"La magia del dúo fue una constante"

De paso por Chile en gira compartida con Eduardo Gatti, el cantante argentino reconstituye aquí la historia del fundamental grupo que lideró junto a Charly García entre 1971 y 1975, ahora que acaba de ser inaugurado un monumento a Sui Generis en Mar del Plata. "Son las primeras esculturas de alguien vivo en la música, te diría que en Latinoamérica", dice.

14 de Febrero de 2013 | 19:28 |

Era el verano de 1971 en la ciudad argentina de Mar del Plata, Carlos Alberto Mestre tenía dieciocho años y, aunque han pasado más de tres décadas desde entonces, él tiene claro qué mensaje repartía entre la gente en esos días en que circulaba por el balneario, mientras distribuía volantes para los conciertos de cierto grupo nuevo que tenía con su amigo Carlos Alberto García Moreno.

-Sobre todo a las chicas les dábamos volantes, y teníamos esta frase que era más o menos así: a cada uno le decíamos "Vengan a vernos ahora porque mañana vamos a ser conocidos y no van a poder entrar". Te imaginás que teníamos una fe que ya nos creíamos que íbamos a ser los Beatles. Y de hecho algo más o menos parecido pasó.

No es falsa modestia. Desde 1971 Carlos Alberto García Moreno y Carlos Alberto Mestre iban a ser simplemente Charly García y Nito Mestre, y su grupo quedó en la historia como el más popular de toda la primera época del rock argentino: Sui Generis. Éxitos como "Canción para mi muerte", "Rasguña las piedras", "Aprendizaje" y "Confesiones de invierno", por mencionar unos pocos, más de un millón de discos vendidos de los cuatro elepés que grabaron entre 1972 y 1975 y una despedida en vivo inédita hasta la fecha por lo multitudinaria en 1975 son algunos de los hitos de la historia del grupo.

Después de grabar los discos Vida (1972), Confesiones de invierno (1973), Pequeñas anécdotas sobre las instituciones (1974) y el doble Adiós Sui Generis (1975), documentado luego en la película de igual título en 1976, el grupo quedó además como punto de partida para las carreras que Charly García y Nito Mestre mantienen hasta hoy. Y los dos músicos se juntaron hace una semana en la inauguración de una escultura en homenaje al grupo, inaugurada el 5 de febrero en el mismo balneario de Mar del Plata donde debutaron a dúo en febrero de 1971: dos figuras de bronce tamaño natural que muestran a García y Mestre caminando por la ciudad.

-Con Charly salíamos a repartir volantes para que nos conozcan, en todas las calles de Mar del Plata, en la peatonal, teníamos un recorrido. De ahí que las esculturas están en la posición de caminar -explica hoy Nito Mestre durante su nueva visita a Chile, en una de las habituales giras que comparte con el músico chileno Eduardo Gatti-. Y lo llamativo es que son las primeras esculturas de alguien vivo en la música.

-¿En Argentina?
-Te diría que en Latinoamérica. Habría que revisar un poco más. De música de rock, seguro, a nivel latinoamericano. Esa noche (de la inauguración) fuimos caminando a las esculturas, había filas de gente sacándose fotos y dije "Bueno, ¿me puedo sacar una foto conmigo mismo, que tengo un poco de apuro?" Me han dicho que todos los santos días hay un desfile constante de gente sacándose fotos al lado de las esculturas. Al único otro que le podemos preguntar cómo se siente es a Charly, porque no conozco a otra persona que tenga una estatua.

-Bueno, estuviste con él en la ceremonia. ¿Qué te dijo?
-Fue muy emocionante, estábamos muy orgullosos. Lo único que queríamos en ese tiempo era que viniera un poco más de gente al teatro y poder grabar el primer disco. Después nada más, nunca nos imaginamos que alguna vez nos iban a hacer una escultura. Lo tomamos como un enorme mimo, una dosis de cariño muy grande que nos están dando.

