Las fichas al baterista que canta

Luego de tocar los tambores en bandas chilenas como Duna, Profano y Loco, este músico debuta como solista con su disco No light. Pero algo ha sobrevivido de su oficio inicial: Felipe Moreno ahora canta, pero no abandona las baquetas.

18 de Junio de 2012 | 22:08 |
Ya había suficientes nombres de grupos anotados en la historia de Felipe Moreno como para dar un paso distinto esta vez. Los rockeros chilenos de tendencia grunge Duna y luego Profano, Starman y Loco son bandas en las que este baterista tocó desde mediados de los años '90. En 2012 es su turno de sacar la voz y debutar como solista, esta vez al frente de su trío, para estrenar el disco No light.

Frente a un grupo completado por Juan Pablo Alvarado (guitarra) y Eduardo Oyarce (bajo), Moreno dispuso en No light un repertorio compuesto y tocado por él en guitarras, teclados y bases programadas, junto a sus clases de impostación con Ricardo Álvarez, adiestrador vocal de cantantes como Myriam Hernández y Luis Jara, todo entre 2010 y 2011. "La canción 'Respiros' salió a la luz en mayo del 2011 y es la síntesis perfecta de ese período: sintes, baterías, voces, pianos, lírica, ingeniería de sonido", dice, a propósito de una de las composiciones de su disco.

-Me metí de lleno a componer y grabar canciones que tenía guardadas desde hacía casi diez años, postergados por mi tiempo de baterista al servicio de las bandas -agrega, con un aspecto más personal involucrado también-. Es un proyecto basado en mis vivencias: me había separado en 2008, había empezado una nueva relación ese año y sentí que era el momento de conectar esos dos momentos muy cargados de emociones. Las letras, la poesía y la música que estaba en mi cabeza debían salir.

-¿Cómo fue el paso desde ser baterista a hacerse cargo de tantos instrumentos de un disco?
-Fue súbito. Después de Loco me mantenía practicando batería en busca de nuevas técnicas. Paré y tomé el piano para hacer mis propios temas. De repente, cuando llevaba cinco o seis temas en piano, me sinceré conmigo mismo: siempre había querido hacer temas en guitarra. Me gustan los discos acústicos, por ejemplo, el Sap (1992), de Alice in Chains, las baladas de Black Crowes y The Verve.

-¿Y la voz?
-La voz fue un proceso obligado. Cantar es un desafío constante. Estoy buscando mi estilo, algo así como lo que le pasó a Pedropiedra, que al principio cantaba muy mal, según sus propias palabras, o a Fernando Milagros. Hoy ya tienen un estilo personal. Ése es el norte.

Moreno consideró en un principio a tres cantantes para grabar No light, entre Néstor Ayala (integrante de Duna, Gatostar y los actuales At Devil Dirt), Cristián Páez (de Loco) y Gabriel Miranda, antes de hacerse cargo de las voces. Y tiene a cuatro guitarristas invitados al disco: Cristian Astorga, quien tocó en Duna hacia 1997 y 1999; Juan Pablo Alvarado, también sonidista de Duna, Profano y Starman; y los citados Cristian Páez y Gabriel Miranda.

-Cristian Astorga es un tremendo músico y con la guitarra acústica hace maravillas, tiene una técnica de guitarra traspuesta muy en el estilo de Jimmy Page. Con Juan Pablo Alvarado trabajo hace años, Cristián Páez es mi partner en Loco y tenía que estar en el disco, y Gabriel Miranda es el mejor cantante con que he trabajado y de muy bajo perfil. Hizo coros, segundas y terceras voces, y en "Desolado" aportó voces al estilo Beach Boys porque el tema necesitaba la onda playera surf, pero no festiva, sino más bien más melancólica.

