Paraísos en movimiento

La cantante porteña y su banda viajan a Europa por cuarta vez a presentar su reciente disco Busco paraíso (2012). "No estamos en momento de creer en el paraíso de la iglesia católica, que dice que no se puede vivir en vida y que el paraíso está en otro momento. Nosotros somos los responsables de hacerlo y de vivirlo", dice aquí ella antes de partir.

21 de Febrero de 2013 | 11:46 |

Es la campiña francesa el paisaje en que aparecen retratados Pascuala Ilabaca y Fauna en algunas de las fotografías del nuevo disco del grupo, tomadas en las afueras de la ciudad de Royan, región de Poitou-Charentes en la costa occidental del país, cuando el grupo pasó de gira por allí a mediados de 2012.

Y es un cementerio de autos en Achupallas, en las inmediaciones de Viña del Mar, región de Valparaíso, la locación de otras fotos interiores del mismo disco, donde los músicos aparecen esta vez trepados a un cerro hecho con restos de autos y objetos como estufa, televisor, lavaplatos, teléfono, candelabro, ventilador, bidón y otra basura no identificada.

-Es un vertedero donde todo lo que no se puede achurrascar lo echan en un cerro de chatarra. Y nos subimos a ese cerro -explica Pascuala Ilabaca mientras juega a dar vueltas el folleto interior de su disco de un lado a otro: de un lado la campiña, del otro el basural.

Busco paraíso se llama ese disco. "Es que tiene que ver con el nombre", explica, a propósito de las fotos. "No importa el lugar de donde vengas, tienes que buscar paraísos. Entonces podemos estar aquí o estar acá, haciendo paraíso en las dos partes".

Y más encima en Alemania: las giras

Esta semana Pascuala Ilabaca y Fauna hacen las maletas para salir a cumplir esa misión una vez más por Europa, con el respaldo de sus tres discos: Pascuala canta a Violeta (2008), Diablo rojo diablo verde (2010) y el mencionado Busco paraíso (2012), un trabajo editado en conjunto entre los sellos Petit Indie y La Tienda Nacional, de España y Chile respectivamente.

Es la cuarta gira europea en tres años que emprende esta banda formada en Valparaíso e integrada por Pascuala Ilabaca (voz, acordeón, piano y teclados), Cristian Retamal (guitarras), Miguel Razzouk (saxo y clarinete), Christian Chiang (bajo) y Jaime Frez (batería y percusión), que en cada expedición previa ha dado un paso nuevo adelante.

La primera gira, en junio y agosto de 2011, incluyó 24 fechas en España, Francia y Bélgica y les permitió cerrar un trato con citado sello Petit Indie, de Barcelona, que editó allá Diablo rojo diablo verde. "Esa fue la gira más jipi", recuerda Pascuala Ilabaca. "Duró mucho tiempo, teníamos dos festivales importantes y todo lo demás era en bares".

La segunda, en febrero de 2012, con doce fechas en España y Alemania, coincidió con la edición de Pascuala canta a Violeta en España y con la distribución de los dos primeros discos en la cadena FNAC de ese país. Y la tercera, en junio y julio de 2012, fue un recorrido de 22 fechas por Alemania, Francia y España e incluyó el lanzamiento de Busco paraíso, el primer trabajo de Pascuala Ilabaca y Fauna publicado en Europa antes que en Chile.

Entre las fechas más importantes de esa vuelta estuvieron las actuaciones del grupo en el Tanz und Folk Festival, TFF, principal encuentro de música de raíces y folk de Alemania, celebrado en pueblo de Rudolstad, próximo a Leipzig. Fueron tres conciertos ante diez mil, siete mil y cinco mil personas, dice la cantante, en los que el grupo agotó su stock de Busco paraíso. "El primer día vendimos doscientos discos, así que fue súper buen inicio. Y más encima en Alemania, gente que ni siquiera entiende tu idioma".

Vincent Moon, el link

Ahora, en la cuarta gira, la banda actuará en el festival Musik und Politik (Música y Política) en Berlín, Alemania, donde el 24 de febrero participará del concierto "Víctor Jara presente" junto a otros chilenos como José Miguel Márquez, ex integrante de Illapu, y la versión de Quilapayún que dirigen Rodolfo Parada y Patricio Wang. Luego tocarán en el festival de canción de autor Barnasants de Barcelona, el 3 de marzo, y un día antes, el 2 de marzo, en el Centro Democrático Progresista de la localidad de Caldas de Montbui, también en Cataluña.

