Historias verdaderas

Ana, Pablo, Sandra, Macarena, Andrés. Son nombres de personas cotidianas los que protagonizan "La primera piedra", la canción y el videoclip más recientes de este cantante chileno, con una historia en común a todos ellos: la de "tener un tono de piel, una religión o un credo distintos", dice el autor.

18 de Junio de 2012 | 22:08 |

Entre las hojas secas que el otoño bota en los alrededores del Estadio Germán Becker de Temuco como locación aparecen tocando Juanjo Montecinos y su banda en el más reciente clip de este cantante temucano. Es "La primera piedra", adelanto de un tercer disco que el músico estrenará en 2012 con el título de Serendipia, sumado a sus trabajos previos Tráfico de sueños (2007) y Urbanamente rural (2010). Y es también una declaración en sí misma.

Cuatro nombres propios, uno por cada estrofa, se suceden en "La primera piedra". Ana trabaja en La Dehesa, a Pablo le gustan las cumbias, Sandra vive con Macarena, Andrés tiene la tez morena, y el último de ellos tiene nombre y apellido en la canción: Andrés Nahuelpán. El clip, dirigido por el realizador Cris Mansilla, complementa estas historias de protagonistas anónimos que dan forma al manifiesto personal y cotidiano contra la discriminación.

-El guión lo hice cuando ni siquiera sabía con qué director iba a trabajar -recuerda el cantante-. En muchos desvelos iba pensando de qué forma había que retratar la canción sin mostrar a los personajes como víctimas de una sociedad, sino como seres humanos totalmente normales. Siempre quise que cada personaje mostrara su vida cotidiana para que cualquiera lo viera y dijera "Chuta, este hombre, o esta mujer, es igual que yo, y más de una vez lo he mirado por debajo del hombro sin razón alguna".

-Cada estrofa es una pequeña historia con un personaje distinto. ¿Son todos ficción, o están basados en personas reales?
-Las historias que cuento están pasando en este instante en Chile y en el mundo multiplicadas por mil. Son todas basadas en personas reales que tienen que lidiar día a día con malos tratos y abusos. Incluso hay otros segmentos o nichos como las tribus urbanas, la gente discapacitada, miles y miles de anónimos que llegan a sus casas en las noches sin entender por qué son tratados de esa forma, por tener un tono de piel, una religión o un credo distintos.

-Andrés Nahuelpán, por ejemplo, ¿quién es?
-La historia de Andrés Nahuelpán es la génesis de esta canción, fue por ella que partí escribiendo. Una noche íbamos de vuelta con mi señora en colectivo a casa y entre conversaciones de todo tipo ella me cuenta sobre un joven que conoce, que tiene rasgos étnicos y que en ocasiones entra a comprar a un supermercado y los guardias se le acercan y le piden el pasaporte o el carnet, o que abra su mochila. Es decir, por tener el pelo largo y rasgos mapuche o incluso altiplánicos, lo tratan como a un delincuente. Incluso en su trabajo se han extraviado cosas y al primero a quien apuntan es a él, aunque este muchacho es muy respetuoso y trabajador. Obviamente en la canción no puse su nombre real y lo renombré como Andrés Nahuelpán. Fui con esa idea el resto del camino con una impotencia tremenda y apenas llegué a mi casa tomé la guitarra y salieron las cuatro historias, con una mezcla de ira, pena y varios sentimientos encontrados. En la región donde vivo está lleno de Andrés Nahuelpán apuntados con el dedo y estigmatizados.


El centralismo recurrente

En septiembre de 2011 Juanjo Montecinos compuso "La primera piedra", y la estrenó en vivo en octubre siguiente en Osorno, en una gira compartida con Nano Stern, recuerda. "Incluso el video de su estreno en vivo está en YouTube, lo subieron unos fans de allá y fue increíble el recibimiento que tuvo. Cuando canto la parte de Andrés Nahuelpan salen aplausos espontáneos".

