Brasileño sin fronteras

"Me gustaría que la relación cultural entre Brasil y los países de Latinoamérica fuera más estrecha, más efectiva", sueña el cantante brasileño que actúa este martes 15 de enero en el Teatro Caupolicán, ocasión en la que estrenará su reciente disco "Rua dos amores" (2012).

15 de Enero de 2013 | 14:26 |

Djavan canta este martes 15 de enero a las 21 horas en el Teatro Caupolicán, de calle San Diego 850, Santiago (2699 1556), con boletos entre $40.000 y $14.000.

Tomás Rangel.

Nació en uno de los estados nordestinos de Brasil, bautizó su sello discográfico con el nombre de una capital africana, habla español con gran fluidez y en unas pocas horas lo va a demostrar con su próxima actuación en Chile. Es Djavan, el cantante brasileño que este martes 15 de enero actúa en el Teatro Caupolicán de la capital para reanudar su relación con nuestro país, como parte de la trayectoria de fronteras abiertas que ha desarrollado desde los años '70 .

Reconocido por la fusión que logra entre el pop y las raíces de la música popular brasileña, Djavan es uno de los cantantes más populares surgidos en su país en las últimas cuatro décadas. Ha actuado con colegas como Gal Costa, Caetano Veloso o Chico Buarque, e intérpretes como Maria Bethania han cantado  sus cancionjes, entre las que figuran éxitos como "Oceano", "Flor de lis", "Se", "Samurai" y otras, en un catálogo disquero iniciado con el LP "A voz, o violão" (1976).

La más reciente de esas grabaciones dio origen a la gira que lo trae a Chile y que luego continuará con fechas en el teatro Gran Rex de Buenos Aires. Se trata de "Rua dos amores" (2012), un trabajo en el que el autor grabó una serie de canciones de amor, varias de las cuales está presentando en vivo en su actual concierto, con título como "Já não somos dois", "Anjo de vitrô", "Bangalô", "Vive", "Pecado" y la propia "Ruas dos amores".

-Va a haber una mezcla entre música de "Ruas dos amores" y canciones de todas las épocas, clásicas o no -anticipa, acerca de su regreso en vivo a Santiago-. Es una mezcla que posibilita a las personas que van al concierto identificarse con las canciones más antiguas. Es un camino que tiene de todo. Y es un repertorio general. Lo mismo que presento acá en Brasil lo presento en todo el mundo, el mismo concierto, sin ninguna modificación.

-¿Desde el principio la intención fue dedicar este disco sólo a canciones de amor?
-No, no fue una cosa pensada. Empecé a escribir y después percibí que estaba usando el amor como hilo conductor para hablar de sensaciones, como incompatibilidades, inseguridades, el amor de juventud, el amor adolescente, el amor maduro, el amor platónico. Usando el amor para hablar de sensaciones varias. Y hay una canción que es una sátira política, "Pode esquesser". También ocurrió casualmente, no es una cosa que haría.

-"Rua dos amores" es el cuarto disco que haces con Luanda, tu sello propio, con el que vienes grabando desde 2004. ¿Qué importancia ha tenido ese paso para ti?
-La importancia mayor es que quería trabajar con una cosa que jamás había hecho: la administración total de mi carrera. Ya tenía una editorial, una productora, un estudio, pero me faltaba un sello grabador para que la gerencia de mi carrera fuera hecha totalmente por nosotros. Eso implicaba un desafío nuevo, los desafíos me estimulan y es una forma de seguir avanzando.

-Elegiste Luanda, el nombre de la capital de Angola, para bautizar al sello. ¿Por qué?
-Exactamente. Cuando estuve en Angola la primera vez (en los años '70) fue una experiencia muy increíble, porque en primer lugar comprendí ahí que mi música proviene de África. Estuve en Angola con otros artistas brasileños en una especie de intercambio musical, teníamos música brasileña, africana y de otros países latinoamericanos. Fue un período muy importante y prolífico para mí, pude ver que mi música tiene un pie en África, me reveló esa realidad, y también pude escuchar cosas de varios países de Africa. La palabra Luanda se me ocurrió cuando abrí mi editorial, a inicios de la década de los '80, al mismo momento de volver a Brasil.

"Vaidade" (2004) es el primero de los discos editados por Djavan en su sello, seguido por "Na pista" (2005). "Fue para recibir la invitación de un gran amigo, Liminha, que es un productor esencialmente pop, de modo que fue una oportunidad de hacer un disco para versionar de manera electrónica canciones conocidas mías. Fue un disco agradable, que a las personas en Brasil les ha gustado mucho".

"Matizes" (2007) fue el siguiente: "Es un disco diferente, que reflejó la diversidad que me gusta tanto en la música", comenta el autor. Y el más reciente antes de "Rua dos amores" era "Ária" (2010), un álbum en el que el cantante grabó canciones de varios de los autores mayores de la música brasileña, entre ellos Caetano Veloso, Gilberto Gil, Edu Lobo, Chico Buarque y Luis Gonzaga.

-Descubrí en esa oportunidad que, para un autor, hacer un disco de regrabaciones de otros autores es muy difícil. Jamás había hecho un disco en esas condiciones. Un autor en general hace discos autorales, y aunque siempre tuve la intención de grabar  composiciones de otros nunca pude, porque empezaba a componer, componía una, dos o tres canciones y terminaba componiendo todo el disco. Tuve que quedarme sin hacer nada para terminar ese proyecto.

-¿Fue una dificultad también elegir las canciones para ese disco?
-Fue muy difícil para mí escoger un repertorio en un cancionero tan vasto, tan grande como el de Brasil. Tuve que oír de todo, desde (Heitor) Villa-lobos hasta los compositores actuales para saber qué hacer. Y una cosa fue muy buena, porque pude oir más de una vez el cancionero brasileño, que es de una riqueza impresionante. Pero escoger las doce canciones fue muy difícil.

-La mayoría son autores brasileños, pero también elegiste "La noche", que está en español.
-Sí, está "La noche", una canción que conocí por Monse Cortés, una cantante flamenca. Está "Fly me to the moon"… son canciones que me gustan y también quería experimentar, cantar en español y en inglés. Aproveché que estaba haciendo un disco de regrabaciones de otros autores para hacer esos experimentos.

-Lo que nos lleva a tu relación con el idioma español. ¿Cómo lo aprendiste?
-Creo que mi relación con el español es una cosa ancestral, porque jamás lo estudié, jamás viví en un país de habla hispana. La primera vez que estuve en Andalucía, hace tiempo, viví una experiencia inolvidable, porque tuve la sensación familiar de un tiempo que no había vivivo. Miraba las calles y me parecía ya haber estado ahí. Entonces tengo una relación con el español que no sé cómo explicar. No hablo bien, pero la esencia de la lengua es natural para mí.

-¿Es excepcional eso en Brasil? ¿La mayoría de los músicos brasileños están más concentrados en su música y su idioma propios, antes que pendientes de la música sudamericana?
-Brasil es un país que es una isla, prácticamente. Linguísticamente Brasil es una isla. En todo alrededor del país se habla español, pero el español no es una lengua que tenga en Brasil una influencia. Y es evidente que pasa lo mismo con el portugués en los países de lengua hispana. Eso para nosotros es muy malo desde el punto de vista de la interrelación cultural, porque me gustaría que esa relación cultural entre Brasil y los países de Latinoamérica fuera más estrecha, más efectiva. Y no lo es. Algunas personas en Brasil tenemos un aprecio y un interés muy grande por la lengua, por la música, por la cultura latinoamericana e hispánica, nos interesa mucho. Pero para el gran público brasileño la lengua española todavía es un misterio.

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