Rapidísimo, casi siempre temprano: los discos

Con sólo tres discos, descontado el doble LP en vivo de 1975, Sui Generis dejó instalado un repertorio fundamental para el rock argentino, que trascendió generaciones y además fronteras, con una onda expansiva llegada también a Chile.

De ese catálogo, himnos para las masas son "Canción para mi muerte" (de Vida, el primer disco, 1972), "Rasguña las piedras", "Confesiones de invierno" y "Aprendizaje" (de Confesiones de invierno, el segundo, en 1973), junto a las fábulas de "Mariel y el capitán" y "Natalio Ruiz" (1972), las miniaturas de "Necesito" y "Estación" (1972) y canciones como "El tuerto y los ciegos" (del tercer disco, Pequeñas anécdotas sobre las instituciones, de 1974), más conocida por el verso "Bienvenida, Casandra".

El grupo era versátil además entre los géneros en boga en la época, a partir del folk de inicio acústico de "Quizás porque", el folk más rockero de "Bienvenidos al tren" y "Lunes otra vez" (las tres de 1972) y definitivamente rocanrolero en "Mr. Jones, o pequeña semblanza de una familia tipo americana" (1973), pero también en el blues de "Toma dos blues" (1972), conocido por el verso "Se va el tren / se va lejos"; en el rock más pesado y a ratos épico de "Quién me la robó" y "Amigo, vuelve a casa pronto" (1972); en la melodía del single "Alto en la torre" (1974) y el espíritu progresivo pero también melódico de "Cuando comenzamos a nacer" (1972), "Cuando ya me empiece a quedar solo" y "Tribulaciones, lamento y ocaso de un tonto rey imaginario, o no" (las dos de 1973) e "Instituciones" (1974), junto a canciones pop con revestimientos progresivos como "Pequeñas delicias de la vida conyugal" (1974).

Desde el segundo disco en adelante, Sui Generis se transformó en un cuarteto que desembocó en la formación final con Rinaldo Rafanelli (bajo) y Juan Rodríguez (batería), la misma que se escucha en el disco doble de despedida, y grabó con músicos invitados como el guitarrista David Lebón y el baterista Óscar Moro. Pero Vida, el disco debut, está hecho con recursos mucho más básicos, recuerda Nito Mestre.

-Lo primero es que el primer disco de tu vida no te lo olvidás más. Eso que estábamos soñando cuando repartíamos volantes en Mar del Plata se cumplió, porque en julio de 1971 un productor, Jorge Álvarez, nos vino a ver como dúo y nos contrató, después de que nos echaban de todos lados. Por eso el otro día cuando nos agasajaron con estas estatuas, decíamos "bueno, ganamos al final". Porque al principio los únicos que creíamos éramos Charly y yo. Teníamos una fe absoluta. Y el punto álgido era el disco. Fue grabado en septiembre del '71 y salió en 1972: lo grabamos rapidísimo, casi siempre temprano, a las ocho de la mañana, que era mucho más difícil para cantar. Era "toma uno, toma dos y chao, pibes, ya está, le ponemos rever, lo mezclamos y listo".

-¿Cómo trabajaban en la composición? 
-La composición la trabajaba Charly siempre, y después los arreglos vocales los hacíamos entre los dos. En el segundo disco (Confesiones de invierno) ya empezó a armarse un poco más, ya con arreglos de orquesta, dos temas grabados con orquesta era el súmum. Grabamos primero el simple "Aprendizaje" del lado A y "Bienvenidos al tren" del lado B, y después todo el disco en los estudios RCA de Buenos Aires en 1973. Ya tocamos con músicos más conocidos, como (Óscar) Moro y David Lebón. Y la tapa fue hecha por el artista Juan Oreste Gatti, que ahora está nombrado personaje de la cultura en España, trabaja con Almodóvar cabeza a cabeza en los diseños de sus películas. La tapa de Vida también la hizo él, pero en realidad es una foto que nos sacamos en la calle y nada más. Y el tercero (Pequeñas anécdotas sobre las instituciones) fue el disco más intrincado.

