Una banda en cada puerto

Colombia, Argentina y Chile quedan unidas de distintas formas en el nuevo disco de este prolífico cantante santiaguino, Llorar en la calle (2012): Javier Barría derriba fronteras sudamericanas a escala humana.

21 de Febrero de 2013 | 12:34 |

El barrio está creciendo para Javier Barría. Toma el teléfono para responder la presente llamada y para hablar de su nuevo disco desde Buenos Aires, donde este cantante chileno está desde mediados de enero y desde donde volverá a Santiago a fines de marzo para iniciar su temporada de conciertos del año. Y ese mismo disco, Llorar en la calle (2012), tiene más evidencia de sus movimientos recientes por el vecindario.

De la serie de cantantes y autores locales que empezaron a grabar y viajar en la década pasada, Javier Barría se ha especializado en trayectos entre países sudamericanos, en paralelo a una discografía que alcanza la quincena de grabaciones, las más recientes de las cuales son El ciclista (2006), Ciudadano B (2007), el EP Abandonos (2008), Introducción a la geometría (2009), El diminutivo del frío (2010) y el propio Llorar en la calle (2012).

De este modo el cantante lleva al menos tres años tocando en vivo entre Chile y Argentina, donde además de actuar en directo en pequeños escenarios ha estrechado lazos con su presencia en Al Flaco… dale gracias (2007-2010), una colección de discos en tributo a Luis Alberto Spinetta. A Buenos Aires viajó varias veces en 2012, en marzo, mayo y noviembre, y además llegó por primera vez a tocar en Perú en diciembre.

-También fui a Mendoza, que lo considero otro país, porque está lejos de Buenos Aires: ése es otro viaje -distingue-. Trato de aprovechar los viajes para hacer pequeñas estadías, sobre todo en Colombia, que es un país más lejano.

Pop y rock, ese absurdo límite

Esa estada en Colombia fue en especial productiva el año pasado. Javier Barría tocó en Bogotá en septiembre y es allí donde el colectivo de diseñadores local De.Records se hizo cargo de las carátulas de Llorar en la calle y del EP previo Avión, integrado por la canción "Avión" junto a melodías descartadas de Introducción a la geometría y a un demo o grabación casera.

En mayo de 2012 el cantante había empezado a difundir canciones del nuevo disco en Internet, las más antiguas de las cuales son "La casa nueva" y "No te sientes en el suelo" y se remontan a fines de 2009: Barría las tocaba en vivo en la época en que estaba grabando El diminutivo del frío, que apareció primero. "Se grabaron al mismo tiempo, son procesos paralelos", dice sobre sus dos recientes discos. Ambos podrían ser parientes por esa razón. Pero no.

-No: por lo mismo son distintos, porque los separé. Este disco partió en 2009, pero en medio empezaron a salir las canciones del otro, de El diminutivo del frío, que fue como un recreo y se transformó en un disco. Y en 2011 retomé este Llorar en la calle. Es la misma época, pero lo que los separó es el sonido, la estética sonora. En El diminutivo del frío no hay muchas guitarras eléctricas, por ejemplo, no hay esa cosa estridente. Ésa es la diferencia: básicamente pop y rock, ese absurdo límite. Pero así fue el criterio.

Es una razón por la cual ambos discos tienen por ejemplo a los mismos dos únicos músicos invitados, Fabiola Miño en voz y Patricio Barría en violonchelo. Un violonchelo que Javier Barría multiplica por muchos en la canción "Burbuja". "Traté de simular una orquesta de cuerdas. Pensé en las bandas de los años '60 o en los arreglos de (el músico brasileño) Caetano Veloso o de (el cantante estadounidense) Scott Walker: una balada bien grandilocuente, bien arreglada".