-Hemos ido en todas las giras anteriores a ese lugar, y siempre que vamos llega todo el pueblo al Ateneo -dice ella-. La gente se conoce las canciones, en "Diablo rojo diablo verde" recuerdo haber visto bailando a unos abuelos catalanes con sus nietos. Hay mucho cariño con ese pueblo.

-¿En todas estas giras el público es europeo o hay más americanos y chilenos?
-Yo diría que europeo. En Berlín hay más público chileno, pero en los festivales… en el de TFF, donde había siete mil personas, pregunté "¿Hay algún chileno acá?" Y levantó la mano una sola persona.

-¿Cómo reacciona el público en esos lugares?
-Son distintos. El alemán es un público al que le interesan las música del mundo. El festival de world music al que fui (TFF) es el más grande de Alemania, entonces no son los nombres los convocantes, sino los géneros: vienen a descubrir música africana, música latina, y no importa tanto quién está tocando. No hay fans, son amantes de la música del mundo. No tienes que decir quién eres. Y en España por una parte hay gente muy conocedora de la historia política chilena, de la dictadura, de Quilapayún, Allende, Víctor Jara, y por otra parte está un público mucho más ligero que quiere tomar una cerveza y pasarlo bien.

Clave en sus contactos europeos ha sido el vínculo de Pascuala Ilabaca con el sello Petit Indie, un lazo originado por el director de videos musicales francés Vincent Moon, quien en enero de 2010 hizo una temporada en Valparaíso durante la cual registró a nueve músicos chilenos: Camila Moreno, Pascuala Ilabaca, Chinoy, Manuel García, Gepe, Fernando Milagros, Goli, Kaskivano y Ángelo Escobar. Luego Moon dio referencias de Pascuala Ilabaca a la gente de Petit Indie. "És el curador del sello, cuando va a Barcelona aloja en la casa de ellos", explica la cantante: fue la antesala de un trato de largo plazo con la disquera catalana.

-Sin conocernos ni nada firmé un contrato por diez años con ellos. Lo que me ofrecía ese contrato es interesante porque todos los discos que yo edite en diez años ellos los tienen que publicar en España. Para mí es muy bueno porque puedo hacer un disco como el de música hindú (Perfume o veneno, publicado en 2010 por Samadi, el dúo entre Pascuala Ilabaca y Jaime Frez) o el de música contemporánea, y por este contrato sé que al menos habrá una edición en España.

Bingo en Hualañé: de gira por Chile

No por estos viajes Pascuala Ilabaca ha descuidado a la audiencia chilena. Desde la salida de su nuevo disco ha tocado en lugares como Valparaíso, Temuco y Villarrica, en ferias del libro en Antofagasta, La Serena y Osorno, en festivales de cine en Viña y La Serena con motivo de las exhibiciones del documental "Crear en viaje" (de la realizadora Alejandra Fritis) y en pueblos más pequeños.

-El año pasado fuimos a Hualañé -pone por ejemplo-. Y había un bingo al mismo tiempo que nuestro concierto, en la misma cancha. Por el parlante donde salía mi voz se escuchaban los números de la tómbola. Pero había un grupo de gente interesada en el folclor, de un conjunto folclórico, y en un momento estaba cantando (la canción tradicional) "Teneme en tu corazón", que es muy bonita y muy lenta, y ahí se escuchaban más los números de rifa. Y un huaso se levanta, se saca el sombrero y escucha la canción parado.

-¿Ahí aparece la obligación de ganarse a la gente sobre la marcha?
-En ese momento claro, si vas al campo. Porque la gente escucha solamente radio, y radios que ponen solamente rancheras. Si no hay ese "público alternativo" es muy probable que no te conozcan.