-¿Estaban escuchando rock progresivo o sinfónico en ese tiempo, de ahí vienen esas canciones más largas y con partes?
-Bueno, claro. Uno: era la época. Y segundo, previamente a ese disco nos habían dado un adelanto de regalías y Billy Bond, el productor, había ido a comprar el piano Fender, una especie de Mellotron y un mini Moog -recuerda, a propósito de dos célebres modelos de sintetizadores de la era predigital-. Y con lo que escuchamos, que ya venía King Crimson, Yes y ese tipo de cosas, ese rock sinfónico, cambió la cabeza un poco. Había en ese momento una tendencia a hacer los temas extremadamente largos, de quince minutos, cosa que en mi caso no era lo que más me gustaba, porque metían un solo y el otro y había una pequeña demostración de egos.

-Pero al mismo tiempo varias canciones suenan más acústicas. ¿El folk también era una influencia?
-Sí, sí, el fondo siempre tiene algo que ver con el folk rock. Los dos nos criamos con eso: con James Taylor; con Crosby, Stills, Nash & Young; con Cat Stevens, Joni Mitchell, con los Beatles obviamente, y la base son las canciones.

Prohibida para menores de dieciocho: la censura

Antes de toda esta historia, a Mar del Plata, ciudad turística situada a unos cuatrocientos kilómetros al sur de Buenos Aires, Sui Generis había llegado como cuarteto a comienzos de 1971. Pero el lugar  terminó siendo la cuna del grupo en su versión de dúo, tras la deserción del baterista y el bajista que acompañaban a los dos cantantes.

-Teníamos un manager que había conseguido una pequeña sala, se llamaba El Teatro de la Comedia Marplatense, una salita para cien personas que todavía existe -recuerda Mestre-. Como dúo con Charly ya tocábamos en fiestitas de amigos y pequeños lugares, y en ese momento empezamos a ser soporte de bandas un poquito más conocidas que nosotros.

"Con tan mala suerte, entre comillas", continúa, "que el día en que debutamos tocaba Pedro y Pablo (el grupo formado por Miguel Cantilo y Jorge Durietz, popularizado por la canción 'La marcha de la bronca'), un dúo muy conocido, que justo ese verano estaban estrenando 'La marcha de la bronca' y habían ganado un premio. Pero fuimos con la actitud que creo que nos salvó, de ir al frente, muy desenfadados, e insólitamente nos empezó a ir bien. Desde ahí la magia del dúo fue una constante".

Tras ese estreno en Mar del Plata, Sui Generis siguieron funcionando como dúo de regreso en Buenos Aires: el resto es la gran historia del grupo. "Pero hay una historia más, y es más triste", agrega Mestre, a propósito de los inicios marplatenses. "El dueño del teatro en Mar del Plata es un actor y director desaparecido (Gregorio Nachman). Fue secuestrado desde la boletería de ese mismo teatro en 1976, cinco años después. También se descubrió una plaqueta en recuerdo de él en la entrada, y se conformó una conmemoración del dueño del teatro que nos había cobijado y del inicio del dúo en Mar del Plata".

Si la desaparición de Nachman fue obra del terrorismo de Estado bajo la dictadura de Jorge Rafael Videla iniciada en 1976, durante sus años de actividad, entre 1971 y 1975, Sui Generis también hizo frente a la represión oficial, en una Argentina convulsionada. A su regreso del exilio en España, Juan Domingo Perón había sido reelegido presidente en 1973, y tras su muerte en julio de 1974 fue sucedido por su esposa, Isabel Martínez de Perón, quien a su vez iba a ser derrocada por Videla en 1976. Con ese telón de fondo, el tercer disco de Sui Generis apareció en diciembre de 1974, en la época de mayor poder del ministro José López Rega: período en el que campeó en el país la censura cinematográfica y discográfica, uno de cuyos símbolos fue el periodista y funcionario censor Miguel Paulino Tato, también conocido por el seudónimo de "Néstor".

