Las causas del inesperado "boom" del cine chileno por las temáticas religiosas

"El bosque de Karadima" ya superó los 200 mil espectadores en las salas de cine, mientras que "El Club", de Pablo Larraín, prepara su estreno. ¿Qué es lo que gatilló el auge por denuncias a la Iglesia Católica en la pantalla grande?

16 de Mayo de 2015 | 11:06 | Por Francisca González Castillo, Emol

SANTIAGO.- En la década de los noventa hubiese sido impensada la posibilidad de que dos directores chilenos pudieran estrenar películas que cuestionaban el poder de la Iglesia Católica en el país. Si no se permitía la libre exhibición de una ficción extranjera como "La última tentación de Cristo", de Martin Scorsese, ¿cómo iba a ser posible que cineastas locales pudieran llevar a la pantalla denuncias de acoso sexual, como ocurre con Matías Lira y "El bosque de Karadima"? ¿Cómo Pablo Larraín habría hablado de curas protegidos por la Iglesia tras cometer delitos, como hace en "El Club"?

El contexto en el país cambió. Ya no sólo se puede mostrar una película basada en denuncias reales de acoso sexual contra un sacerdote. No sólo se pueden rodar cintas ambientadas en "casas de retiro" para religiosos pecadores. Ahora, además, la audiencia tendría hambre por dichas temáticas. Tanto, como para esta dispuesta a recibirlas en los cines con sólo un mes de diferencia.

Desde que "El bosque de Karadima" se estrenó el pasado 23 de abril, más de 200 mil espectadores la han visto en salas comerciales. El próximo debut de "El club", el 28 de mayo, no debería registrar una cifra muy distante. Eso vendría a demostrar el interés que generan estos contenidos.

A juicio de Matías Lira, la tendencia a "hablar sobre los abusos de poder lleva mucho rato en los realizadores, el problema es que sacar a flote los proyectos fue muy difícil en los últimos años". El director empezó a trabajar en "El bosque de Karadima" en 2011, pero el financiamiento fue escurridizo, debido a que los fondos consursables no tienen como primera opción un caso polémico, como fue su opción.

"La lucha que di yo, que dio Pablo, y que dan otros directores, lleva harto rato. Esto no es una casualidad, esto es un trabajo profundo que por mucho tiempo no pudo ver la luz. Fue bloqueado, tanto por capitales como por un miedo generalizado a enfrentarnos", explica el realizador del elogiado filme protagonizado por Luis Gnecco y Benjamín Vicuña.

Alfredo Castro, quien da vida a uno de los sacerdotes de "El Club", tiene una postura similar a la de Lira. "Creo que el tema que Pablo trata en su película es algo que mundialmente está repercutiendo muy fuerte: En la Iglesia Católica, en la civilidad, en el mundo político, en las clases sociales, porque hay un fluir social súper importante, y creo que por eso se hace universal".

¿Espaldarazo de la Iglesia?

Lo anterior es respaldado por el doctor en filosofía de la Universidad de Barcelona Pablo Corro. El docente de la Universidad Católica y autor del libro "Antropología y Cine" sostiene que "hay una repercusión en el medio y en sus niveles de tolerancia argumental y de tematización de las instituciones, hay una repercusión de una crisis de la Iglesia que empezó antes que en Chile y fuera de Chile, y que ha tenido respaldo crítico de parte de las más altas esferas de la Iglesia".

"El Papa Benedicto y el Papa Francisco se han hecho cargo un poco del tema, y esa repercusión social ha sido sensible también para algunos cineastas que desde hace un tiempo tratan de recoger aquellos temas  que eran de interés social, que daban cuenta de los conflicto históricos, políticos, sociológicos, que el resto de los medios no abordaba directamente", asegura el docente.

Y así lo ven también algunos sacerdotes. Por ejemplo un jesuita, Nemo Castelli, envió un emotivo mensaje a Matías Lira tras ver su filme. En la carta dijo que ver la cinta es "entrar una experiencia que desvela con sutileza los modos de relación envolventes y manipuladores que generan dependencias, y que poco a poco van anulando a la persona, confundiéndole, desdibujando los límites". Asimismo, destacó que el filme expone "modos de relación personal e institucional basados en el abuso de poder, el miedo y el endiosamiento de una persona —como nosotros los sacerdotes—, que son condiciones para todo posible tipo de abusos, como los abusos sexuales".

Por otra parte, Corro añade que "también hay un fenómeno de capitalización de los componentes morbosos que tiene el tema. Porque si fueran escándalos financieros de la Iglesia, probablemente no importaría mucho, pero son sobre todo escándalos sexuales... Y ahí también hay un gran potencial cinematográfico, porque hay un ajuste a un tipo de género, a un melodrama negro, también con un cierto componente policiaco", dice el profesor de la Escuela de Estética de la PUC.

Para no olvidar

Matías Lira, por su parte, subraya que para él era importante dejar un registro de lo que ocurrió en la parroquia El Bosque. "La sociedad hoy día olvida con mucha velocidad, y es bueno que la gente no olvide", indica.

La herencia que dejan las películas a la memoria colectiva también es avalada por el doctor Corro. "El cine tiene otro tiempo, una dimensión reflexiva distinta. Y tiene también la capacidad de preservar ciertas imágenes. Son juicios culturales que se instalan en un tiempo de más largo alcance, que la memoria agitada por la tele y por la prensa reemplaza muy rápidamente".

"El bosque de Karadima" sigue en cartelera (ver horarios) y por ahora no hay planes de retirarla de los cines. "El club", por su parte, se lanzará el jueves 28 a nivel nacional, tras ser premiada en el Festival de Belín en febrero pasado.

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