho más que acentuar con los años: nada de complejos ni temores al ridículo. Esto es una fiesta, ellos son los anfitriones, y hay que disfrutar como si no quedara más.

Ése es el marco en que se inscribió la tercera visita del dúo a Chile (esta vez en la Arena Movistar), hasta donde llegaron con un show que tenía en ingenio todo lo que no tenía en presupuesto: sin pantallas LED ni otros de los más parafernálicos recursos en boga, Pet Shop Boys se hizo acompañar sólo de una innumerable cantidad de cubos, que permitieron transformar el escenario de acuerdo con cada canción, y sobre los que recaían coloridas proyecciones.

A eso sumaron un excepcional cuarteto de bailarines-coristas, casi siempre con cubos cubriendo sus cabezas y sus cuerpos, salvo cuando la ocasión requiriera de otra cosa. Fue el caso de "Why don't we live together", uno de los pasajes más cautivantes del show, con los cuatro acompañantes disfrazados de famosos rascacielos neoyorquinos y realizando una infantil coreografía, en una especie de "Cachureos" en versión retorcida.

Pero esos aspectos, aunque resaltan, no son los esenciales. La relativa austeridad del espectáculo contribuyó en forma precisa a no desviar demasiado las atenciones, y dejar que el dúo también pudiera destacar por un repertorio excepcional, pilar de todo el tecnopop que se haya producido a partir de los años '80 (situarlo sólo en esa década no se ajusta a la realidad).

Alternando viejos éxitos (de los que dejaron fuera temas como "Rent" o "So hard") con las nuevas canciones de su disco Yes (2009), los cincuentones más desacomplejados del pop actual demostraron alto oficio y plena forma, partiendo por el intacto registro de Tennant. Es cierto que en ocasiones la combinación de pistas y voz puede resultar limitada, y que el trabajo de Lowe en vivo no parece particularmente relevante en los momentos en que no interpreta líneas de teclado, pero eso no importa demasiado en quienes han hecho de los sonidos sintéticos un refugio agradable, tibio y alegre.

Los Pet Shop Boys volvieron a desatar su colorida fiesta en Santiago. No fue la más lujosa, la más exclusiva o la más top, pero sí fue una de las más entretenidas, de las más amenas y de las más entrañables.

El repertorio en vivo

-Heart
-Did you see me coming?
-Pandemonium (Can't you forgive her?)
-Love etc.
-Building a wall
-Go West
-Two divided by zero
-Why don't we live together?
-Always on my mind
-New York City boy
-Closer to heaven
-Left to my own devices
-King's cross
-The way it used to be
-Jealousy
-Suburbia
-All over the world
-Se a vida e
-Viva la vida (Domino dancing)
-It's a sin
-Being boring
-West end girls

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