Sean Penn en una imagen de la película ''This Must be the Place'', de Paolo Sorrentino.
Medusa Film
CANNES.- A Sean Penn le gusta cambiar de registro y el de viejo rockero deprimido desconcertó hoy en el Festival de Cannes, donde se estrenó "This Must be the Place", la primera película en inglés del realizador italiano Paolo Sorrentino.
"Es uno de los pocos realizadores que hace algo original", su cine "inspira", dijo en la rueda de prensa Sean Penn, quien hoy mostraba su segunda película a concurso tras "The Tree of Life".
Sean Penn y Paolo Sorrentino se conocieron por primera vez en 2008, durante la foto final del Festival de Cannes, donde "Il Divo" se llevó premio del Jurado. Entonces Penn era el presidente del Jurado y le dijo al italiano: "Anywhere, anytime" ("donde quieras, cuando quieras").
Un año más tarde, Sorrentino le envió el guión y él dijo "sí" inmediatamente, según relató el propio actor, cuyo rostro parecía indicar que la fiesta la noche anterior fue larga.
Cuando le preguntaron por los rumores que le vinculan sentimentalmente con la actriz Scarlett Johansson, Penn se rió y comentó que hay ciertas cosas que "siguen siendo secreto".
El director de la aplaudida "Las consecuencias del amor" y la premiada "Il Divo", se embarca en esta película en un viaje por Estados Unidos (con ciertas reminiscencias a "Paris, Texas") para unir los destinos de dos personajes que le fascinaban: un nazi y un rockero cincuentón.
Penn da vida a Chayenne, un rockero deprimido, que sigue vistiendo con la estética gótica y viviendo como un niño en Dublín. Allí lleva una vida tranquila con la compañía de su esposa (Frances McDormand, "Fargo") y la de una joven fan de su música (Eve Hewson, la hija de Bono, líder de U2).
Tras conocer la muerte de su padre, un judío neoyorquino, Chayenne viaja a Estados Unidos y retoma la caza de un nazi que su padre inició. En realidad emprende una búsqueda que sobre todo es de sí mismo.
La música vuelve a desempeñar un papel predominante en esta producción, en la que el cineasta incluso cuenta con una participación de David Byrne.
Aunque recibió algún que otro aplauso, la acogida fue bastante fría, como la que se llevó también "Driver", del danés Nicolas Winding Refn, quien retrata la vida de un solitario piloto, un especialista que trabaja en películas de día y por las noches presta su destreza al volante a los delincuentes.
Ryan Gosling ("Half Nelson") da vida a ese piloto de personalidad ambigua que se enamora de su vecina interpretada por Carey Mulligan ("Una enseñanza de vida"), una madre que intenta sacar adelante a su hijo, mientras su marido está en prisión (el guatemalteco Oscar Isaac).
Basada en la novela de James Sallys, Winding Refn, comentó que concibió la película como un cuento. El realizador de "Pusher II" o "Valhalla Rising", ambienta la historia con cuidada estética de forma que Los Angeles parece una ciudad anónima.
Ni "Drive" ni "This Must Be The Place" consiguieron cumplir con las elevadas expectativas depositadas en las producciones de la recta final del Festival de Cannes, que mañana cerrará la presentación de filmes a concurso con la turca "Once Upon a Time in Anatolia", de Nuri Bilge Ceylan y la rumana "La Source des Femmes", de Radu Mihaleanu.