Iron Maiden conquista de nuevo a Santiago ante 60 mil fanáticos

Con un repertorio basado en lo mejor de su discografía, el grupo de heavy metal coronó su gira sudamericana con una presentación de lujo en el Estadio Nacional.

03 de Octubre de 2013 | 09:19 | Por Felipe Kraljevich, Emol

Iron Maiden se paseó por sus clásicos y por nuevos registros durante su presentación en el Estadio Nacional.

Manuel Herrera, El Mercurio
SANTIAGO.- Si no es por el color dominante en la cita, el negro, cualquiera diría que se jugaba un partido de la "Roja" en el Estadio Nacional, especialmente por la variopinta composición del público que repletó el recinto ñuñoíno.

Familias completas. Gente de distintos sectores, todos unidos para ver a Iron Maiden, banda británica que a estas alturas ya parece chilena, considerando la cantidad de veces que la "doncella" ha visitado nuestro país.

El evento, que se inició pasadas las 18:00 horas, tuvo en los suecos Ghost un tibio comienzo. Liderados por el enigmático Papa Emeritus, los escandinavos mezclan una estética que ironiza con el satanismo, al tiempo que la acompañan con riffs sacados del mejor repertorio de los setenta. Prueba de ello fueron, por ejemplo, "Per aspera ad inferno" y "Ritual".

Si lo de Ghost fue tibio, lo que pasó con Slayer fue demostración pura de cariño y devoción. El conjunto liderado por Tom Araya fijó el rumbo desde un comienzo, con la extrema "World painted blood". Desde ese momento los riffs nunca se detuvieron, salvo cuando el grupo agradecía entre tema y tema.

Quizás el instante más emotivo de la pasada de Slayer sobre el escenario fue el homenaje al fallecido Jeff Hanneman, guitarrista fundador del grupo, quien murió este año. Para recordarlo, Araya y los suyos tocaron "South of Heaven", "Raining blood" y "Angel of death".

Poco pasadas de las 21:00 apareció Iron Maiden sobre el escenario y de inmediato las 60 mil personas en el Estadio Nacional se rindieron ante el espectáculo de la banda.

Ya sea la energética puesta en escena de su vocalista, Bruce Dickinson, o la muralla de guitarras conformada por Adrian Smith, Janick Gers y Dave Murray, sin contar siquiera con el tándem rítmico de Steve Harris y Nicko McBrain: todos estos elementos fueron puestos en un escenario lleno de artificios que fueron del deleite de los fanáticos.

Y ni hablar del repertorio. En esta nueva pasada por Chile, Iron Maiden trajo sólo clásicos como "2 minutes to midnight", "The number of the beast" o "The trooper", los que sin duda estuvieron entre los puntos álgidos de la presentación de los británicos.

Al parecer, para el grupo, acostumbrado a hacer historia en nuestro país, la cifra de 60 mil almas dispuestas para la banda constituyó un nuevo récord para la "doncella". Y el entusiasmo no sólo se notó en temas clásicos como los nombrados. También fue evidente en cortes que contaron con la absoluta complicidad del público, como "Fear of the dark", "Seventh son of a seventh son" y el cierre del recital, "Running free".

"Vamos a volver cuando no haga tanto maldito frío, este verano", dijo Bruce Dickinson en la canción final, mientras presentaba a sus compañeros. Y puede que sea cierto. Porque para los seguidores de Maiden esta velada, que de seguro recordarán, es sólo un momento más dentro de esta historia que sigue escribiéndose entre los británicos y sus incondicionales, y cada vez más, fanáticos. Y estos 120 minutos de recital confirman algo que ya es sabido: cuando Iron Maiden llega a Chile, juega siempre de local.
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