Hijo de Pablo Escobar estrena documental: "Nunca vi a mi padre con miedo"

"Pecados de mi padre", dirigido por Nicolás Entel, relata la historia de uno de los narcotraficantes más poderosos de Colombia, a través de los ojos de su hijo Juan Pablo.

12 de Noviembre de 2009 | 11:03 | ANSA

Tráiler de ''Pecados de mi padre''

BUENOS AIRES.- "Estoy arriesgando mi vida por una convicción personal que es la paz", dijo Juan Pablo Escobar en entrevista con ANSA, antes de su llegada a la ciudad balnearia argentina de Mar del Plata, para acompañar la presentación del documental "Pecados de mi padre", de Nicolás Entel, que integra la Competencia Latinoamericana del Festival Internacional de Cine.

El hijo de Pablo Escobar, quien fuera uno de los narcotraficantes más poderosos de Colombia en los años ochenta, justificó de ese modo su decisión de romper el silencio tras 13 años de exilio para reconstruir un retrato de su padre, tan íntimo como feroz, a través de sus relatos en el filme argentino que tiene hoy su estreno mundial en el certamen marplatense.

"La paz trasciende cualquier ambición personal. Quiero tener un hijo, pero no para dejarle un legado funesto como el de mi viejo, quiero crear un mañana de posibilidades para él y mi familia, siendo un hombre de bien que aporte paz y no violencia a la sociedad", sostuvo el joven de 32 años que vive desde 1995 en Buenos Aires y se dedica a la arquitectura.

Con un nuevo nombre, Sebastián Marroquín, intenta desde hace varios años ser otra persona y tener un nueva vida junto a su esposa y su madre, María Isabel Santos. Pero el pasado volvía una y otra vez y acaso repetir en voz alta viejos temores, resentimientos y anhelos parece haber sido la llave que abrió una puerta a su liberación.

Marroquín tenía 16 años cuando su padre murió a manos del llamado "Bloque de Búsqueda", integrado por policías, ejército y cuerpos antidroga de Estados Unidos, que recibieron ayuda del mayor enemigo de Escobar, "Los Pepes", grupo paramilitar conformado por miembros del cartel de Cali y ex integrantes del cartel de Medellín, en ese momento enemistados con el "Zar de la droga".

"Por ahora no quiero hablar, pero yo solo lo mato a esos mal paridos", decía en aquel entonces un adolescente Marroquín a una radio local, apenas se confirmó la muerte de Escobar. Hoy se arrepiente de aquellas palabras y asegura que no le interesa la venganza.

Estas reflexiones motivaron la carta que envió hace un tiempo a los hijos de los dirigentes reformistas Rodrigo Lara Bonilla y Luis Carlos Galán, asesinados por orden del entonces "Señor de la droga".

"Respetados Claudio, Juan Manuel, Carlos y Rodrigo: ¨cómo le escribes a una familia a la que tu padre le causó tanto daño?". Así comenzaba la misiva que motivó el trabajo de Entel y dio lugar a dos encuentros, uno en Buenos Aires con Rodrigo Lara, actual senador por el partido Cambio Radical y otro en Bogotá, con Carlos, Claudio y Juan Manuel Lara, senador por el Partido Liberal, que sentaron las bases para saldar cuentas del pasado y mirar hacia el futuro.

Marroquín afirmó en diálogo con ANSA que "el perdón es un proceso de liberación".
"Sabía que cualquier respuesta a la carta había que respetarla sin cuestionamientos ni prejuicio alguno. Y por suerte fue positiva. Muchos de mis sueños los he visto convertirse en realidad y espero que no sea éste la excepción, pues la paz es la plataforma más básica para que una sociedad pueda mirar hacia el futuro", sostuvo.

En septiembre de 2008, cuando viajó a Colombia para reunirse con los hermanos Galán, Marroquín visitó por primera vez la tumba de su padre y tuvo sensaciones encontradas.

"Sentí miedo, incertidumbre, esperanza y tristeza, pero también fue bueno caminar por las calles de Colombia y por Bogotá sin chalecos antibalas ni coches blindados -admitió-. Me trajo recuerdos de los momentos en que mi familia y yo también vivimos actos de violencia".

"La mirada de 'pequeño" la tuve que abandonar a edad temprana si quería sobrevivir en un ambiente tan hostil y violento. No había tiempo para juegos si querías salvar tu vida", recordó sobre su percepción de aquella época.

Si bien el hijo de "El Doctor" aprendió que debe "hacer exactamente lo contrario" a su padre para vivir en paz, no puede evitar los sentimientos encontrados sobre su figura. ¨Cómo disociar al narco temible a quien no le temblaba el pulso a la hora de ordenar un asesinato del padre devoto que grabó el relato de "Los tres cerditos" para que su pequeño hijo lo tuviese siempre presente?.

"Mi padre fue el mejor padre: me enseñó a jugar al fútbol, a nadar, a montar en bicicleta en moto y en elefantes. Me cantaba canciones y me llevaba a paseos por la selva y por las cuevas milenarias del mágico Cañón del Río Claro. Me enseñaba de plantas venenosas y también de buenas hierbas. Nunca lo vi con miedo", rememoró Marroquín.

Esa es la imagen que elegiría de su padre si pudiese olvidar por un momento que fue Pablo Escobar.

Sobre el estreno de "Pecados de mi padre", que le dará una mayor exposición pública y revelará para muchos su verdadera identidad y lugar de residencia, el joven arquitecto sostuvo que no teme por su seguridad o la de su madre.

"Atentaron contra nosotros cientos de veces durante toda la vida y no caímos en ninguno porque Dios no lo quiso. Estamos haciendo lo mejor que podemos con esta historia. Apostamos a reconstruir y confiamos en que la sociedad comprenderá que este es un sincero mensaje de paz", concluyó.
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