La hora de la directora colombiana

Paula Torres encabzó el último concierto de la temporada de esta casa de estudios y de esta manera sustituirá a su director y fundador Guido Minoletti.

17 de Diciembre de 2009 | 11:57 |

Fue el adiós del director Guido Minoletti, fundador del coro de la universidad. La nueva conductora será la colombiana Pauta Torres.

El Mercurio

El Coro de Cámara de la Universidad Alberto Hurtado clausuró la segunda Temporada de Conciertos que organiza esa casa de estudios superiores. La ocasión sirvió para despedir al maestro Guido Minoletti, su director fundador, y para recibir a su nueva directora, Paula Torres, quien dirigió un programa con obras de Bach y otras referidas a la Navidad.

En esta oportunidad cantaron sólo con catorce voces, ocho femeninas y seis masculinas, con un hermoso y afiatado sonido, pero con poco peso en general y en particular en las voces graves. La preparación de las obras se notó puntillosa y si la acústica demasiado reverberante lo hubiese permitido los fraseos entre las cuerdas se habrían escuchado más nítidos. No es nueva la seguridad que muestran estos cantantes profesionales, por lo que algún desajuste de tempo o leve falla en la afinación se puede atribuir a las condiciones acústicas.

El hermoso y breve coral “O Jesulein süss” de Johann Sebastian Bach  mostró un sonido muy puro en una versión dentro del estilo y bien apoyados por el órgano de Yudalys Perdomo. Acompañados de un conjunto de cámara formado por siete músicos luego interpretaron la “Cantata 64 Sehet, Welch eine Liebe hat uns der Vater erzeiget”, también de Bach.

Su primer coro se escuchó un tanto confuso entre voces e instrumentistas debido a la acústica y a las figuraciones de la partitura. Incluso las voces se desperfilaron en medio del entramado polifónico. Los corales que son de estructura homófona se escucharon sólidos y muy timbrados.

Los tres solistas mostraron a una soprano con mayor experiencia. Nos referimos a Paulina González, quien con hermosa voz y musicalidad cantó con seguridad su primera aria a pesar del tempo confuso de los instrumentistas en su inicio. Sólo objetaremos en ella la interpretación distante con un dejo de inexpresividad con que cantó al inicio, luego durante el desarrollo se logró la afiatamiento necesario.

Los recitativos y arias de la contralto (aunque nos parece mezzosoprano) cantados por Jessica Rivera fueron débiles en expresión tanto como en volumen en la tesitura grave. Tal vez estaba demasiado nerviosa y esto la afectó fuertemente. El aria fue de exigencia mayor a su experiencia, pero se sobrepuso a una laguna del oboe que casi malogra el todo. Las breves intervenciones del barítono Andrés Rodríguez dieron cuenta de hermoso material, que debe ser desarrollado mucho más.

Paula Torres consiguió un buen balance entre las voces e instrumentos en toda su interpretación. El “Cantique de Noël” de Adolphe Adam con que finalizó la primera parte fue cantado en forma amable y musical. La segunda parte reunió villancicos de diversas épocas y países. Destacaremos la verdadera filigrana en la interpretación de “Apuestan zagales dos” del español Francisco Guerrero, la sensible y musical interpretación de la hermosa “Canción de cuna a Jesús” del organista chileno Luis González Catalán. Débil nos pareció “La peregrinación” de Ariel Ramírez, donde se alternaron momentos bellos con algunos precarios.

“En el pesebre dormido” del chileno Pedro Núñez Navarrete se cantó musicalmente. Muy hermosa es la “Canción de cuna” del filósofo y músico chileno Gastón Soublette. Aquí se logró una progresión expresiva de enorme calidad que hizo justicia a la obra. Finalizaron con el colombiano “Festejo de Navidad” de Herbert Bittrich, cantado con gracia, chispa y la vitalidad como la puede entregar una directora colombiana: la talentosa Paula Torres.

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