Para niños sin prejuicios

Se definen como "banda de rock infantil", se llaman Mosquitas Muertas y esta semana lanzan su segundo disco, también titulado Mosquitas Muertas y con diversas tendencias del rock para todo espectador. "Nuestra idea es destapar la escucha de los niños, no crearles prejuicios" dice su director, Rodrigo Latorre.

18 de Julio de 2013 | 17:20 |

Tal como hace dos años escogieron el Día del Niño para debutar en vivo y lanzar su primer disco, ahora eligieron presentar su segundo trabajo en las vacaciones de invierno, momento del año en el que su público objetivo está con extra tiempo disponible. Son Mosquitas Muertas, el grupo que estrenará ese disco con un concierto en plena tarde de sábado en el centro cultural Matucana 100 (ver recuadro al final de la nota) de la capital.


Primero fueron Canciones para jardinear (2011), el título de esa primera grabación. Ahora es Mosquitas Muertas (2013), la segundo. Y "banda de rock infantil" es la definición que propone para su trabajo el grupo, basado en el rock para crear su repertorio orientado al público infantil e integrado por Rodrigo Latorre (voz, guitarra, ukelele y theremin), quien además es el fundador del grupo de rock y fusiones La Mano Ajena; Catalina Esparza (voz y percusión), Rodrigo Contreras (guitarra), Danka Villanueva (violín), Julio Esparza (acordeón y teclados), Sebastián López (saxofón y clarinete), Diego Silva (bajo) y Samuel Álvarez (batería).


En paralelo a esos integrantes están los personajes que dan forma a la historia del disco, con el protagonista Lobo Ferock y su antagonista Geppetto Gespetter, empresario de juguetes de madera que equivale al villano del argumento, según explica Latorre. El director define al disco como "subversivo y transgresor" y toma el espectáculo tradicional uruguayo de la murga como referente. "Este disco se ha levantado bajo el concepto de la murga, en el que están presentes la crítica social, la política y el humor. Creo que los niños se deben formar opinión sobre la política, es la gran posibilidad que tenemos para que vivan de manera más cercana y participativa los procesos democráticos de su país".


Además de los hombres y mujeres de la formación estable de Mosquitas Muertas, al disco se sumaron invitados como el actor Patricio Pimienta, ex integrante de la compañía teatral La Patogallina y parte del elenco del programa de humor "El club de la comedia"; Juanito Ayala, cantante de Juana Fe; Don Rorro, cantante de Sinergia; Héctor Echeverría, trombonista de Banda Conmoción, Daniel Tobar, ex baterista de la banda de rap y metal 2X y actual cantante de EQZ,  y el coro del colegio San Leonardo, donde Latorre es profesor de música.


-Todo libro de cuentos tiene un narrador, y esta vez es el mismísimo Patricio Pimienta quien relata esta historia.  Es un narrador sofisticado y arrogante, que nos cuenta cómo es en realidad este mundo mágico, neoliberal y consumista. Juanito Ayala es un pregonero en una feria libre, que invita a comprar el disco de las Mosquitas y a escuchar su superhit "La moda". Y Don Rorro aparece varias veces, como el personaje antagónico de Ferock, el empresario Geppetto Gespetter, con el cual comparten las canciones "El cuento del lobo" y "Máquinas".


Del mismo modo Héctor Echeverría, de la Banda Conmoción, toca tuba y trombones en Inti Illimoscas ("es la versión andina del grupo, que son las Mosquitas unplugged", explica el director), Daniel Tobar encarna al personaje de un ogro tierno y el coro de niños del colegio San Leonardo asume los roles de duendes y animales amigos de Mosquitas Muertas, así como la voz de la conciencia del lobo. Y también es parte de los invitados la cantante mapuche Wenuray Ain Chicahual Quilaman, según presenta Latorre.


-Es una joven mapuche que trabaja como educadora de lengua y cultura indígena. La conocimos porque su hijo es fan de las Mosquitas y les producía mucha empatía que incorporáramos canciones en mapudungun. Por lo mismo fue muy coherente que ella dejara un mensaje en su lengua a todos los niños mapuche de nuestro país, sobre todo invitándoles a celebrar y sentirse orgullosos de lo que son como cultura.


Si en Canciones para jardinear hay versos sobre animales ("La cueca de los animales", "Los animales de la granja", "Polka de las aves"), el cuidado del ecosistema ("El planeta Tierra"), la música ("Agudo o grave") o el horror ("Canción del horror"), el nuevo disco incorpora otros relatos. "Hay historias con seres de otros mundos, un paseo en bicicleta por la capital, un viaje a la tierra de los ogros, la campaña presidencial de Capericuica, las extrañas pesadillas de Ferock y las declaraciones del archienemigo de Ferock, Gepetto Gespetter", detalle el director.


