Brujeaos y ojeaos con Chiloé

42° latitud sur es la coordenada para localización geográfica de Chiloé. Y 42° latitud sur se llama el tercer disco de este sexteto isleño de fusiones de van desde el rock al jazz y el folclor: una propuesta de paisaje sonoro chilote para el continente y más allá.

14 de Febrero de 2013 | 21:52 |

Es una receta en detalle la que dicta el cantante de Trifulka en la última canción de 42° latitud sur, el nuevo disco de esta banda de Chiloé: una canción preparada con cholgas, repollo, zapallo, papas, sal y pimienta a fuego muy lento. "En veinte minutos estará el resultado / al final si tú quieres perejil picado", es la línea final de "La feria Yumbel", tal como el perejil picado que condimenta la cazuela servida en la portada del disco.

Y el sonido no es menos nutritivo. "La feria Yumbel", que además es posible ver en el nuevo clip del Trifulka grabado en la propia Feria Yumbel de Castro, Chiloé, es una canción que parte en cumbia y termina en salsa. Y con ella la banda pone la rúbrica a un disco que contiene otros ingredientes como jazz, rock, corrido y folclor junto a pericona y chacarera patagónica, según entra en detalles Rolando Maldonado, el mencionado cantante y bajista del grupo.

-Buscamos plasmar el imaginario musical de nuestra sociedad, que vive entre la tradición y la modernidad, entre el campo y la ciudad -explica el músico a propósito de estos y otros cruces-. A través de grabaciones ambientales de paisajes sonoros urbanos queremos ver cómo esta interacción se hace visible en la sonoridad de diversos lugares comunes. Y por medio de ritmos populares acompañados con nuestro estilo fusión, reflexionamos sobre distintas aristas de nuestra identidad cultural y los conflictos sociales y medioambientales que vivimos.

Es un propósito que Trifulka viene desarrollando hace tres discos, Fresco y ahumado (2005), Planeta Trifulka (2007) y el reciente 42° latitud sur (2012), y en el que se han involucrado varios hombres. La actual alineación incluye a los cuatro fundadores desde 2004: Rolando Maldonado (voz y bajo), Horacio Rebolledo (saxos, flauta traversa y dirección), Christian Koppman (trompeta) y Pepe Garrido (batería y percusión) junto a Carlos Mancilla (acordeón) y Daniel Alvarado (piano), llegados en 2005 y 2013 respectivamente. La de tecladista ha sido la plaza más rotativa del grupo, con Arturo Vera (entre 2007 y 2011) y Andrés Osses (de 2005 a 2013) como ex integrantes.

Estos dos últimos sí alcanzaron a tocar en el nuevo disco. "Arturo Vera grabó el piano y arreglos de sintetizadores y cuerdas, y Andrés Osses por razones profesionales tuvo que dejar la banda hace muy poco tiempo. Los dos fueron grandes aportes para el grupo y la producción del 42° latitud sur", dice el cantante.

-¿No tener guitarra es una opción del grupo? ¿No hace falta para la música de Trifulka?
-Fueron cosas del destino nomás. En un momento fuimos sexteto con saxo, trompeta, batería, bajo, guitarra y piano eléctrico. Luego de la salida del guitarrista, el piano pasó a tomar el mando armónico. No descartamos una guitarra en el futuro si es que la música lo amerita y también si aparece el músico que comulgue con nuestro estilo.
 
Queltehue, gaviotas y cantos religiosos: paisaje sonoro

Para los interesados en comulgar con el estilo, Trifulka es ecléctico. "En el primer disco la apuesta fue reinterpretar folclor chilote de los antiguos cultores campesinos en clave de jazz", recuerda el bajista. "En el segundo abrimos paso a música y letra propias, sin alejarnos de nuestra esencia donde conviven el folclor y la fusión. Y el nuevo se diferencia a los anteriores al utilizar la sonoridad del imaginario popular como vía para la expresión de nuestro mensaje y nuestra propuesta musical basados en la fusión. Ya no sólo recurrimos al folclor chilote, sino que incluimos ritmos populares como la cumbia y la ranchera, que se han adentrado con fuerza desde hace mucho tiempo en la gente".

-¿Qué ritmo folclórico es el que se escucha luego de la introducción en "Pregón del avecindao"?
-Está basado en la pericona, que luego se desarrolla hacia una chacarera patagónica y vuelve de nuevo a tierra con la pericona.

