Súper vocal

Así define esta cantante y autora chilena su disco debut, Celeste, con el que gana su espacio en el circuito de los sonidos del funk, el soul y las rimas del hip-hop. "La grabación aguanta todo: cantantes que no cantan y que parece que cantaran", dice, exigente. "Y no quiero hacer un disco que después no pueda interpretar".

01 de Abril de 2013 | 20:03 |

En esta parte del mundo el verano acaba de despedirse, pero para Celeste Shaw los días soleados bien pueden empezar ahora. "Despierta, ciudad!" es la convocatoria que esta cantante hace en estos días con su primer video, una canción de temporada primavera/verano por definición y elegida para empezar a difundir su disco Celeste (2012) este año.

-Es un tema muy veraniego, de cuando en primavera todo el mundo empieza a salir, y habla de eso: despierten, actívense -invita la cantante, lista para retomar las presentaciones de su disco, un trabajo estrenado en julio pasado que marca el primer paso como solista de esta compositora e intérprete dedicada a vetas como el funk, el soul, el pop y las rimas de rap.

Y con un primer clip y un primer disco en la calle, Celeste Shaw no demora en acuñar además una primera definición para este debut, al inicio de la conversación: "Es un disco súper vocal", dice. "Hice las líneas melódicas y las letras, y no hay ni un descanso de la voz. Salió así porque soy cantante, son mis letras y uso los temas para decir cosas. Voy contando y diciendo".

Con veintisiete años, Celeste Shaw ya tiene experiencia suficiente que contar y decir en las primeras canciones de su vida. Por ejemplo, remontarse a la rimas de rap que viene practicando desde sus años colegiales, o cantar sobre experiencias personales transcurridas en Londres o Santiago, o componer a partir de su doble condición de chilena por nacionalidad e inglesa de nacimiento.

-El disco es súper transparente, casi como "Chuta, tomen: aquí estoy yo". Casi que "Véanme". Sobre todo con un primer disco da miedo que conozcan tus rincones. Obviamente como cantante me encanta estar en un escenario y que me vean y me escuchen, pero siempre va a estar ese temorcito de exponerse un poco.

-Y al privilegiar la voz, como dices, ¿te importa más la letra o la técnica vocal?
-Las letras son para mí súper importantes, hay que usar la voz para algo. Qué rico tener el poder de la palabra. Pero también es muy importante la melodía. Después de que grabé el disco, cuando lo ensayaba me daba cuenta de que "Chuta, está pelúo esto cantarlo". Porque cuando hago y grabo las melodías, un poco improviso. Nace mucho más de la expresión, improvisar es mucho más liberador: sale todo, mi voz completa, lo bonito, lo feo, lo alto, lo bajo, lo suave, y me gusta eso. Aparte de que la voz es mala persona, porque un día está de una forma, otro está de otra; hay días en que cantas pésimo y en otros bien.

-¿Un instrumento no es tan mala persona? ¿Te traiciona menos?
-Claro, sabes que puedes tocar con tus dedos todas las notas. A pesar de que estudié y tengo control de mi voz, igual hay días en que me juega malas pasadas. Pero para eso es el ensayo y el trabajo. Porque la grabación aguanta todo: la grabación aguanta cantantes que no cantan y que parece que cantaran.

-¿Y a ti te interesa recrear lo que está tal cual en el disco?
-Sí, de todas maneras. No quiero hacer un disco que después no pueda interpretar. Qué lata.

Una temporada en el London Coffee Bar

-Claro que es mi apellido -aclara de entrada la cantante, antes de rebobinar la historia. Celeste Shaw Torres, hija de padre inglés y madre chilena, y nieta de abuela polaca y abuelo ruso, según reconstituye, nació en Londres en 1985, y llegó a Chile por primera vez en 1991 con sus padres, cuando tenía siete años.

Terminó el colegio en 2002, estudió en la Escuela Moderna de Música hasta 2007 y un año después de titulada estaba de regreso en la capital inglesa, donde vive su padre. En Londres pasó seis meses de 2008, recuerda, empleada como garzona en un café para albaneses llamado London Coffee Bar.

Sólo para albaneses, recalca.

-Sólo entraban hombres. No me saludaban. Pedían whisky a las diez de la mañana. Y venían tres veces al día los mismos clientes a tomar double JD: doble Jack Daniels. Solito. Me di cuenta de la cultura, me chocó cómo mi jefe, el albanés, le hablaba a su esposa. Son machistas. Todo era increíble, desde la música, que era como árabe pero pop, hasta los personajes que venían.

