Walk through exits only

El ex Pantera muestra una vez más su furia acumulada, punto a favor y a la vez trampa de un hombre que ya comienza a evidenciar las consecuencias de años cantando al límite.

10 de Agosto de 2013 | 11:25 |

No hay que ser muy hábil para descubrir ahora que Phil Anselmo encierra mucha ira. Es más, con el paso de los años, parece que ésta sólo ha crecido en su interior y ha mermado hasta su voz, de la que queda sólo el recuerdo de esos días en que podía hacer una mezcla entre alaridos guturales, gritos desenfadados y momentos más melódicos. Y Phil lo sabe. Si no, la aparición de Walk through exits only no tendría el menor sentido, puesto que se trata de la versión más furibunda de un Anselmo dispuesto sólo a bramar contra todo: La industria discográfica, la vida, la gente, la religión.

Parte de estos tópicos ya habían sido afrontados por Anselmo, de alguna forma u otra, tanto en Pantera como en Down, aunque nunca con un nivel de tanta virulencia musical. Gran responsable de esto, además de Anselmo, es el grupo que lo acompaña, The Illegals. La banda provee de una masa sonora acorde a los deseos del vocalista: Riffs veloces y cortantes, peso en la parte rítmica y poco espacio para los silencios. En este registro, Anselmo y compañía están empecinados en llenar el espacio con una masa sonora que, frecuentemente, hace muy complejo el diferenciar las voces, en su mayoría gritos de desahogo, con los crudos acordes.

Aún así, Walk through exits only muestra momentos en los que aparece el Anselmo más reconocible. Uno de estos se halla en la canción que le da el nombre al disco, sobre todo en la sección final de la misma, donde el vocalista y su banda se acercan a los momentos más sludge de Down o Crowbar, por ejemplo. Eso se contrapone al grito primal de "Bedroom destroyer", o a la utilización de elementos prestados de la electrónica, los que dan un cariz más experimental a un registro en el que, como en pocos, se nota la mano furibunda del autor en cada uno de los temas que lo componen. Un trabajo que cuesta escuchar por momentos, pero que al cabo de unas pasadas termina por contagiar toda la ira y frustración que Anselmo ha ido acumulando.


Felipe Kraljevich M.

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