La complicada historia del Himno Nacional

Nuestra canción sufrió cambios y generó polémicas. En un principio los problemas surgieron por la nacionalidad de sus creadores, después la letra fue modificada en varias ocasiones y finalmente sus tintes operáticos aún dificultan la interpretación.

17 de Septiembre de 2004 | 07:45 | Ilona Goyeneche, El Mercurio en Internet
SANTIAGO.- El himno nacional que se entona solemne en grandes ceremonias; que lo corean colegiales aburridos en actos cívicos o chilenos orgullosos porque ahora también tenemos medalla de oro, tuvo inicialmente poco o nada de chileno.

La primera letra de nuestra canción la redactó Bernardo Vera y Pintado, argentino. A falta de música adecuada, como especifica Mariano Egaña en un escrito de 1819: "...la Canción de Vera se cantó con la del Himno Nacional Argentino". La primera musicalización del texto de Vera y Pintado fue encargada al peruano José Ravanete, músico mayor del ejército, pero sin mucho éxito.

El segundo intento musical fue compuesto por Manuel Robles en 1820. Esta vez se trataba de un chileno. Pero su protagonismo se vio desplazado cuando Mariano Egaña le encargó al español Ramón Carnicer componer una nueva versión. Todo esto acontecía en Londres. Carnicer nunca estuvo en Chile.

Uno de los que actualmente más sabe de la historia y del compositor de nuestro himno nacional, es el músico Octavio Lafourcade, residente en España, que hace poco presentó su tesis "Ramón Carnicer en Madrid" y recibió la máxima calificación, Cum laude. Un capítulo completo está dedicado solamente a nuestra canción nacional.

Varios son los datos novedosos que entrega Lafourcade. Cuenta que Carnicer, que estaba vinculado a los liberales españoles, se exilió en 1825 a Londres cuando llegó el absolutismo a su país. Estuvo menos de un año en Inglaterra, entre julio de 1825 y marzo 1826, por lo que pudo constatar que el himno no se compuso, como se afirma habitualmente, en 1828, fecha de su estreno en Chile, sino que fue escrito a principio de 1826.

¿Cómo se llevó a cabo el encargo de Mariano Egaña?
"He revisado la correspondencia de la delegación extranjera en Londres y no hay ningún encargo oficial del embajador o del gobierno, sino que fue más bien una encomienda personal de Mariano Egaña. Un regalo a Bernardo Vera y Pintado en reconocimiento, y para consolarlo por el atentando que sufrió en 1825. En ningún momento se proyectaba como la canción nacional."

A primera vista parece raro que justamente se le pidió a un español la composición de la música. Pero en ese entonces Mariano Egaña y Andrés Bello, primeros representantes chilenos en Inglaterra, se vinculaban con los exiliados españoles. Tenían un tema en común: ambos luchaban contra Fernando VII de España.

Con la llegada de la versión de Carnicer a Chile, comenzaron las disputas. Circulaban dos versiones musicales de la misma letra. La llegada de Londres y la de Robles.

¿Por qué no se quedaron con la musicalización de Robles?
"Era más sencilla. Además, era la moda de la ópera y el himno de Carnicer lucía más. Por otra parte Mariano Egaña y Andrés Bello tenían mucha influencia en la política chilena."

En 1847 nuestra canción solemne sufrió nuevamente un cambio. Al reestablecerse las relaciones con España, la letra de Vera y Pintado generó algunas molestias al no simpatizar precisamente con la colonia española con pasajes como: "El cadalso o la antigua cadena, os presenta el soberbio español, arrancad el puñal al tirano, quebrantad ese cuello feroz".

Por eso el Gobierno de Chile le encargó la nueva letra al joven poeta Eusebio Lillo. Volvieron a aparecer los reclamos, ahora por el cambio del texto. Lo único que quedó del original es el coro: "Dulce patria, recibe los votos...".

Como si no hubiera sido suficiente el conflicto que se generó hasta ese momento en torno a nuestra canción nacional, la palabra "contra" de "…o el asilo contrá la opresión" exacerbó a los defensores del uso correcto de la lengua. Pero sin acento, musicalmente no funcionaba, y por eso seguimos cantando esta versión gramaticalmente incorrecta. Finalmente, la composición de Carnicer, difícil de cantar según las críticas, tampoco fue aplaudida sin polémica.

¿Comparada con otros himnos, nuestra canción tiene características especiales?
"Tiene todas las características de un himno, pero además es muy teatral y operístico. Fue compuesto desde un punto de vista escénico. Es decir, Carnicer escribió muchos himnos que se interpretaban en los teatros y por los propios cantantes profesionales. De ahí su dificultad para cantarlo."

"Luego la presencia de una introducción. En general los himnos no tienen prólogo y se empiezan cantando directamente. 'La Marsellesa' no tiene un prefacio y 'God save the Queen' tampoco. También hay un epílogo, una parte entre las estrofas. Esas introducciones son pensadas para que quede tiempo para un movimiento escénico, antes de comenzar."

¿Entonces es verdad que es tan difícil de cantar?
"Bueno, es difícil de cantar para la gente que no lo hace habitualmente, por sus giros un poco operísticos. Normalmente se toca con una orquesta o con una grabación, sino, es difícil de cantar. La gente entona como puede, y a veces suena a cualquier cosa."
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