El plan de Celeste Shaw era sondear la posibilidad de quedarse a trabajar en la música en Inglaterra. "Me encantó, pero tenía tantas cosas buenas pasando acá que me tiraba mucho más. Estaba súper conectada (en Chile), haciendo temas, pensando en un disco. Acá estoy feliz", dice. Pero algo quedó de esa experiencia en el disco. La canción de amor a distancia "Invierno a kilómetros" y las rimas raperas de "Diario" fueron compuestas en Londres, estas últimas relacionadas además con el interés por escribir reflejado en los diarios de vida que ella llevó en la infancia.

-Como escribía todos los días en mi diario de vida entré a la cosa rapera, llegué a la música haciendo hip-hop. Yo rapeaba cuando chica. Me gustaba escribir rimas, rimas, rimas: usaba todo lo que veía para hacer rap. Entonces aparecieron algunas frases de ese viaje en el tema "Diario". Siempre que uno rapea como que critica, además. Se pone más rudo.

Esto es lo mío: la atracción del escenario

Más temprano todavía es ese gusto de Celeste Shaw por el rap. Las rimas de una de las canciones del disco fueron hechas en octavo básico, dice, es decir hacia 1998. "Era de las que compraba casetes piratas e iba a ver a los raperos españoles que venían: a 7 Notas 7 Colores, a la Ari", explica, a propósito de algunos de los grupos que recalaron en Chile a fines de los '90.

-Amaba a Makiza -agrega, acerca del primer grupo de Ana Tijoux, Seo2, DJ Squat y Cenzi-. Hay gente que dice "Oye, rapeai igual a la Anita".

-¿Y tú qué dices?
-Digo "No: lo que pasa es que no has escuchado a otra mujer rapeando en chileno". No hay otra referencia. Yo rapeo como hablo, y mi voz es muy distinta a la de la Anita. Igual a veces qué lata que me encuentren igual a alguien, si es mi voz. Pero por otro lado, bueno, okey: lo asumo, lo reconozco, es súper referencia.

Está asumido incluso en "Despierta, ciudad!", esa canción veraniega. "Tiene que ver con una letra de la Anita Tijoux que decía Creadores, vamos, prendan los motores, que siempre la recuerdo. Creo que fue cuando tocó con Alüzinati. Yo tenía el  Vida salvaje (el primer casete de Makiza, grabado en 1987). Era fan, soy fan de la Anita, me las sabía todas, hasta las en francés me las muleaba. Me gustaba Tiro de Gracia también, estaba Rezonancia, Frecuencia Rebelde, el DJ Dacel. Iba a los carretes, en esas batallas de freestyle me metía, mujeres contra hombres".

Ya en la enseñanza media Celeste Shaw tuvo su primer grupo, llamado Funk Sensation, hacia el año 2000, con le que actuó en festivales colegiales y llegó a tocar en el bar La Batuta de la capital. "Banda de colegio, po: aperrados. Yo era la corista. Pero me embalé. Con esa banda dije Esto es lo mío. Me encanta el escenario. Y cuando empecé a cantar me puse a escuchar otras música también: me encanta el hip-hop pero yo escucho más soul, Dilated Peoples, Mos Def, después escuchaba a Alicia Keys".

Justo antes de partir a Londes formó en el mismo 2008 un grupo alineado bajo el nombre de Celeste, con el que dio dos conciertos iniciales en la Escuela Moderna y en el bar El Clan, y con el que siguió tocando a su regreso. Es el antecedente directo de Celeste, el disco. En Celeste, el grupo, tocaban Esteban Zúñiga (teclados), Diego Capy Calderón (teclados y coros), Ramiro Durán (guitarra), Felipe Opazo (bajo) y Max Reyes (actual baterista de Ana Tijoux), que además es buena parte de la formación de Rapaces, banda con la que Celeste Shaw también participó como corista.

Hoy Esteban Zúñiga, Ramiro Durán y Felipe Opazo tocan en el grupo de Celeste Shaw. Zúñiga es además el productor de Celeste, y de esa época datan canciones del disco como "No es suficiente" o la introducción "Aeronáutica", aunque con diferencias en el sonido, dice la cantante. "En ese tiempo no teníamos secuencias (programadas), ahora tiene hartas bases electrónicas a pesar de que es súper funky. Y la música tiene mucho detalle: puedes escuchar diez veces un tema y a la décima encontrar otro detallito, en coros, en guitarritas".

No es casual que sus dos padres figuren hacia el final del disco. "Vuelo", que también data de su época rapera inicial, contiene un verso escrito por su madre, quien además confeccionó el vestido que Celeste Shaw usó para el lanzamiento. Y "De ti y de mi", balada con un arreglo de cuerdas y flugelhorn firmado por el compositor Sebastián Vergara, está dedicada a su padre, a quien ha viajado a visitar en 2008, 2010 y 2011. "Es muy autobiográfico", resume Celeste Shaw. "Yo creo que así son las primeras obras, muy de uno, uno se reconoce en ellas. Después te atreves a hablar de otras cosas más externas".

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