"Los autores contemporáneos escriben poco para coro"

"Presencias mapuche en la música de Chile" es el programa que el tenor mapuche presenta esta semana en la Feria del Libro de Santiago, como parte de un ciclo de la Universidad de Chile, y en Neltume, región de la Araucanía.

29 de Octubre de 2012 | 18:56 |

En 2012 está cumpliendo los diez primeros años de existencia de su Coro Contemporáneo Quilapi y en paralelo continúa con sus actividades como solista. Es el tenor mapuche José Quilapi, quien ha desarrollado una carrera en paralelo entre la música de conservatorio y la popular tanto en Chile como en Alemania y Suiza desde comienzos de los años '70 hasta la actualidad.


Es una trayectoria formada al alero del conservatorio pero presente también en la música popular, cuyas muestras más próximas tendrán lugar en la Feria del Libro de Santiago (ver recuadro) y en Neltume, región de la Araucanía. En el encuentro literario capitalino, Quilapi será parte de un ciclo sobre culturas originarias organizado por la Universidad de Chile, en el que tomará parte en una actuación a dúo con la soprano aymara Sandra Caqueo este lunes 29 de octubre.


-Sandra Caqueo es una soprano del norte de Chile y es primera vez que vamos a cantar juntos -destaca el tenor-. Cada uno ha preparado su programa y al final va a haber una presentación compartida. En las culturas de los pueblos nativos siempre se han hecho rogativas, y en este caso cada uno la va a hacer en su idioma, ella una rogativa aymara y yo una en mapudungun.


El trabajo que presentará José Quilapi es parte de su programa "Presencias mapuche en la música de Chile". "Tiene que ver con todo el repertorio existente a partir del 1900 con temas referentes a la cultura mapuche", explica. "Parte en 1906 con 'El copihue rojo', dentro de las canciones de concierto que se crean en la época para realzar la nacionalidad chilena, como también 'El copihue rosado' y 'El copihue blanco'. Estas canciones eran mostradas en tertulias de casa aristocráticas o adineradas. En un tiempo se llamó 'canciones de concierto', como un paralelo al lied alemán".


También son parte de ese repertorio los trabajos recopilados por el musicólogo Carlos Isamitt. "Incorporo la música recopilada por Calor Isamitt, que por el año 1927 volvió de una visita a París y se dio cuenta de que toda la gente estaba buscando lo étnico, los grandes músicos a partir de Debussy. Volvió y durante ocho años recopiló música por todo el sur de Chile. Él se hizo muy amigo de un cacique Linconao, en la isla de Chiloé, y entre los dos hicieron música. Isamitt hizo la música para un poema de Linconao, que es un saludo al hombre blanco: 'Canción huiche'".


Más reciente en el repertorio es el trabajo que José Quilapi ha hecho con el compositor chileno Joakín Bello, junto a quien además grabó el disco Rosas en el mar hacia 1994. "Hay un repertorio de Joakín Bello con textos de Pablo Neruda, que hablan de Temuco, de pueblos de los alrededores. Y Joakín Bello le puso música a dos de esos poemas. Él ha compuesto música new age, romántica, y una de las cosas que hicimos fue con versos de la poeta mapuche Graciela Huinao, de Osorno. Él musicalizó tres poemas, y lo hemos hecho en vivo".


De Quepe a Berlín


Nacido en Santiago el 2 de abril de 1955, José Quilapi vivió un año y medio en la localidad de Quepe, en la región de la Araucanía, y luego volvió a la capital. Con catorce años ingresó al Coro Sinfónico de la Universidad de Chile dirigido por Marco Ducci, hacia 1971.


En paralelo entraba a estudiar canto en el Conservatorio de Música de la misma universidad, mientras también se unía al Conjunto de Música Antigua Ars Nova, hacia 1974, que dirigía Guido Minoletti. Allí recuerda haber compartido filas con integrantes como los flautistas Octavio Hasbún e Isabel Neira, el laudista Ernesto Quezada y los cantantes Julia Pecaric, Silvia Wilkens y Gregorio Cruz.