-Un verso como "Y si vamos a hablar / de que no hay que discriminar" se transformó en un asunto nacional después del crimen de Daniel Zamudio acá en Santiago. ¿Te sorprende como una canción se puede adelantar a una noticia real?
-Había tenido esa experiencia de escribir canciones que se adelantaran a los hechos, pero con temas  personales, y había leído sobre otros autores a quienes les había pasado. Pero en una canción que se hace cada vez más conocida y con una temática tan fuerte no me había pasado nunca, y me parece que se debe a que pude percibir antes el dolor y el desamparo que tienen muchas personas, sea cual sea su credo o condición.

-Al final del clip está recreada una manifestación callejera. ¿Cómo has visto en lo que va corrido del año la situación de descontento en la Araucanía en particular, ya que estás ahí mismo?
-Bueno, ahí tenemos otro punto de vista que puede ser tomado como discriminación: el centralismo es recurrente, los recursos a las regiones son muy escasos, todas las decisiones se toman en Santiago, nos imponen un intendente, un gobernador y la única elección democrática que hay es la de alcaldes y concejales, pero sólo con recursos municipales. Yo adoro a mi región y me duele ver la pobreza, el analfabetismo, el alcoholismo, teniendo como contraparte la multiculturalidad, la riqueza étnica, el turismo, que no se ven reflejados en los bolsillos de la gente y menos en sus rostros de inconformismo. 

El mencionado Cris Mansilla, realizador del clip, es el director del largometraje regional "Inculpado" (2011). "Es un director muy joven que el año pasado se atrevió a hacer un largometraje con actores de la región y un par de actores conocidos", explica Montecinos. "Fue ahí donde colaboré con la canción principal y me gustó su forma de trabajar, es un tipo con nuevas y buenas ideas que plasmó en imágenes lo que yo pensaba en el guión. En regiones se están haciendo trabajos de gran calidad en términos culturales y de todas las expresiones del arte, y el trabajo de Cristián Mansilla no tiene nada que envidiar a otros realizadores chilenos".

Cuatro o cinco músicos suelen acompañar en directo a Juanjo Montecinos, y en el clip de "La primera piedra" se ven siete: Diego Romero, Christopher Rivera, Mauricio Villarroel, César Gatica, Camilo Cancino (bajo), Christopher Villalobos (percusión), y, en el rol de Andrés Nahuelpan, el percusionista Diego Cayupán.

-¿Hay un cambio en el sonido de tus canciones también a partir de ahora? ¿Instrumentos como charango, bajo eléctrico, percusión, son nuevos o ya los habías usado?
-Yo creo que antes estaban presentes, pero más para sesiones de grabación. Desde el verano pasaron a ser parte de mi sonido en vivo y del disco que estoy grabando.

-¿Éste es el sonido que va a tener el tercer disco?
-El disco viene con harta variedad, con funk, reggae, trova, folclor, cumbia, rap y otros ritmos. Me gusta la idea de hacer diferentes estilos y ponerles mi sello, sobre todo en vivo pasar de un estado a otro, que la gente se ría o se emocione, que baile o que piense profundamente. No me gustan los discos ni los conciertos planos, por eso cada vez integro más instrumentos y sonidos.

-La palabra "serendipia" tiene que ver con la idea de azar, ¿no? ¿Por eso elegiste ese título?
-Todo lo que me ha pasado en la música en estos diez años que estoy a punto de cumplir ha sido por azar, desde que tomé por primera vez una guitarra hasta como conocí la trova o la música de autor y un montón de anécdotas que tienen que ver con el azar. Creo que es el concepto que mejor refleja estos diez años y por eso bauticé de esa forma este nuevo disco.

Montecinos ha recorrido últimamente escenarios de Lautaro, Victoria, la Universidad de Los Lagos de Osorno y también la capitalina Sala SCD. "A propósito de la canción estaré tocando en una marcha del Movilh a fines de junio y visitando ciudades como Pucón y Traiguén", anuncia. "Para agosto y septiembre, cuando el disco ya esté listo, voy a recorrer varias ciudades del país con una gira celebrando diez años de carrera. Para que se pongan en contacto conmigo en mis redes sociales y ver la posibilidad de ir a sus ciudades".

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