-¿Y prefieres a ese "público alternativo" o a un público que no te conozca? ¿En este último caso tienes que apelar más a tu oficio de música?
-Es que generalmente, en Chile sobre todo, si voy por ejemplo a Villarrica estoy pensando que es la región de la Araucanía, que hay un conflicto, y que aunque me toque un público contrario a ese movimiento ya sé qué quiero decir. Si me toca un público campesino vengo con una idea de qué repertorio voy a llevar y de qué mensaje quiero dar. No importa que el público no me conozca, porque todos van a ser receptores de este mensaje.

-¿Incluso si no hay esa complicidad política?
-Es que no soy tan confrontacional. Siempre explico los temas sobre el conflicto chileno mapuche, y si la gente está enterada, si leen el Mapu Express, van a entender las letras de las canciones. Si no están de acuerdo, lo que hay es un silencio en la sala, pero es estimulante, porque aquí están todos sentados y van a escuchar lo que voy a decir, lo van a recibir, porque no se van a tapar las orejas. Esa sensación me da: en un sentido o en otro siento que tenía que estar aquí, para que ellos se enteren o para compartir con ellos lo que sentimos todos.

Pero dura seis minutos: Pascuala Ilabaca en la radio

Junto a canciones ya popularizadas como "Mal día", "Lamenta la canela", "Mamita mamita" y "Diablo rojo diablo verde", en vivo la cantante suele agregar composiciones todavía inéditas como la canción hindú "Sabata nasa", cuyo título alude al proceso de aprendizaje entre maestro y discípulo. De hecho ella la aprendió de su maestro indio Pandit Pashupatinath Mishra durante los seis meses que estudió con él en su viaje a India entre 2008 y 2009.

Pero el grueso del actual repertorio del grupo proviene del disco nuevo, ya difundido por la canción y el videoclip de "Busco paraíso", la canción, buen ejemplo de Busco paraíso, el disco: una colección de composiciones de larga duración y de pulso a menudo lento.

-Es que eso también tiene que ver con el nombre del disco. Si busco paraísos estoy buscando que el mundo sea como quiero, y también que mis canciones sean como quiero. Si por ejemplo no estoy de acuerdo con que se traume a la gente acostumbrándola a escuchar música de tres minutos, puedo proponer una canción de seis minutos igualmente escuchable. Tiene que ver con esa búsqueda de paraíso: no nos vamos a quedar con lo que no nos gusta.

-Paradisíaco sería que además esa canción sonara en la radio.
-Claro, ése fue el primer shock: cuando mandé "Busco paraíso" me respondieron todas las radios "Oye, pero… dura seis minutos". Y yo: "Sí, sí: dura seis" -dice, sonriendo con entusiasmo-. Les dije "Bueno, pueden bajar el volumen y hablar encima. Ustedes siempre hacen eso en la radio". Aparte que se dan por sentadas realidades que no son: la gente que escucha música clásica está acostumbrada a músicas de veinte minutos. Quiénes son los reyes musicales de Occidente: yo diría que Beethoven, Bach y Mozart, y sus composiciones no duran tres minutos. Si ves en el tiempo, en la historia de la música, tampoco son mayoría las composiciones de tres minutos. Y la gente de Oriente, que es casi la mitad del planeta o más, escucha músicas de una hora. Cómo no vamos a poder escuchar canciones de cinco minutos.

Como Coquimbo, pero en la India: los viajes

Varias letras del nuevo disco aluden por otra parte a viajes, como "Canción de noche", "En el tren a Kanyakumari" y "Carnaval de San Lorenzo de Tarapacá". "A ese carnaval he ido dos veces", explica la autora. "Y Kanyakumari es el último pueblo de la India".

-Esa canción la hice en el tren. A Kanyakumari. Tiene un texto muy contemplativo, como cuando un está en un tren: describo lo que veo y nada más. Kanyakumari es un lugar como Coquimbo, pero en la India. Es una punta: te puedes parar, dar vueltas y ver en perspectiva cómo comienza la India. Además ahí justo cuando se pone la luna sale el sol: están los dos en la misma posición en el horizonte a las seis de la mañana. Entonces es un lugar sagrado para los musulmanes, los budistas, los hinduístas, los jainistas. Es el único momento en que todas esas religiones, que están siempre peleando entre ellas, olvidan sus diferencias y admiran al sol.

En ese punto Pascuala Ilabaca vuelve a tomar el disco, esta vez para usarlo como cuaderno de viajes.