Ese elepé de 1974, Pequeñas anécdotas sobre las instituciones, es un trabajo marcado por la censura. Partiendo por el título, explica Nito Mestre. "El disco se iba a llamar Instituciones, y el productor nos decía, me acuerdo, en una plaza frente a un teatro donde teníamos que tocar, que ponerle ese nombre era demasiado pesado. Entonces se me ocurrió ponerle Pequeñas anécdotas…, porque cuando uno minimiza las cosas suenan con menos importancia. Si hablamos de 'Instituciones' estamos haciendo una crítica muy abierta". Aun así, dos canciones, "Juan Represión" y "Botas locas", alusivas a la policía y al ejército respectivamente, fueron sacadas del repertorio del disco, y además fueron mutiladas las letras de otras dos, "Para quién canto yo entonces" y "Las increíbles aventuras del Señor Tijeras", recuerda el cantante.

-¿Cómo fue sobrellevar la censura para el grupo?
-Es una de las cosas que contribuyeron de algún modo a la separación de Sui, porque era insoportable que te cambien los temas. Venía el productor, al cual le había dicho alguien "guarda, tengan cuidado con esas letras", Charly las daba vuelta… También fue censurada la película "Adiós Sui Generis" (1976) por motivos ridículos, porque, por ejemplo, en una de las tomas me estaba tirando a la pileta (piscina). En malla, ¿eh? En short de baño. Y la prohibieron para menores de dieciocho años. Cuando nuestro público era de dieciséis, diecisiete años. En realidad, el censor, que se llamaba Néstor Tato, era un cineasta frustrado y tenía una extraña relación con (Leopoldo) Torre Nilsson, que era el productor de la película: lo admiraba pero lo odiaba, le tenía celos y envidia. Entonces lo trató de molestar y jorobar como sea.

-¿Un "Salieri"?
-Ni más ni menos: era un Salieri de Torre Nilsson. Todo esto fue en el año '75. En septiembre de ese año nos separamos.

Así y todo, quien haya escuchado el disco Adiós Sui Generis puede recordar un breve pasaje de la canción "Botas locas" filtrado ahí, cuando Charly García anuncia "Éste es un aviso" y sobre la marcha canta "Yo formé parte de un ejército loco / tenía veinte años y el pelo muy corto / pero, mi amigo, hubo una confusión/ porque para ellos el loco era yo".

-Sí, y cuando hicimos las dos funciones de despedida de Adiós Sui Generis teníamos miedo de que nos metan presos -recuerda Mestre-, entonces era mejor cantar esa canción en la segunda función y yastá, ya hicimos la primera. No sucedió semejante cosa, pero tomamos la precaución de hacerla en la segunda función. Con la letra original, claro.

"Y otra anécdota más con ese tema", agrega: "Por 'Botas locas' fuimos presos en Uruguay, en el año '75. Cantamos casualmente ese tema, vino alguien al primer show, que nos dijeron que era un padre con su hija, y era militar. Se sintió ofendido y nos mandó a detener en el hotel. Nos pegaron, nos vendaron, nos tuvieron toda una noche con los brazos en alto, si los bajábamos nos pegaban. Hasta que se aclaró que el motivo (de la detención) era la letra. La letra original era 'Si ellos son la patria, yo soy extranjero', entonces Charly le cambió la frase por 'Yo me juego entero'. Nos soltaron, pero esa noche cuando hicimos el segundo show teníamos a dos tipos de inteligencia a la derecha y dos a la izquierda a ver qué decíamos".

Instituciones es el disco menos reconocido de Sui Generis, pero permanece como un registro vigente hasta ahora además en el repertorio de Nito Mestre. "La tapa también la hizo Juan Oreste Gatti, con los dibujos de los temas, en blanco y negro porque es un poco más pesado, más oscuro, lo que se está contando. El tema que finaliza, que resume el disco, es 'Para quién canto yo entonces'", cuenta el cantante. "Yo canto para esa gente / porque también soy uno de ellos / Ellos escriben las cosas / y yo les pongo melodía y verso", son algunos versos de esa canción. "Este tema te da alguna idea de por qué estábamos", concluye Nito Mestre. "Y casualmente lo sigo tocando".
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