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Gabriel Betancur

16 de Julio de 2011 | 16:21 |

La voz y el nylon nítido de las cuerdas de su guitarra acústica bastan al cantante sureño Gabriel Betancur para poner a sonar este disco. El músico, proveniente de Curacautín en la región de la Araucanía, es el ganador del 39° Festival del Huaso de Olmué en 2008 con su canción "Luna, lunita de miel", la misma que se escucha ahora al inicio de Gabriel Betancur, su primer CD editado en Santiago luego de varias grabaciones difundidas en la zona sur.

"Vaya por la medialuna, meciendo la cuna de nuestro folclor" es un verso que se escucha a poco andar en estas estrofas, y el folclor en manos de Gabriel Betancur está hecho de canciones para voz y guitarra, la mayoría de ellas en compases de cuatro tiempos y otras en ritmo de vals como "Un sueño color violeta", "Piel de madera" y "Mis estrellas en tu luna", además del aire de milonga que sugiere "Amanecer en el campo". La armonía responde a los rasgos más sencillos: ocho de estas once canciones están construidas sobre la reconocible combinación de tres acordes entre la tónica, la dominante y la subdominante. Sólo las tres restantes incorporan otra clase de acorde a esa secuencia, mientras en la ejecución Gabriel Betancur muestra su destreza al pulsar las cuerdas de la guitarra.

Las letras del disco son en buena parte versos poéticos dedicados a las mujeres, con "Luna, lunita de miel" a modo de primer ejemplo, y con variaciones sobre el mismo tema como la dedicatoria a la madre que se oye en "Carita de luna". En "Un sueño color violeta" el cantante invoca a Violeta Parra, Pablo Neruda y Víctor Jara, así como declara su orgullo de origen en "El campesino" y relata hechos reales en "Las cuatro velas". Esa canción está dedicada a Eduardo Alian Mariñan, uno de los dos conscriptos de la región del Bío Bío que el domingo 28 de noviembre de 2004, a los diecinueve años, murieron víctimas de la explosión de una granada de mortero durante unos simulacros de guerra realizados en un campamento militar en Tierra Del Fuego. Ahora lo sabemos gracias al lirismo poético de este relato hecho música, y esa canción es una de las que aproximan a Gabriel Betancur al significado más profundo de su oficio de cantor.