Old Sock

Como un gigante que ya no tiene nada que demostrarle a nadie, el legendario músico se da todos los gustos en el primer disco publicado al alero de su propio sello.

12 de Abril de 2013 | 13:16 |

Realizar un recuento de la carrera de Eric Clapton es, claramente, un ejercicio sin sentido. El sólo nombre del guitarrista inglés es casi una definición en sí misma que encierra, entre muchos atributos, la elegancia y el tino de un artista que a más de cuatro décadas de trayectoria, sigue presente en sus últimas entregas. En efecto, los últimos años de Clapton han tenido varios elementos, entre los que se cuentan las colaboraciones con distintos artistas —su viaje al nuevo milenio lo inició con B.B. King y el álbum Riding with the King—, la distancia con los decibeles de su pasado y, además, cierta mirada otoñal de un hombre que a estas alturas del partido sólo quiere sentarse en una mecedora a observar el día. De todo eso hay en la nueva entrega de "Slowhand", Old Sock.

El guitarrista, que debuta con su propio sello, se siente más libre a la hora de presentar un nuevo trabajo. ¿Hagamos un álbum de versiones? Está bien, pero con dos temas propios, que cuentan con la colaboración de Nikka Costa, Justin Stanley y Doyle Bramhall II. ¿Productor nuevo? Nada de eso. Simon Climie sigue en ese sitio y de ahí no lo mueve nadie. ¿Invitados? Por montones. Desde leyendas como Paul McCartney a Steve Winwood, pasando por Chaka Khan y J.J. Cale, más su banda actual.

Pero todo eso sería inservible si Old Sock no se sostuviese en las canciones. Y si bien es cierto que sólo son dos originales, Clapton ha demostrado a lo largo de su carrera el arte de apropiarse de un tema y hacerlo sonar como propio (un buen ejemplo de ello es "I shot the sheriff", de Bob Marley). Desde el reggae al blues, del rock a la balada, todo sirve en el vigésimo disco de "Slowhand", donde el tributo se mezcla con el lenguaje propio. Así, en el inicio con "Further on down the road", original de Taj Mahal, el guitarrista muestra su gusto por el reggae. Para "The folks who live on the hill", aparece la predilección de Clapton por el jazz, con un blues clásico.

Pero quizás la mejor versión que aparezca en Old Sock sea la que hace de "Still got the blues", legendario tema de Gary Moore. Las claves del jazz y el blues se mixturan y Steve Winwood, en el hammond, se acopla perfecto a lo que Clapton quiso mostrar en este tema.

Aún así, hay momentos para el rock clásico al estilo del guitarrista, como en "Gotta get over" y "Every Little thing", los que coincidentemente son los dos cortes originales del álbum. Aún así, en Old Sock prima esa mirada de quien observa cómo el día pasa mientras, a lo lejos, una radio se mantiene encendida con los clásicos de ayer. La independencia discográfica no representa apuro alguno para Clapton y éste, con su bagaje, tampoco ya está en esa postura de la demostración permanente. Ahora, sólo se relaja y deja que las cosas fluyan, tal como suena este nuevo álbum.

Por Felipe Kraljevich M. 

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