-En cuanto a la música, en el primer disco había cosas de jazz gitano, psychobilly, bossa nova, cueca y polca. ¿Siguen estando esos sonidos también?
-Claro que sí, es un disco muy rockero que pasea intencionalmente por el rhythm & blues, el psychobilly, el heavy metal, el thrash metal y el rock industrial, siempre condimentado con algo de jazz, música docta y world music. Nuestra idea es destapar la escucha de los niños, no crearles prejuicios. 


-Y además de eso han anunciado que hay canciones folk, rock de garaje, punk y avant-garde. ¿Cómo se hace una canción avant-garde para niños, por ejemplo?
-(Se ríe) No sé si haya estado correcto plantearlo así, pero las influencias de Skeleton Crew, The Residents o Mr.  Bungle siempre me han acompañado.


-¿Y cómo se hace una canción punk para niños?
-El punk desde su imaginario sonoro calza muy bien con la música infantil: es armónicamente sencillo, con letras simples, poca metáfora, muy frontales… Basta con escucharlas una vez y ya parecen tuyas desde siempre.


-¿Y una canción metalera e industrial para niños?
-Fácil, pocas notas y harto ruido -se ríe-. No, por el contrario: letras muy comprometidas y buenos riffs.


-A propósito de ruido, ¿Mosquitas Muertas toca un volumen más bajo por tratarse de un grupo de música para niños? ¿El sistema auditivo de un niño es más frágil que el de un adulto?
-Efectivamente, por lo mismo hemos tenido especial cuidado en los volúmenes que utilizamos en vivo. Como profesor de música tengo claro cuáles son los límites de la escucha y jamás expondríamos a los niños a un volumen excesivo. De hecho mi amplificador de guitarra siempre suena más fuerte en la sala de ensayo que en vivo.


Durante sus dos primeros años de vida, Mosquitas Muertas se han presentado en festivales como El Día de la Música, Lollapalooza, Pulsar y Santiago a Mil, además de en los escenarios santiaguinos de Matucana 100 y GAM. "El Día de la Música (de 2011) fue muy importante para nuestra carrera, porque fue el día en que 'no tocamos para un público infantil', pero encontramos a muchos jóvenes que si querían jugar y reírse, y lograron liberar por un momento a ese niño que todos llevamos guardado en nuestro interior", dice Latorre.


La Mano Nueva


El lanzamiento de Mosquitas Muertas incluye además el estreno en vivo de la nueva formación de La Mano Ajena, el grupo que Latorre dirige de su fundación en 2002, y que en diciembre de 2012 tocó por última vez con la cantante María Fernanda Carrasco, el clarinetista Jair Moreno y el baterista Álvaro Sáez, hoy alejados del grupo.


"Prácticamente nos hemos dedicado a crear y estudiar", dice el director. El grupo tocará seis canciones en este primer reencuentro con el escenario. "La mayoría son versiones muy alejadas de lo que tocábamos antes. Tocaremos dos temas nuevos y los demás temas todos refrescados", agrega Latorre.


-Me da mucho gusto estar nuevamente en una etapa de aprendiz, y creo que ha sido el sentimiento compartido por todos -continúa-.  Somos una banda nueva, donde hay cuatro músicos viejos y cuatro nuevos, o sea un sinfín de cosas que negociar y aprender.


Los cuatro integrantes previos son Latorre (voz, guitarras y saxo), Gabriel Moyla (voz y acordeón), Danka Villanueva (violín) y Cristian Aqueveque (bajo), a quienes se suman ahora Esteban Nuñez (clarinete), Rodrigo Contreras (címbalo), Alejandro Herrera (flauta traversa y flauta de Pan) y Samuel Álvarez (batería).


Entre esos integrantes, el clarinetista es presentado como experto en música tradicional judía o klezmer, Contreras toca el címbalo, instrumento tradicional húngaro, y Herrera ya ha tocado con el grupo sus variedades de flautas, sonoridades con las que Latorre sugiere que La Mano Ajena va a ahondar en sus influencias gitanas, balcánicas y del este europeo, además de privilegiar ahora su carácter instrumental. "Es parte de la apuesta: por el momento nos queremos enfocar en la música, en lo tímbrico, más que en el formato canción".


-¿No consideraron probar además a un o a una cantante, así como sí convocaron a instrumentistas nuevos?
-No. Respetamos profundamente lo que hicimos con Fernanda Carrasco. Compuse muchas cosas para Fernanda, para su tesitura y el color de su voz, y es mejor pensar en la transformación que en la involución de un proyecto. Nos parece más justo.

-¿Eso implica que varias canciones con letra van a salir del repertorio de los conciertos, por ejemplo?
-Es posible, pero no se descarta que nos reencontremos cantando con nuestro público alguno de los viejos estandartes -sonríe.

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