La referencia coincide con la aparición reciente de un nuevo disco del legendario Scott Walker, Bisch bosch (2012). "Salió recién, lo estoy escuchando caleta, me encanta, tímbricamente, lo sigo desde hace dos o tres años, escucho un montón a Scott Walker. Lo conocía más que nada en la época de los '60, pero estoy recién descubriendo los últimos discos", dice Barría. Y en las notas del disco escribe "A 3 canciones de otros sin las cuales no existirían 3 canciones de este disco", aunque ninguna de esas tres sea de Scott Walker.

-No, para nada. Son casualidades, en realidad. Por ejemplo te cuento una: una vez estaba tratando de grabar un cover de "Vuelta por el universo", de Cerati y Melero (del disco Colores santos, 1992), que es uno de mis discos favoritos de la vida. Y el patrón de batería terminó siendo "La casa nueva" (una de las canciones de Llorar en la calle). Si no fuera por "Vuelta por el universo" no estaría esa canción. Es un agradecimiento a esos chispazos de inspiración que surgen gracias a la música que otros ya hicieron.

Tengo una en Mendoza y otra en Rosario: Barría en Sudamérica

Hace dos años, para presentar El diminutivo del frío en vivo, Javier Barría formó junto a Guillermo Eisner (teclados y bajo) y Mauricio López (batería) un trío que todavía persiste y con la que alcanzó a montar algunas de las canciones del disco siguiente. "Pero ese trío no es lo más adecuada para este disco", dice. "Para este disco hemos tocado con otra banda".

Esa otra banda es Pájaro, el trío que integran Iván González (guitarra), Rodrigo Muñoz (bajo), ambos hombres de la banda de Camila Moreno, y Gabriel Oporto (batería), de Libra: trío al que Barría se unió para mostrar en vivo algunas de estas canciones en 2011. "La diferencia es el sonido: la otra es una banda más de teclados y ésta es más de guitarras", distingue.

Ahí asoma otro índice de cómo se ha expandido el vecindario de Barría. Más allá de esos dos grupos chilenos simultáneos, han aparecido otras diversas bandas que el cantante tiene en varias de las ciudades a las que va a tocar. "La última que se armó fue la de Bogotá, y alcanzamos a tocar una vez cuando estuve. Y también tengo una Mendoza y otra en Rosario".

Un amor en cada puerto, como los marineros. "Y tiene cada una su sonido particular", dice. "Aparte los repertorios también son distintos". Las bandas argentinas son dos tríos que se completan cada vez que Barría llega a la ciudad. Si es Mendoza, ahí toca con Lucas Soy (bajo) y Sebastián De Vega (batería). Si es Rosario, los socios son Cristián Villafañe (bajo) y Álvaro Manzanero (batería). Y en Bogotá la flamante banda colombiana es con Camilo Daza (teclados), José Leguízamo (bajo) y Andrés Waldron (batería).

-Con todos ellos alguna vez tocamos canciones de este disco. Lo que hay en común entre todas estas bandas es que son todos súper fans de mi música, lo hacen con mucho cariño, son todos ofrecimientos espontáneos que se fueron dando. Y es la posibidad de no estar condenado a mostrar siempre mi música solo. Qué bueno poder ampliar mi sonido en lugares más lejanos.

Este verano en Buenos Aires el cantante está dedicado a componer canciones nuevas, algo que no hace desde hace más de un año. "En realidad a eso vine también acá, a desconectarme un poco y retomar la parte creativa. Y voy a seguir viajando este año, va a ser muy similar al año pasado. Seguramente con las bandas de cada lugar vamos a ir ampliando el repertorio con canciones nuevas. Cuando vaya a Santiago quiero hacer una presentación con Pájaro de todo el disco. Y por mientras tocar solo: todas las canciones tienen su versión en solitario".

Por lo pronto tiene anunciado una actuación en el viñamarino Jardín Botánico para el 24 de marzo, luego de la cual seguirá tocando en regiones y volverá a Perú en mayo: la inauguración de la banda peruana de Javier Barría es cuestión de tiempo. "Ya me ofrecieron y es probable que resulte", dice. Esto es integración sudamericana.

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