-"Busco paraíso" la hice en Tulum, en México, en la playa, que es como la imagen del paraíso: playa, palmeras, agua calipso. Pero igual hay violaciones, narcotráfico. Entonces, en qué paraíso crees que estás. "Rezos en Montegrande" la hice en la micro entre Montegrande y La Serena, en el Valle del Elqui.

No es la única compuesta en la locomoción colectiva, continúa la cantante. "Isla" nació en un bus en Temuco. "La isla es la cama: 'Tenemos una isla con laguna de ombligo, con flores de camisa'", explica. Y "Es difícil" fue hecha de vuelta a Valparaíso tras haber sido invitada a tocar a Santiago en la feria gastronómica "Paula Gourmet" en 2010: no precisamente un buen recuerdo para ella. "Me trataron súper mal, me fui triste y en el bus hice esa canción", explica, con versos como "Es difícil hablarle de amor a un muro de plata y de hielo".

-Es una canción a una sociedad fría, que dejó de sentir, o a una ciudad, porque dice "Es difícil hablarle del sol a un muro de humo negro". Ahí ya estaba enojada con el santiaguismo, tiene que ver con transformarse en una muralla fría, generalmente si estás deshumanizado. "Es difícil hablarle de humor a un muro de ego". "No te puedo desnudar si tenís un nudo ciego".

-No es una canción para una persona entonces.
-Puede ser también a una persona. En mis canciones pasa eso todo el tiempo porque son abiertas las letras. Entonces la gente cree que "Mamita mamita" se la escribí a mi mamá. Está bien.

Tampoco faltan composiciones hechas en Valparaíso, como "Sueño de puerto", compuesta en el Muelle Barón, o "Pecado original", surgida de otro estímulo específico: "Ésa es sobre las mujeres que son Testigos de Jehová y tocaban la puerta los domingos en la mañana. Justo el domingo yo digo que es el día para hacer el amor relajadamente porque nadie tiene prisa: estás acostado, feliz, pero te están tocando el timbre para recordarte que eres la culpable del pecado original. Esa culpa".

Y un origen distinto tiene "Pájaro niño", creada originalmente para el disco Música X Memoria (2011) que editó el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, y dedicada a los niños mapuche víctimas de abuso policial. "Tiene que ver (con el nuevo disco) por el momento histórico, la duración, el texto. Los textos de este disco son súper distintos a los de Diablo rojo diablo verde, donde probé formatos que vienen del folclor y hay harta rima. En cambio aquí no hay rima, se trató de encontrar un lenguaje más personal".

Fauna, con F de familia

Una última diferencia es que, al contrario de su primer disco, aquí la cantante firma con el nombre completo del grupo, Pascuala Ilabaca y Fauna, y a diferencia del segundo, ahora aparece retratada en la carátula no sola sino junto a sus compañeros. "Salimos todos. Fue un disco compuesto siempre en viaje, y en esos viajes la Fauna pasa a ser la familia, como un circo que viaja con todos".

-Diablo rojo diablo verde lo hice sola, en la India, con el acordeón, esas canciones pasaron a ser acompañadas por una banda. En cambio éstas son canciones compuestas para banda, con muchos puentes instrumentales. Ahí pude ejercer mi oficio de compositora de la Pontificia Universidad Católica -sonríe-. Porque pensaba en los instrumentos con que contaba, y tiene que ver con la familia, el viaje, con estar juntos todo el tiempo con mi banda.

Complementan ese elenco los músicos invitados al disco, que van desde el guitarrista Toto Álvarez hasta una de las integrantes del grupo porteño de música nortina Lakitas Matriasaya. Y eso también tiene que ver con el nombre del disco, concluye Pascuala Ilabaca.

-Buscar paraísos es poner a tus amigos en el disco. Lo hicimos en ese sentido, sin pensar en lo que el mercado dice que tiene que ser un disco, ni en invitar a alguien que te ponga en un nivel taquillero, ni que las canciones duren tres minutos. No estamos en momento de creer en el paraíso de la iglesia católica, que dice que no se puede vivir en vida y que el paraíso está en otro momento. Se trata de proponer que todos nacen en un paraíso en potencia. Nosotros somos los responsables de hacerlo y de vivirlo.

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