Reflexiones de los hijos de Juan Sebastián Bach

Sus nombres son Johann Christian Bach y Carl Philipp Enmanuel Bach. Sus obras fueron interpretadas por tres entidades de la Universidad Católica como un regalo navideño: la Orquesta de Cámara, el Coro de Cámara UC y el Coro de Estudiantes UC.

21 de Diciembre de 2009 | 10:38 |

El tenor Rodrigo del Pozo dio muestras de su jerarquía, cantando con un manejo estupendo en lo vocal y prolijo en las coloraturas y el volumen.

El Mercurio

El Concierto de Navidad que tradicionalmente ofrece el Instituto de Música de la Universidad Católica consultó este año sólo dos obras de hijos de Johann Sebastian Bach. En él participaron en el la Orquesta de Cámara UC y el Coro de Cámara UC que dirige Mauricio Cortés, además del Coro de Estudiantes UC, a cargo de Víctor Alarcón.

Ante un Salón Fresno del Centro de Extensión de esa casa de estudios totalmente lleno se escuchó en la primera parte la “Sinfonieta en Re mayor para Orquesta de Cuerdas” de Johann Christian Bach. Actuó la Orquesta de Cámara con David Núñez en el rol de concertino-director. La obra que anticipa los divertimentos de Mozart recibió una correcta interpretación, en la que generalmente los fraseos y diálogos entre las voces fueron nítidos y musicales. No obstante parece que los excelentes músicos no logran captar aún las intencionalidades y pulsos que marca Núñez, pues en los dos movimientos que conforman la obra se produjeron desajustes en el pulso. Afortunadamente no llegaron a provocar accidentes, pero ensuciaron el resultado final.

Posteriormente, con la orquesta ampliada junto a los coros y solistas vocales, se interpretó el “Magnificat en Re mayor” de Carl Philipp Enmanuel Bach, bajo la dirección del maestro Jaime Donoso. La obra anticipa muchos de los elementos del clasicismo que utilizarán figuras tan emblemáticas como Haydn y Mozart, al tiempo que lanza una mirada sobre los métodos contrapuntísticos del barroco propios de Johann Sebastian Bach. Para constatarlo sólo basta escuchar la monumental fuga final y algunas de las arias.

Éste es el gran desafío de la dirección, que debe necesariamente considerar estos aspectos para dar la unidad necesaria a la interpretación. En este sentido creemos que con gesto simple pero seguro, Jaime Donoso  dio sentido al estilo un tanto ecléctico que atraviesa la obra, conduciéndola hacia el éxito que obtuvo. Del mejor nivel nos pareció la preparación de ambos coros: el de Cámara UC que dirige Mauricio Cortés y el de Estudiantes UC comandado por Víctor Alarcón. Respondieron musicalmente a las grandes exigencias vocales.

En este aspecto sólo los bajos se vieron al límite de sus capacidades vocales en algunos fragmentos. Pero no influyó en el éxito la relativa perdida en el color vocal en casi todas las cuerdas durante pequeños momentos, como producto de la extenuante fuga final.
Actuaron como solistas la soprano Amalia Montero, que a pesar de su hermosa voz no cantó de acuerdo a lo que creemos son sus capacidades. Al parecer los nervios la superan, aspecto que influye en su expresión, y a pesar de que la dirección cuidó su desempeño al manejar bien los planos sonoros, ella atrasó generalmente los pulsos impidiendo el éxito de su aria “Quia respexit”.

Sofía Pollak, ha realizado progresos que la ubican entre las mejores contraltos de la actualidad. Para ello cuenta con una bella voz que maneja con una musicalidad ejemplar, lo que aparejado a su natural instinto musical le hace triunfar ampliamente en sus partes: el maravilloso dúo con el tenor “Deposuit potentes” y su aria “Suscepit Israel”.

Rodrigo del Pozo cantó el dúo con la contralto y su aria en forma ejemplar, con un manejo estupendo en lo vocal así como en las coloraturas y volumen. En este punto debemos agregar que el autor no escatima dificultades y exigencias para cada una de sus intervenciones. Eduardo Jahnke, el barítono, dio muestras una vez más de toda musicalidad y potencialidad vocal. Su aria “Fecit Potentiam” mostró la capacidad que tiene para resolver problemas de carácter rítmico y de fraseo desafiantes, como ocurre en su aria algo que hace con enorme seguridad.

En el aspecto coral manifestaremos que nos pareció significativo el coro inicial por la seguridad, fonética y homogeneidad vocal, los diálogos femenino-masculino del “Et misericordia ejus” y los cambios de pulso en toda la sección final que culminan en la abrumadora -por lo difícil- fuga final. Una regalo de Navidad al más alto nivel musical.

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