-¿Y es un queltehue de verdad el que se oye al comienzo de "Fiordo"?
-Sí, y hay gaviotas también, fueron grabadas en la playa de Nercón, a cinco kilómetros de Castro. Acordamos que para la estética del disco había que grabar sonido ambiente como elemento enlazador e inspirador de los temas. Incorporamos a un sonidista e hicimos un extenso trabajo de registro en terreno, en sectores rurales y en la ciudad, para utilizarlas como sonido incidental o paisaje sonoro de nuestros temas.

-¿Y esas grabaciones de cantos al comienzo y al final de "La isla de los peregrinos" a qué corresponden?
-Son registros del musicólogo Fredy Villarroel sobre fiestas religiosas en Caguach, Tenaun y San Juan, localidades portadoras de un gran patrimonio cultural intangible como es el de la religiosidad popular.

-En los dos primeros discos de Trifulka hay canciones de raíz o del folclor como "La nave", "El pavo", "Mocito que vas remando", de Héctor Pavez y Rolando Alarcón. ¿Cómo llegaron a esas canciones, por las versiones originales o no necesariamente?
-Esos temas son íconos musicales de Chiloé. Suenan en todos lados, en fiestas costumbristas y peñas, en radio y televisión, en locales comerciales, en fin. Hicimos una lista de estos temas más reconocibles según nosotros.

-¿Y cuál es la actitud del grupo al hacer una versión de canciones como ésas? ¿Qué tan "fieles" o qué tan abiertos a transformarlas en otra cosa están?
-La vida está en constante cambio y esa búsqueda es la que identifica a Trifulka en pos de siempre dar otras lecturas al acervo musical. Así como la cultura es dinámica, la música también lo es, crear nuevas versiones de temas tradicionales entrega nuevas miradas y pone en valor nuestra cultura tradicional.

Trifulka participó además en Chiloé en la mirada de sus creadores contemporáneos (2009), un disco en el que grabaron arreglos orquestados para las canciones "Ballenas en el Corcovado" y "Espíritus elementales" y una versión free jazz de la canción tradicional "Cielito", detalla Maldonado. "Hemos estado en búsqueda de una música totalmente auténtica, que nos represente. Partimos con la fusión folclórica pero también hacemos hincapié en el contenido. Nuestras las letras son poesías, historias y temas contingentes".

Dos de las canciones nuevas tienen que ver con algunos de esos asuntos contingentes, el maremoto de 2010 y la industria de la salmonicultura entre ellos. "Como decimos por ahí, nos sentimos 'cronistas' de nuestro tiempo  y somos responsables de expresar cierta discusión. Al arte tiene que provocar porque si no no es arte. Es ahí donde en ciertos asuntos ponemos el dedo en la llaga frente a realidades no tan agradables".
 
Mal pensada modernidad

De la formación de la banda, el acordeonista Carlos Mancilla es chilote de nacimiento; el director Horacio Rebolledo y el baterista Pepe Garrido llegaron cuando eran niños a Chiloé con sus familias, y Rolando Maldonado nació en San Bernardo, donde empezó a tocar folclor y vivió hasta los veinte años antes de recalar en la isla.

-Christian (Koppman, el trompetista) y yo llegamos tocando y quedamos brujeaos, ojeaos con Chiloé, por su paisaje y su gente, y por la bohemia castreña -dice el cantante-. Luego nacieron nuestros hijos.

-¿La canción "Pregón del avecindao" es un modo de hacerse cargo de esa condición de no-chilotes "de nacimiento", por decirlo así? ¿Qué cosas trae aparejada esa condición de avecindado, viviendo allá?
-La canción se crea no necesariamente por un tema personal del grupo. Es un asunto presente en la sociedad chilota actual, donde conviven muchos avecindados que llegan acá por diversos motivos y enfrentan esta situación de diferente manera. En un extremo están los que vienen a la isla en busca de "recursos" que explotar, sin interés en vincularse con su gente ni su cultura. Por otro lado están los que llegan a vivir a Chiloé atraídos por su belleza natural, la calidez de su gente y su rica cultura: avecindados que proyectan su vida en este nuevo espacio, crían a sus hijos, buscan crear, aportar y soñar en conjunto con los chilotes.

