Hugh Jackman agradece reconocimiento en Festival de San Sebastián

"La vida me ha dado muchas más bendiciones de las que imaginé", dijo el actor australiano tras recibir el Premio Donostia.

27 de Septiembre de 2013 | 15:45 | EFE

''Conozco muy bien este festival y este premio, conozco a quienes lo ganaron anteriormente y es asombroso que yo esté entre ellos'', dijo Jackman.

AFP

SAN SEBASTIÁN.- El actor australiano Hugh Jackman, Premio Donostia de la 61 edición del Festival de San Sebastián, se ríe cuando se le pregunta por ese oscar que no llega después de 25 largometrajes y asegura que la vida le ha dado "muchas más bendiciones de las que hubiera podido imaginar".

"En los últimos quince o veinte años, ha habido muchas sorpresas para mí, pero mi familia es lo más importante", ha dicho.

"Ocupan mi atención, mis emociones, mis preocupaciones; si pido algo a la vida, tiene que ver con ellos. Si recibiera esta noche el Premio Donostia y me dijeran que ahí se acaba mi carrera. estaría muy triste, pero diría, 'Me han dado más de lo que me merecía'", sostiene.

Y esa sensación de humildad que comunica con sus palabras las acompaña de francas miradas y sonrisas abiertas que transmiten sinceridad.

Esta mañana, el actor, que llegó al aeropuerto de Bilbao pasadas las once de la noche y arribó al hotel María Cristina de San Sebastián, donde se aloja, pasadas las doce de la noche, ha pedido una bicicleta y se ha dado una vuelta por el barrio antiguo.

"Conozco muy bien este festival y este premio, conozco a quienes lo ganaron anteriormente y es asombroso que yo esté entre ellos. Mi esposa (Debora-Lee Fuerness) ganó la Concha de Plata en los años 90. Por lo tanto, es un festival que conozco desde hace muchos años y tiene un lugar muy especial en mi corazón".

Y el premio, dice, no lo dejará escondido sino que lo pondrá, como suele hacer, en un sitio donde pueda verlo. Y vivirlo.

"Me gusta ser discreto con los premios que gano; por ejemplo -dice-, lo pongo en la cama, por la noche, para que mi mujer se acuerde, y por la mañana, cuando desayuno con los niños, se lo pongo delante y, cuando voy a ver jugar al fútbol a mi hijo, me lo llevo en la mano para que todo el mundo lo vea". Y se ríe: "En realidad, es una estrategia para que vean que soy alguien más que el que les pega la bronca para que hagan sus deberes".

Precisamente, en su última película, una conmovedora historia que firma Denis Villeneuve, "Prisioneros", encarna a un hombre muy familiar y religioso que echa mano de todos los recursos que se le ocurren para buscar a su hija de seis años desaparecida, un argumento ya conocido que gana una profundidad increíble en manos del equipo de actores.

"Yo mismo soy un hombre de familia, tengo dos hijos y me crié en una familia muy religiosa, similar a este personaje; iba a la escuela dominical, iba a la iglesia cada domingo y a los 16 o 17 años escogí no ir. No me considero muy espiritual, ni tengo ningún problema con lo que dice la Biblia, pero quizá sí una visión más amplia", profundiza.

Pero dar vida a este hombre, Keller Dover, ya es otra cosa. "Lo primero que tienes que hacer para interpretar -explica- es meterte en la piel del personaje, y eso con algunos, como este Keller, no es fácil".

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