-¿Cómo fue escribir letras? ¿De dónde sacas temas de los que hablar en las canciones?
-Toda mi vida he escrito letras. Estudié literatura y lingüística en la Universidad Católica en los '90, siempre he estado muy atento a la literatura en la música. Sin que tenga que ser rock progresivo, el pop y el rock son estilos con propuestas, textos. Me desafié a escribir desde el otro lado del amor. Podría haber terminado escribiendo canciones para la radio Romántica -se ríe-: en las letras hablo del amor y desamor, de media tarde de invierno, de melancolía, de un viaje por la locura de las voces de mujeres intensas que nos rodean.

Pone ejemplos como los de las canciones "Estás aquí" ("es la búsqueda de la mujer que conociste esa noche afuera, en tu vuelta a casa"), "Me lanzo" ("una declaración de amor al más puro estilo clásico, muy rockero"), "Cerca" ("para mí tiene una emocionalidad de Alturas de Machu Picchu: ése fue el primer disco que tuve"), "Musa" ("apela a las voces internas y de locura que te persiguen: tienes que atarte al mástil para no terminar rendido y acabado a los pies de las musas. Incluso hay unas líneas en esa canción que me evocan los pasillos del 'Hotel California', de Eagles") y "Andar descalzo" ("es mi tema de raíces, con cientos de rostros pintados, derramados en sueños de cambio").

-En retrospectiva, ¿qué importancia tiene haber tocado en Duna, Profano y Loco?
-Las tres bandas son etapas muy marcadas en mi vida. Duna es la explosión grunge, fue la vertiente que me permitió desarrollarme como baterista e intérprete en los '90. Hicimos dos singles muy escuchados, incluso nos programaron en MTV latino y también aporté con un par de canciones a la banda. Profano era un trío rock de vieja escuela. Hicimos un disco muy poderoso (Profano, 2005) y cada tocata tenía pasajes de improvisación, muy en la onda de Los Jaivas y Divididos. Y Loco fue una oportunidad de trabajar con grandes músicos e intérpretes. Todos tocaban rock, jazz y funk con mucha soltura, así es que fue una gran escuela.

-¿Algo de esa historia tiene que ver con la música de No light, o ésta es una época nueva?
-Es una nueva etapa total. Hoy las decisiones pasan por mí solamente. Este primer disco es un desafío por donde lo mires: grabación, producción, composición, interpretación, agenda de medios, gestión de banda, crecimiento artístico y musical.

-¿Sigue siendo rock para ti, o hay sonidos más pop también ahora?
-No light es música alternativa. Hay folk y rock, no puedo decir pop porque aún no soy popular, pero creo que tiene mucho que ver el nombre mismo del disco: esto no es livianito, aunque lo parezca. Hay letras intensas, pasajes acústicos, melodía, introspección, baterías y guitarras del rock. Igual "No light" es un juego de palabras, reírse un poco del branding (creación de una marca comercial).

-¿La etapa que viene ahora es tocar en vivo?
-Empezaré a tocar pronto, una vez que sienta que las piezas estén afiatadas, espero que en julio de este año. Estoy concentrado en ensayar y poner a punto la banda, que creo que se llamará la No Light Band. El disco se mostrará con realces y matices sonoros que potencien más su identidad. Siento que en vivo sonará alternativo, más rockero, más "sónico", por decirlo de alguna manera, con una batería fuerte, una guitarra que dibuje y trace los sonidos de los sintes y teclados junto a las guitarras, un bajo muy rítmico y notorio. Mis dos músicos me apoyarán vocalmente, así es que espero que a la gente le guste la performance.

Porque hay algo que sí Felipe Moreno va a mantener de su oficio de siempre: va a cantar, pero no va a dejar la batería.

-Yo me encargo de la batería y la voz principal. Es una apuesta -dice-. No quiero hacer un "Dave Grohl" (el ex baterista de Nirvana y actual cantante y guitarrista de la banda de rock Foo Fighters) y saltar al frente de la banda con guitarra eléctrica en mano, aunque no lo descarto del todo en un futuro. Voy a ponerle fichas al "baterista que canta".

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