Como ejemplo de estos últimos, Maldonado menciona a la antropóloga estadounidense Catherine Hall, flautista de la puertomontina Banda Bordemar, quien arribó a la región en 1983 y vivió aquí hasta que un cáncer le quitó la vida en 2011. A ella está dedicado "Pregón del avecindao". "Chiloé es una cultura muy tradicional, que se ha visto impactada con la irrupción de intentos de una mal pensada 'modernidad', como fue, entre otros, el caso de la salmonicultura", continúa el bajista. "En algunos sectores hay reticencia a lo foráneo, pero la convivencia genera diálogo. Además las relaciones son diferentes cuando uno forma su familia aquí y vive en la isla entre diez y treinta años, como es el caso de los integrantes de Trifulka".

-Un tema que por ejemplo motivó opiniones sobre Chiloé desde afuera fue el del mall de Castro. ¿Qué piensan en Trifulka sobre eso? ¿En general la gente de la isla está de acuerdo con ese mall, lo considera un progreso?
-La opinión está sumamente dividida. Buena parte de la gente quiere el mall en Castro porque traería progreso, trabajo y precios más económicos, y otros reclaman porque este edificio rompe con la arquitectura local y por el caos vial que provocaría, además de las denuncias de incumplimiento de las ordenanzas de construcción municipales. Creemos este modelo avasallador capitalista no busca el equilibrio sino el éxito económico, y Castro no es la excepción. Comprendemos a la gente que quiera endeudarse y empaparse de consumismo en estas tiendas, pero el lugar no fue el apropiado, no hubo criterio para manejar el tema.

"Chiloé entero tiene una identidad cultural potente", agrega. "Para el país y el mundo somos la cultura de la madera, eso nos da orgullo y fama mundial, pero esta mole gigante de concreto derrocha cierta soberbia y derrumba este carácter que nos identifica tanto. Puerto Montt ya perdió todo su patrimonio, pero acá aún no, y eso nos provoca cierta desazón. Podría haber sido construido en un lugar más discreto, porque así como está, si has visto las fotos, verdaderamente es una aberración arquitectónica".
 
Trifulka de exportación

El grupo ha tenido la ocasión de exportar en persona parte de esa identidad isleña en dos giras europeas emprendidas en 2008 y 2011, con destino a ciudades de Holanda, Alemania, Noruega, Francia y Bélgica, por medio de contactos con chilenos radicados en Europa, organizaciones no gubernamentales culturales y fondos concursables.

En 2008 Trifulka actuó en Noruega, con fechas en Oslo, una de ellas en el festival Total Global; en Amsterdam (Holanda), Amberes (Bélgica) y París. En 2011 volvieron para actuar en Bochum, Wesell y Dortmund (Alemania), de nuevo en Amberes y Amsterdam y en Ginebra (Suiza), ciudad en la que se presentaron para la comunidad de chilenos justo en los días de fiestas dieciocheras. "Fue muy agradable, sobre todo conocer a chilotes que llevan viviendo en Suiza por muchos años", recuerda Maldonado.

También han actuado en ciudades chilenas como Concepción, Talcahuano, Angol, Temuco, Valdivia, Osorno, Purranque, Frutillar, Puerto Varas, Puerto Montt, Hornopirén, Calbuco, Maullín y Punta  Arenas, y han tocado dos veces en Santiago, en el Festival de Jazz de El Bosque (2009) y en un homenaje a Héctor Pavez Casanova, folclorista de estrecha relación con Chiloé, donde compartieron con gente como Illapu y Héctor Pavez hijo en 2007. "Fue muy grato, ya que en el primer disco nuestro hay temas que fueron dados a conocer por él en sus investigaciones".

-Sabemos que en Santiago está la escena artística más grande del país, y las dos presentaciones realizadas allá han sido muy importantes. Nos interesa mucho ir a Santiago, como a otras ciudades, pero no es nuestro norte -dice el bajista-. Preferimos esta vida provinciana. Sabemos que quizás tendríamos más oportunidades musicales en la capital, como las tienen bandas de regiones que se van a vivir a Santiago. Pero apostamos por quedarnos acá, ya que hay mucho por hacer en Chiloé, acá están nuestras vidas y nuestra inspiración. Acá vivimos y desde aquí creamos para el mundo.
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