Ya en 1977 el tenor hizo un primer viaje a Berlín, Alemania, y el siguiente iba a ser de mucho más largo aliento, explica. José Quilapi volvió a viajar y esta vez se estableció en esa ciudad entre 1979  y 1996, año en el que volvió a Chile, sin por eso dejar de impartir anualmente clases de canto para actores y cantantes en Zurich y Basilea, Suiza, en Berlín y en Santiago, en un régimen de viajes que mantiene hasta hoy.


Licenciado en canto de la Universidad de Chile y en arte de la escuela de música Hochschule der Künste en Berlín, con un postgrado en la Musikhochschule Hanns Eisler de la misma ciudad, ha desarrollado en los últimos años dos elencos paralelos. Uno, el conjunto de música chilena que integra junto a los profesores Guillermo Rios (arpa) y Francisco Astorga (guitarrón chileno). Otro, el Coro Contemporáneo Quilapi del que es director, consagrado desde su estreno en 2002 a la interpretación de música contemporánea.


"Primero fue la formación del conjunto", recuerda, a propósito del trío. "Con ellos dos me apoyo y tienen una fuerte identidad de Chile, que nos acerca hacia lo popular, de la tradición". En cuanto al coro, explica, está sujeto a la existencia de repertorios disponibles para interpretar. "Ahora los autores contemporáneos escriben pocas obras para coro y no hemos tenido estrenos. Pero queremos hacer un par de conciertos de aniversario, ahora que ya llevamos diez años".


Y su trabajo también está registrado en discos. Cantos de la ciudad sitiada es su primer trabajo, grabado a fines de los años '90 con el pianista y compositor Cirilo Vila, y con obras de Alejandro Guarello, Alejandro Hermosilla y Andrés Alcalde en el programa. "Éramos alumnos de Cirilo Vila en el Conservatorio y ellos hicieron canciones. Estrené esas obras en 1979 antes de irme (a Alemania), y cuando volví en 1996 pensé en hacer un compendio de todas ellas", recuerda.


Un siguiente disco iba a ser Canciones folclóricas chilenas volumen 1, grabado hacia 2007 con la citada dupla entre Guillermo Ríos (arpa) y Francisco Astorga (guitarrón). Composiciones como "El copihue rosado", "Ay, ay, ay" (Osmán Pérez Freire), "Al pie de una guitarra" (Julio Toro y Miguel Alfaro), "Río río" (José Antonio Soffia) y habaneras tradicionales forman parte de ese cancionero, junto a "Huincahonal", de Álvaro Marfán Jaramillo. El maestro Quilapi se explaya aquí sobre el significado de ese título.


"En realidad la palabra honal no existe, sino inal, que significa 'perseguidor'. 'Huincahonal' quiere decir 'blanco perseguidor'. Habla de una mujer que lava su ropa en un río y se lamenta de que ha perdido su casa, sus animales". El propósito de Quilapi es lanzar una nueva edición de ese disco el próximo 24 de noviembre en la Biblioteca de Santiago. "Mi trabajo con ese grupo es sobre la tonada chilena", explica. "Que los hombres cantaran tonada era un poco mal mirado. Hoy sí pueden cantar hombres, pero hay tonadas para hombres, entonces mi búsqueda es ésa".


En su actuación en la Feria del Libro, el cantante actuará acompañado por Gonzalo Pinedo en piano y por un músico adicional en instrumentos tradicionales como trutruka, cultrún y trompe. Como parte del mismo ciclo actuará una semana más tarde la cantante mapuche argentina Beatriz Pichi Malén, destaca Quilapi. "La he visto y tenemos diferencias", analiza. "Lo que hago es más dentro de la línea del Conservatorio". Y la siguiente fecha del tenor es el viernes 2 de noviembre en la localidad de Neltume, comuna de en la Región de la Araucanía. "Voy a cantar con varias de las comunidades alrededor del lago en este festival, y la idea es cantar este mismo repertorio".

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