Manuel García inicia su andar en la literatura con la publicación de "Cancionero"

El cantautor lanza hoy en Filsa un volumen de lujo que incluye acordes, pero también letras de canciones a solas, y que sería el primer paso con miras a un objetivo mayor: Publicar los poemas que hasta hoy mantiene guardados en sus cuadernos.

30 de Octubre de 2013 | 10:21 | Por Sebastián Cerda, Emol

SANTIAGO.- Cuando aún se paraba en la ciudad como un ariqueño tratando de acomodarse al ritmo de la capital, el cantautor Manuel García paseaba por el centro de Santiago, observaba los kioscos de diarios y su mirada siempre se detenía en el mismo punto: Los cancioneros.

"Veía esos cancioneros pirata de algunos artistas, que eran como una imitación de 'La Bicicleta'. Y siempre aspiraba a estar en uno de ésos. Decía 'cualquier día me piratean las canciones en un cancionero, y yo estaría muy contento'. Incluso cuando a veces vienen con errores de acordes, porque simbolizan una relación con el mundo de lo popular", cuenta.

Luego, García se consolidó, repletó teatros, multiplicó conciertos, se presentó en los más resonantes escenarios chilenos y salió al extranjero. En la suma pública, nadie habría apostado por alguna deuda pendiente en la trayectoria del cantautor, pero sí había una: Un cancionero colgando de un kiosco.

Como no llegaba, pensó en alternativas: Colgar letras y acordes en la web, y acompañarlas de dibujos. Para ello, contactó a la ilustradora Sandra Caloguerea, quien llevó la idea al mundo editorial, y la bola de nieve comenzó a crecer hasta terminar en lo de hoy: "Cancionero" (Liberalia, $18.000), una edición de lujo que no sólo mezcla letras, acordes e ilustraciones, sino que además abre la puerta a la dimensión literaria de Manuel García, con letras desnudas presentadas como auténticos poemas.

Sobre cómo seleccionó las canciones, el artista cuenta que "incluí algunas que tienen la cualidad de que el público las cante y atesore, como 'La gran capital', 'El viejo comunista', 'Los colores' y 'Pañuelí'. Otras son inéditas, no les he encontrado forma en los discos, como 'Maniquí', que la he arreglado como cuatro veces, y ahora decidí tocarla con el cancionero hasta que encuentre su forma. Otro criterio es que algunas de las canciones fueran fácilmente interpretables en guitarra, pero que también hubiera otras en las que haya desarrollado más lo guitarrístico".

El cantautor presenta el volumen esta tarde en la Feria del Libro (Sala de las Artes, 18:00 horas), ocasión en que tendrá la obra por primera vez entre sus manos. Por ello, el entusiasmo y el pudor se mezclan en porcentajes similares.

"Voy a mirar y tal vez me sorprenda, porque la pretensión de crear una canción es que texto y música se ayuden a decir algo. Cuando he encontrado textos valiosos en canciones, es interesantísimo decir 'qué increíble que esta letra, separada de su espíritu, que es la música, todavía sobreviva y tenga cosas que decir'. En algunas ocasiones eso funciona, en otras no tanto. Y si eso pasa con mis canciones, voy a saberlo ahora. Estoy muy expectante", cuenta.

-En tu música las letras siempre han sido muy trascendentes. ¿Hasta ahora te sentías sólo músico, o de alguna manera te sentías también poeta?
-Es curioso. Cuando se habla de músicos, uno tiende a pensar en artistas que escriben sus partituras, que entienden la música en términos armónicos, melódicos. Y, por otro lado, entiendo como un poeta a alguien que se defiende con la palabra limpia, que a través de la estética de la belleza entra en la reflexión más profunda y alcanza ciertas verdades. Me siento como una especie extraña, una mixtura que está en una categoría híbrida. Hacer canciones todavía pertenece a un misterio que en el mundo popular se relaciona más con un oficio.

-De algún modo ya has mostrado una veta literaria que no depende de lo musical, como en "La danza de los Manueles".
-Cuando he expuesto textos dentro del ámbito de un concierto, he tratado de que sean textos que tienen relación con la música y raigambre popular. Pero yo sí he escrito algunas cosas muy diferentes a ésas, más complejas en estructura y en aspiración filosófica, y que en general están escondidas en un cajón, en mi cuarto de trabajo. De pronto me entusiasma decir algo más: En Barcelona, leí unos textos que quisiera llamar poesía, mientras el pianista chileno Carlos Silva tocaba una música incidental. Eso se grabó, lo he escuchado, y me gusta bastante.

-Pero igual fue una experiencia musical. ¿Crees que esos textos lleguen alguna vez a un libro?
-Creo que va a ser el siguiente paso tras el lanzamiento de "Cancionero". Si paso esta primera prueba, lo siguiente es discutir con la editorial para ojalá editar un libro, que pudiera decir de poesía. Yo sería el más feliz de todos, he escrito desde los 14 años, pero todo fue tomando la forma de las canciones.

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